Cecilia Valleboni Subeditora
Ubicado entre los lagos Guarapiranga y Billings —de los cuales toma su nombre—, el Autódromo José Carlos Pace no es un circuito más en el calendario de la Fórmula 1. Conocido mundialmente como Interlagos, el trazado paulista combina más de ocho décadas de historia con desafíos técnicos únicos que lo convierten en una de las pistas más veneradas por pilotos y escuderías.
Diseñado a finales de la década de 1930 e inaugurado en mayo de 1940, el proyecto requirió una inversión inicial sustancial para transformar una franja de tierra entre embalses en un epicentro del deporte motor regional. Aunque la Fórmula 1 desembarcó oficialmente de forma no puntuable en 1972 y dentro del campeonato mundial en 1973, la pista sufrió profundas remodelaciones a lo largo de los años para adaptarse a las exigencias de velocidad y seguridad modernas.
La radiografía técnica del trazado
Interlagos destaca en la F1 por correrse en sentido antihorario, lo que exige una preparación física superior en el cuello de los pilotos. Con una extensión de 4.309 metros y 15 curvas (9 a la izquierda y 6 a la derecha), la pista equilibra una recta principal en subida con el icónico sector revirado del S de Senna.
El circuito cuenta con una capacidad oficial para albergar a más de 60.000 espectadores en sus tribunas permanentes e itinerantes, cifra que se triplica en el acumulado de las tres jornadas del fin de semana gracias a las áreas VIP, Paddock Club y sectores corporativos montados sobre la recta principal.
Escenario de campeones y orgullo sudamericano
Interlagos tiene una mística particular por ser una de las pistas donde más veces se han definido títulos mundiales. Entre las gestas más recordadas por los fanáticos figura la del finlandés Kimi Räikkönen, quien en 2007 remontó una diferencia de puntos memorable para coronarse campeón del mundo por apenas una unidad sobre Lewis Hamilton y Fernando Alonso a bordo de su Ferrari.
En esta edición, el componente emocional para la región alcanza un punto culminante. La presencia del argentino Franco Colapinto desató un fenómeno masivo de fanáticos que cruzaron la frontera para alentar en las tribunas. Por su parte, la afición local vive un fin de semana especial con el protagonismo de Gabriel Bortoleto y el debut estelar del joven brasileño Rafael Câmara, quien se sube al Haas en reemplazo de Esteban Ocon. Una renovación generacional que le devuelve a Sudamérica un peso en la parrilla que no se veía desde hace años.
Hoy, con la infraestructura del pit lane remodelada y boxes de estándar internacional, Interlagos sigue reafirmando por qué es la sede indiscutida del Gran Premio de la F1 en América del Sur.