Anuario crypto: el éxtasis se tranformó en agonía
Fueron meses en los que la capitalización del mercado cripto -la suma del valor de mercado de todas las criptomonedas- alcanzó los 3 billones de dólares. Hasta que llegaron los días del peligro.

Apenas un año después de alcanzar su máximo histórico de cotización en casi US$ 70.000, Bitcoin bordea los US$ 17.000 en la actualidad, azotado por la quiebra de múltiples proyectos y plataformas de criptomonedas, con FTX a la cabeza, que desató una crisis de confianza en el sector ante la falta de transparencia.

Después de un 2021 plagado de lanzamientos y nuevos desarrollos como los metaversos, los juegos "play to earn", los protocolos de Finanzas Descentralizadas (DeFi) y la emisión de NFTs (Tokens No Fungibles), entre otros, la idea de que una nueva realidad en la que el dinero fiduciario sería reemplazado por cripto parecía estar a la vuelta de la esquina.

 



Fueron meses en los que la capitalización del mercado cripto -la suma del valor de mercado de todas las criptomonedas- alcanzó los 3 billones de dólares y en los que las noticias de nuevos máximos históricos para Bitcoin y de nuevos proyectos supuestamente revolucionarios eran lanzados casi a diario.



Pero el sueño de una industria cripto pujante y sin límites se topó en 2022 con uno de los peores años de su corta historia que, esta vez, debió cargar con el peso no sólo de fallas y negligencias propias, sino con el fin del "dinero gratis" y una desaceleración de la actividad económica mundial que, todo indica, continuará en 2023.



Es que los "inviernos cripto" -como se denominan a los períodos de fuertes caídas en los precios de estos activos, que orillan el 90% o más en algunos casos- se producen de forma cíclica en esta industria cada dos o tres años, como un mecanismo de oxigenación que permite rescatar los mejores proyectos, expulsar a los especuladores de corto plazo y, así, construir un ecosistema más sólido.

Sin embargo, en los poco más de diez años de historia cripto no hay experiencias de la combinación de un mercado bajista con una crisis macroeconómica mundial, y nada garantiza que el 80% de caída que tuvo en el precio de Bitcoin en los últimos meses sea el final de este ciclo.

Para entender el desplome del mercado cripto hay que remontarse a noviembre de 2021, mes en el que Bitcoin alcanzó su máximo histórico y en el que la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) anunció el fin de su programa de compra de activos y de tasas de interés súper bajas, una política que permitió que el crédito siguiera fluyendo y que hizo que los activos de riesgo, como acciones o criptomonedas, tuvieran una fenomenal suba de precio en los meses previos.

Jerome Hayden Powell, presidente de la FED



Fue como si el combustible que alimentaba al cohete cripto se acabara y a la suba parabólica de precios ahora la sucediera otra de magnitud similar, pero de caída.

Aunque no fue sino hasta mayo de 2022 que ocurrió el primer gran desastre en la industria: el colapso de Terra, un ecosistema que incluía una cripto volátil (LUNA) y otra que seguía 1 a 1 el valor del dólar (UST), que llegó a manejar más de US$ 30.000 millones en valor y que estaba en el top 10 de los proyectos más importantes.

Do Kwon, creador de LUNA y UST



Su virtual desaparición en apenas cinco días no sólo dejó un tendal de ahorristas que perdieron su dinero, sino que puso en jaque a empresas y fondos de inversión cripto que tenían sumas muy importantes de dinero invertidas en Terra.



Millones de usuarios cripto de todo el mundo asistían impávidos a un fenómeno de pérdida de valor sin precedentes ya que no hay organismo gubernamental que vele por garantías de ningún tipo, y no hubo lugar a donde reclamar por las ingentes pérdidas.



Durante meses las noticias pasaron a ser sobre caídas históricas de precios, de las dudas, la falta de transparencia de muchas empresas que operaban en el sector y de si era necesario imponer una regulación que evitara fiascos similares en el futuro.

Fue justamente la empresa que más había impulsado una regulación y la fusión del mundo cripto con las finanzas tradicionales la que terminó por derribar el castillo de naipes: FTX, la segunda mayor plataforma del mundo, encabezada por Sam Bankman-Fried.

Sam Bankman



El pasado 11 de noviembre FTX se declaró en bancarrota al no contar con cerca de 6.000 millones de dólares que le reclamaban sus usuarios por, presumiblemente, haber usado ese dinero para inversiones fallidas, sin su consentimiento.



Las múltiples fallas de seguridad y la negligencia a la hora de manejar el dinero hoy está sospechada de formar parte de una estafa multimillonaria que tiene más de un millón de afectados -entre personas y empresas- en todo el mundo.



"Estaba orquestando un fraude masivo de años, desviando miles de millones de dólares de los fondos de los clientes de la plataforma comercial para su propio beneficio personal y para ayudar a hacer crecer su 'criptoimperio'", dijeron los fiscales de los Estados Unidos en su presentación en contra de Bankman-Fried días atrás.



La tecnología blockchain y la posibilidad que trajeron las criptomonedas de transferir valor de una punta a la otra del mundo sin intermediarios y con costos muy bajos, es una revolución al sistema financiero que domina el mundo desde hace siglos.



No hay duda de que, tarde o temprano, estos desarrollos se incorporarán al sistema financiero, ya que hay bancos centrales en todo el mundo (desde China y Rusia hasta Estados Unidos) que evalúan lanzar sus propias monedas digitales, mientras que empresas de primera línea exploran alianzas para sumar a cripto a sus modelos de negocios.
 


Resta esperar si los múltiples fracasos de este año y el contexto macroeconómico adverso implican un alto en este crecimiento exponencial o si, por el contrario, signarán un atraso mucho más considerable y una pérdida de confianza que demorará años en recuperarse hasta volver a ver otra estampida cripto, como la ocurrida entre 2020 y 2021.