Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Macroeconomía

La economía argentina, en riesgo de recesión: crece la preocupación por el segundo semestre tras el dato de agosto

Gonzalo Andrés Castillo

Share

El resultado refleja las dificultades de la economía para consolidar una trayectoria ascendente, con sectores que todavía no consiguen recuperarse y otros que sostienen parte del nivel de actividad gracias a su dinamismo exportador.

23 Octubre de 2026 07.14

La economía argentina volvió a mostrar señales de debilidad en agosto y quedó más cerca de una recesión técnica. Después del fuerte retroceso registrado en julio, la actividad apenas logró estabilizarse, un resultado inferior a las expectativas del mercado que reavivó las dudas sobre la capacidad de la recuperación para sostenerse durante el segundo semestre.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 0,1% mensual en agosto en la serie desestacionalizada, mientras que registró una caída de 1,7% frente al mismo mes de 2025. De esta manera, el crecimiento acumulado durante los primeros ocho meses del año se ubicó en 1,2%, aunque el indicador perdió impulso respecto de los meses anteriores.

El resultado refleja las dificultades de la economía para consolidar una trayectoria ascendente, con sectores que todavía no consiguen recuperarse y otros que sostienen parte del nivel de actividad gracias a su dinamismo exportador. Esa divergencia alimenta el debate sobre si el país atraviesa una desaceleración transitoria o si ya comenzó una nueva fase recesiva.

Pilar Tavella, directora de Research Macro & Estrategia en Balanz Capital, advirtió que el resultado de agosto confirmó la debilidad de la actividad y que una eventual recuperación en septiembre difícilmente alcance para compensar las pérdidas acumuladas.

"Si bien no se esperaba una recuperación muy significativa, el dato quedó por debajo de las expectativas, especialmente teniendo en cuenta la fuerte contracción de julio, cuando la actividad había caído 2,8% en el mes. Aunque los datos de alta frecuencia apuntan a una recuperación en septiembre, parece difícil que alcance para evitar una caída de la actividad en el tercer trimestre", relató la ejecutiva.

Y agregó: "El promedio de julio y agosto se ubicó 2,8% por debajo del segundo trimestre, por lo que haría falta un rebote muy importante para compensarlo, para lo que sería necesario, en nuestra opinión, un impulso de la política monetaria".

La evaluación coincide con las advertencias de otros especialistas. Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, cuestionó la distancia entre el dato oficial y las expectativas del mercado. "Mucho peor de lo esperado el EMAE de agosto de 2026, cuya serie con ajuste estacional casi no se recuperó respecto de la caída fuerte de julio", señaló.

El economista también anticipó posibles revisiones de las proyecciones anuales. "Las estimaciones para 2026 van a volver a corregir a la baja", sostuvo.

En esta línea, Adrián Moreno, economista en QCapital, sentenció que la economía debería registrar un crecimiento superior al 8,5% mensual en septiembre para evitar una recesión técnica, lo que es, evidentemente, "poco probable".

"El leve avance desestacionalizado del 0,1% en agosto resultó insuficiente para revertir la fuerte contracción de julio. Considerando que el PBI ya cayó un 0,6% durante el segundo trimestre de 2026, una nueva disminución en el tercero confirmaría dos períodos consecutivos de retroceso, configurando una recesión técnica", aclaró.

Indec. - .
 

Para Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, el problema de fondo está en la debilidad de la demanda interna. "Una política monetaria sin ancla nominal clara y con alta discrecionalidad contribuye a que los bancos mantengan las tasas de interés activas en niveles muy elevados, paralizando el crédito. Sin una recuperación del crédito, el consumo y la actividad de los sectores ligados al mercado interno difícilmente logren repuntar. A esto se suman el carácter procíclico del ajuste fiscal y la postergación de inversiones ante el riesgo electoral", detalló.

Asimismo, la composición del EMAE expone otra de las dificultades de la coyuntura: la creciente brecha entre las actividades que impulsan el nivel general y aquellas que siguen en retroceso.

El dinamismo de la minería y los hidrocarburos contrasta con la situación de la industria manufacturera, el comercio y la construcción, sectores con mayor vinculación con el mercado interno y un peso significativo en el empleo.

"El boom de los sectores exportadores ya no alcanza para compensar el deterioro del resto de la economía", afirmó Casas. Como ejemplo, destacó que la minería creció 11,1% interanual en agosto, pero la actividad general cayó 1,7% en el mismo período. En tanto, la industria manufacturera registró un retroceso interanual de 3,2%, mientras que el comercio cayó 3,5%. La construcción, por su parte, se contrajo 2,5%.

Las cifras ilustran los límites de un esquema de crecimiento concentrado en un conjunto acotado de actividades. Aunque los sectores exportadores pueden aportar divisas y ampliar su producción, su expansión no se traduce automáticamente en una mejora equivalente del empleo, los ingresos y las ventas de las empresas orientadas al mercado local.

Aún así, pese al deterioro de los últimos meses, algunos factores podrían contribuir a una mejora gradual de la actividad. "La mejora de los salarios reales y una menor presión de los aumentos de tarifas deberían ayudar al ingreso disponible", explicó Tavella.

Una recuperación del poder adquisitivo podría impulsar el consumo y favorecer a los sectores que dependen de la demanda interna. No obstante, su efecto dependerá también de la evolución del empleo, las condiciones de financiamiento y la confianza de los consumidores.

La economista agregó que los programas de crédito hipotecario y las concesiones viales podrían aportar cierto impulso a la construcción, una de las actividades más golpeadas por la desaceleración. La recuperación de ese sector tendría efectos sobre otras ramas vinculadas con la obra, los materiales y los servicios asociados.

"Hacia adelante, los indicadores de actividad que monitoreamos para septiembre continúan mostrando una dinámica mixta, aunque con un sesgo levemente positivo. En este contexto, estimamos que el EMAE podría registrar una variación mensual positiva durante septiembre, aunque sin señales de una aceleración significativa en el ritmo de crecimiento de la actividad", resumió Ammiel Pardo, economista senior de Aldazabal y Cía.

10