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Forbes Argentina
Fundadores de Mercor (de izquierda a derecha): Adarsh Hiremath, Brendan Foody y
Millonarios

Fueron noticia por volverse multimillonarios a los 22 y ahora son criticados por despedir y recortar sueldos

Iain Martin

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Tras conseguir una inversión récord y disparar la valuación de su startup, los jóvenes fundadores de Mercor tomaron medidas que generaron malestar entre cientos de colaboradores: dieron de baja un programa clave, recortaron tareas sin previo aviso y ofrecieron recontrataciones con una paga inferior.

18 Enero de 2026 08.40

Los cofundadores de Mercor se convirtieron en multimillonarios el mes pasado, después de recaudar US$ 350 millones como parte de una inversión de US$ 10.000 millones destinada a una startup dedicada al entrenamiento de inteligencia artificial. Poco más de una semana más tarde, cancelaron un proyecto de IA que involucraba a miles de contratistas, según denunciaron personas afectadas. Horas después, ofrecieron recontratar a los trabajadores con una tarifa por hora más baja.

Los contratistas que trabajaban con la startup Mercor contaron que el martes quedaron sin acceso a Slack, luego de que se cancelara de forma repentina el proyecto de entrenamiento de inteligencia artificial en el que estaban involucrados.

La startup con sede en San Francisco, valuada en US$ 10.000 millones el mes pasado, envió un correo electrónico a los contratistas al día siguiente para informarles que el proyecto, identificado con el nombre clave Musen, había sido cancelado.

Forbes habló con cinco contratistas de Mercor que participaron del proyecto. Según explicaron, su tarea consistía en revisar el contenido en video y audio de Reels, la plataforma de videos cortos de Facebook e Instagram, propiedad de Meta. Relataron que formaban parte de un grupo en Slack donde compartían actualizaciones del proyecto, que en su punto máximo llegó a tener más de 5000 miembros.

Los contratistas contaron a Forbes que llevaban varios meses trabajando en el proyecto y que, en octubre, los directivos de Mercor les habían anticipado que se extendería al menos hasta diciembre. Aunque la empresa no reveló oficialmente la identidad del cliente, les informaron que se trataba de Meta. Además, detallaron que su tarea consistía en trabajar exclusivamente con contenido de las redes sociales de Meta para entrenar sistemas de inteligencia artificial capaces de identificar personas y productos en videos cortos.

Brendan Foody  - Director ejecutivo de Mercor
Brendan Foody - Director ejecutivo de Mercor

"Fue todo muy repentino. Nunca había visto nada igual y trabajé en varios proyectos de IA", declaró a Forbes un contratista de Mercor. Todos los trabajadores entrevistados pidieron mantener el anonimato.

Mercor pagaba US$ 21 por hora a quienes integraban el proyecto, aunque varios contratistas se quejaron de que, en las últimas semanas, el trabajo se había frenado en varias oportunidades y que también se redujeron las horas prometidas. "Fue como una bofetada. Es una gran falta de respeto pedirnos que trabajemos más por menos dinero", dijo otro contratista.

Después del cierre del grupo de Slack, varios excolaboradores se organizaron en Reddit para intentar entender qué había pasado. Ese mismo día, cerca de la 1 de la tarde (hora del Este), Mercor les envió un correo electrónico: "Revisamos cuidadosamente los comentarios de los colaboradores sobre la disponibilidad de tareas, los límites de horas y la consistencia de la carga de trabajo. Los escuchamos y nos comprometemos a crear un entorno más estable y predecible para todos en adelante".

En ese mismo mensaje, la empresa ofrecía a algunos trabajadores la posibilidad de sumarse a nuevas tareas dentro de un proyecto llamado Nova. Mercor prometía más trabajo sostenido y mayor cantidad de horas semanales, aunque con una nueva tarifa de US$ 16 por hora, un 24 % menos respecto a los US$ 21 que pagaba antes. Ese monto queda por debajo del salario mínimo estatal vigente en lugares como California, Washington y Connecticut.

"Si bien esto refleja un cambio con respecto a la estructura actual, nuestro objetivo es ofrecer una mayor estabilidad en los ingresos y un acceso constante al trabajo, en lugar de oportunidades fluctuantes", sostuvo Mercor en el correo enviado a sus contratistas, al que accedió Forbes.

"Es trabajo por contrato, pero somos personas reales que merecemos un aviso, una advertencia o alguna consideración", declaró a Forbes otro exempleado de Mercor. "Sé que trabajamos con IA, pero no trabajamos para la IA. No se puede despedir así como así a miles de personas, eso no está bien", agregó.

La directora de comunicaciones de Mercor, Heidi Hagberg, declaró: "Es inexacto y declinamos hacer más comentarios". Tras la publicación de la noticia, el director ejecutivo, Brendan Foody, agregó que la empresa había informado a los contratistas que el proyecto era "temporal", tanto en la descripción del puesto como en el material de incorporación.

IA Finanzas
Los cofundadores de Mercor se convirtieron en multimillonarios el mes pasado, después de recaudar US$ 350 millones como parte de una inversión de US$ 10.000 millones destinada a una startup dedicada al entrenamiento de inteligencia artificial. 

La decisión de Mercor de reducir los salarios de algunos de sus contratistas llegó apenas unas semanas después de que una nueva ronda de financiación por US$ 350 millones elevara la valuación de la empresa a US$ 10.000 millones, muy por encima de los US$ 2.000 millones que tenía apenas unos meses antes. Ese salto convirtió a sus tres cofundadores, de 22 años, en los multimillonarios hechos a sí mismos más jóvenes del mundo.

En ese camino, el trío ingresó casi por azar en el negocio del etiquetado de datos para laboratorios de inteligencia artificial, un sector en plena expansión. Mercor anunció en septiembre que había alcanzado una facturación anualizada de US$ 500 millones, poco después de aparecer en la lista Forbes Cloud 100, que destaca a las principales empresas privadas de computación en la nube. La compañía no reveló sus ingresos acumulados. Ese crecimiento está relacionado con una transformación profunda en la industria del etiquetado de datos, que ya generó grandes fortunas para los fundadores de laboratorios competidores como Scale y Surge.

En junio, Meta anunció la compra del 49 % de Scale, uno de los principales jugadores del sector, por US$ 14.000 millones, con el objetivo de incorporar a su cofundador y CEO, Alexandr Wang, quien ahora ocupa el cargo de director de IA en Meta. Esa operación desató una verdadera fiebre por parte de empresas como Mercor, Surge y Turing, que apostaron a que los laboratorios de inteligencia artificial competidores evitarían colaborar con una compañía que ahora pertenece, en parte, a uno de sus principales rivales.

En septiembre, Brendan Foody anunció que los ingresos de Mercor se habían multiplicado por cinco desde marzo, aunque ese crecimiento también trajo conflictos. Ese mismo mes, Scale demandó a la empresa, al acusarla de haber robado secretos comerciales. "No es algo en lo que pensemos mucho", declaró Foody a Forbes cuando le preguntaron por la demanda.

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La enorme inversión de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial generativa impulsó la demanda de miles de personas para tareas que, muchas veces, son temporales y flexibles. Estas incluyen la clasificación de datos de entrenamiento, la preparación de chatbots en etapas iniciales y la revisión de la seguridad de sus respuestas. En un comienzo, este trabajo recaía principalmente en trabajadores precarizados y mal pagos en África y el Sudeste Asiático. Sin embargo, a medida que los modelos evolucionaron, también crecieron las exigencias: muchos laboratorios comenzaron a contratar especialistas y egresados de posgrados para abordar temas específicos.

Mercor solo ofrece US$ 16 por hora a quienes trabajan en la anotación de datos del Proyecto Nova. Sin embargo, también publicó avisos laborales dirigidos a abogados, periodistas y médicos, a quienes —según afirma— está dispuesta a pagar hasta US$ 200 por hora para que respondan preguntas vinculadas a su trabajo y así colaborar en el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial.

Varios contratistas de Mercor que hablaron con Forbes contaron que ya se habían sumado al nuevo proyecto, pese a la reducción en la tarifa. "Yo trabajo a tiempo parcial, pero para muchos de mis compañeros este era su sustento y tienen hijos", dijo uno de ellos.

Nota publicada por Forbes US

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