Más pesos en la calle y dólares en el Banco Central: el plan de micromedidas de Caputo para reactivar la economía
Con una estrategia de medidas aparentemente aisladas y fragmentadas, el Gobierno busca animar el crecimiento al tiempo que intenta contener la inflación y dólar.

A la par que maneja un doble discurso, en el que el presidente Javier Milei niega dificultades para el crecimiento económico mientras que el titular del Banco Central, Santiago Bausili, admite que la economía “crece más lento de lo que esperábamos”, el Gobierno comenzó hace al menos dos semanas a tomar medidas, de manera aparentemente aislada y fragmentada, para hacer frente al principal obstáculo que enfrenta su gestión: la falta de una reactivación potente que despeje dudas sobre la continuidad de las reformas. O, lo que al menos por ahora es lo mismo, sobre la continuidad de Milei.

La señal más evidente de esa preocupación fue el anuncio, hacia fines del mes pasado, del nuevo destino que recibirá una parte minúscula de los fondos del FGS, que se aplicarán a través de los bancos al fondeo de créditos hipotecarios. Ese mecanismo se acaba de poner en marcha con la licitación de los primeros $200.000 millones (de un total de $2 billones) entre las entidades. Pero no fue el único indicio. En simultáneo, el ministro de Economía, Luis Caputo, decidió volver a postergar la actualización del impuesto a los combustibles, aumentar por debajo de la inflación las tarifas de los servicios públicos —a contramano de lo que ocurrió en la primera parte del año— y, sobre todo, liberar más pesos en la calle.

Es lo que se espera ocurra mañana, cuando la Secretaría de Finanzas vuelva a licitar deuda en pesos para hacer frente a vencimientos por $8,15 billones entre Lecap y bonos duales. Tras haber “secado” la plaza hace un mes y medio, cuando obtuvo un roll over cercano al 150% que disparó las tasas de interés, el equipo económico puso en marcha el plan en reversa. Hace 15 días, renovó sólo el 95% de los vencimientos y liberó unos $500.000 millones. El mercado espera una estrategia similar para mañana, ya que es notorio el esfuerzo oficial por empujar a la baja las tasas de interés. Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) admiten que “la necesidad de calibrar bien la estrategia de colocación mantiene al mercado en estado de expectativa”, ya que la prioridad parece ser en este momento dejar fluir cierta liquidez para no ahogar al sistema financiero y mantener atractivo el financiamiento en pesos.

Claro, eso siempre y cuando no queden desalineadas las dos variables que realmente obsesionan a la dupla Caputo-Bausili: la inflación y el dólar.

En el primer frente, el margen parece amplio. El jueves se conocerá el dato de inflación de agosto, sobre el que se anticipa una baja de al menos medio punto, lo que ubicaría el registro en torno al 1,5% para el mes pasado. Septiembre no suele ser un mes complejo en materia de precios. Por el lado del dólar, en cambio, las presiones son mayores. El billete se despertó a mediados de julio y, junto a la menor oferta de divisas en el mercado cambiario por el fin de la liquidación de la cosecha gruesa y el cierre del mercado de financiamiento internacional para la colocación de deuda corporativa, la tensión está latente. Con todo, nadie duda de que el Central tendrá éxito en mantenerlo a raya y el propio Caputo envió ayer un mensaje inequívoco al respecto. Es lo que se lee del canje de bonos entre el Tesoro y el BCRA, que aumenta el “poder de fuego” de la entidad para intervenir. En otras palabras, la estrategia de Caputo es más pesos en la calle pero más dólares (o similares) en el Banco Central.

Del otro lado, aunque no lo reconoce públicamente, el ministro busca alternativas para dotar de mayor dinamismo a la economía. “El Gobierno comenzó a hacer política de ingresos. En contextos inflacionarios y de iliquidez, estas políticas son extremadamente potentes, especialmente entre los pobres: se gasta el 80% de los pesos que el hogar recibe mediante transferencias recurrentes, como el aguinaldo”, sostuvo el economista Damián Pierri, profesor de la Universidad de San Andrés e investigador del IIEP-BAIRES (UBA-CONICET). Esa política de ingresos, por ahora, se resume en la actualización del salario mínimo, pero sobre todo de los mínimos de convenio, la fijación de aumentos de las tarifas por debajo del crecimiento de los salarios (no sólo del IPC), además de evitar el incremento impositivo en el precio de la nafta.

Por el lado del impulso al crédito, además del plan de créditos hipotecarios, desde el Banco Nación lanzaron una línea UVA para la compra de autos, mercado que también está en retracción desde principios de año.

Sin reconocerlo pero cada vez con menos disimulo, el Gobierno busca evitar que se confirme o incluso empeore una realidad que admitió en su habitual presentación mensual el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning: el crecimiento de 2026 estará lejos del 5% previsto en el Presupuesto y se acerca mucho más a las proyecciones de apenas 2,5% que revisaron a la baja en las últimas semanas la mayor parte de los economistas del mercado.