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Escapada de alta gama: tres días en Mendoza, ¿dónde dormir, qué comer y qué bodegas visitar?

Pancho Barreiro Editor

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A 25 años de la apertura del primer hotel cinco estrellas de la provincia, Mendoza consolidó una propuesta turística que va mucho más allá del vino. Un recorrido por la gastronomía de autor, los olivares, las bodegas históricas y el patrimonio artístico.

6 Noviembre de 2026 14.34

Mendoza ya no es solamente una provincia para visitar bodegas y degustar grandes vinos. En los últimos 25 años, el crecimiento de la gastronomía, la hotelería de lujo y las experiencias vinculadas con los productos regionales la transformaron en uno de los destinos turísticos más atractivos de Argentina. Hoy es posible organizar una escapada de tres días que combine restaurantes, viñedos centenarios, olivares y hasta museos históricos.

Para aprovechar al máximo una escapada fugaz, una de las recomendaciones es instalarse en el centro de la capital mendocina y utilizarla como punto de partida para recorrer distintas zonas de Luján de Cuyo y Maipú. Frente a la Plaza Independencia, el Park Hyatt Mendoza ofrece una ubicación estratégica para este tipo de viajes y, además, celebra sus 25 años con una propuesta que pone a la gastronomía entre sus principales protagonistas.

Park Hyatt Mendoza - Park Hyatt Mendoza
 

Del antiguo Plaza Hotel al primer cinco estrellas de Mendoza

Cuando Park Hyatt Mendoza abrió sus puertas, el 14 de junio de 2001, el enoturismo provincial todavía estaba lejos del desarrollo que alcanzaría durante las décadas siguientes. El establecimiento, que demandó una inversión de US$ 60 millones, se convirtió en el primer hotel cinco estrellas de Mendoza y marcó un punto de inflexión para la hotelería de alta gama de la provincia.

El proyecto recuperó la fachada y la terraza del antiguo Plaza Hotel, construido entre 1923 y 1925 como parte de un conjunto arquitectónico que también incluía un casino y el Teatro Independencia, frente a la principal plaza de la ciudad. La reconversión incorporó una construcción moderna destinada a habitaciones y servicios. Actualmente cuenta con 186 habitaciones, cuatro de ellas suites, además de casino, piscina exterior, restaurantes y spa, con circuito de bienestar, sauna y tratamientos.

Pero el cambio más interesante de estos 25 años probablemente esté fuera de sus instalaciones: Mendoza pasó de recibir visitantes atraídos principalmente por sus vinos a convertirse en un destino donde la gastronomía y las experiencias pueden determinar la elección del viaje.

Franco Canzano, chef ejecutivo del Park Hyatt Mendoza - Park Hyatt Mendoza
Franco Canzano, chef ejecutivo del Park Hyatt Mendoza

"Para mí, hace 25 años Mendoza era una provincia productora de vino con buena gastronomía; hoy es un destino gastronómico global donde el vino, el paisaje, los productores y la cocina forman una identidad integrada y reconocida internacionalmente", explica Franco Canzano, chef ejecutivo del Park Hyatt Mendoza, quien desarrolló buena parte de su carrera en cocinas de París, Milán, Buenos Aires, Doha, Goa, Amman y Dubái.

La gastronomía, el nuevo protagonismo de los hoteles de lujo

La transformación también alcanzó a los restaurantes hoteleros, que durante años estuvieron orientados principalmente a los huéspedes. "Hoy también reciben al público local y deben ofrecer una propuesta con identidad, calidad y consistencia, capaz de atraer a alguien que podría elegir cualquier otro restaurante de la ciudad. La ubicación dentro de un hotel ya no alcanza para diferenciarse", sostiene Canzano.

En el Park Hyatt, esa evolución se refleja especialmente en Bistro M, cuya carta combina productos mendocinos con influencias de las distintas cocinas del mundo que marcaron la trayectoria del chef. La propuesta comienza con preparaciones inspiradas en Medio Oriente, continúa con técnicas europeas y desemboca en reinterpretaciones de la cocina argentina. Entre sus platos aparecen un tartar de trucha con raita, pappardelle con ragú de chivo y ojo de bife con salsa Malbec.

El restaurante también recibió en 2026 el Award of Excellence de la revista especializada Wine Spectator, un reconocimiento a su programa de vinos. Su carta busca integrar etiquetas argentinas e internacionales con una propuesta gastronómica que, sin abandonar los productos regionales, apunta a una cocina cosmopolita.

Masters Food & Wine - Park Hyatt Mendoza
Masters Food & Wine es el encuentro gastronómico que el hotel organiza desde hace más de dos décadas. Este 2026 reunió a 12 chefs de establecimientos Hyatt de Latinoamérica, entre ellos Máximo López May, Rodrigo Llanes y el propio Canzano.

La celebración de los 25 años tuvo uno de sus momentos destacados en septiembre, con una nueva edición del Masters Food & Wine, el encuentro gastronómico que el hotel organiza desde hace más de dos décadas. En esta oportunidad reunió a 12 chefs de establecimientos Hyatt de Latinoamérica, entre ellos Máximo López May, Rodrigo Llanes y el propio Canzano, quienes presentaron diferentes preparaciones en estaciones gastronómicas acompañadas por vinos argentinos. La experiencia permitió recorrer en una misma noche sabores de México, Perú, Brasil, Chile, Colombia, Panamá y Argentina.

Para quienes eligen el hotel como base, la experiencia también puede incluir una jornada de descanso en su piscina y spa antes de comenzar el recorrido por las bodegas. Entre las propuestas de temporada se encuentra Day Off, un paquete con una noche de alojamiento, desayuno, masaje de 60 minutos, acceso al spa y cortesías gastronómicas.

Mendoza a través del aceite de oliva

Aunque el vino concentra buena parte de la atención turística de Mendoza, el aceite de oliva también tiene una larga tradición productiva en la provincia. En Maipú, Familia Zuccardi desarrolla Zuelo, un proyecto dedicado a la elaboración de aceite de oliva virgen extra que permite conocer otra faceta de la producción regional.

Pan y Oliva, Santa Julia - Santa Julia
En 2004, Miguel Zuccardi apostó por posicionar al aceite de oliva como un producto gastronómico de alta calidad

La visita propone recorrer los olivares y la almazara para descubrir cómo se transforma la aceituna en aceite, desde la cosecha y la molienda hasta la extracción y conservación. El establecimiento ofrece además degustaciones que permiten reconocer diferencias entre variedades, intensidades, aromas y sabores, una experiencia que tiene varios puntos en común con las tradicionales catas de vino.

Detrás del proyecto, que comenzó a desarrollarse en 2004, está Miguel Zuccardi, quien apostó por posicionar al aceite de oliva como un producto gastronómico de alta calidad, capaz de expresar características propias de las variedades y del lugar de origen. La experiencia permite comprender por qué factores como el momento de cosecha, los tiempos de procesamiento y las condiciones de conservación resultan determinantes para la calidad del producto final. Igual que como ocurre con el vino.

El recorrido se completa en Pan & Oliva, el restaurante del establecimiento, que trabaja con ingredientes de estación y una cocina donde el aceite de oliva ocupa un lugar central. La propuesta suma una alternativa diferente a los clásicos almuerzos de bodega y permite dedicar una jornada a uno de los productos más representativos de la cultura gastronómica mendocina.

Las Compuertas: renovación y respeto por la historia

Las Compuertas, Mendoza, Durigutti Family Winemakers - Durigutti Family Winemakers
Las Compuertas, Mendoza, Durigutti Family Winemakers

A pocos kilómetros de la ciudad de Mendoza, Las Compuertas es una de las zonas vitivinícolas tradicionales de Luján de Cuyo. Sus antiguos viñedos, algunos con más de un siglo de historia, conviven con nuevos proyectos turísticos y gastronómicos, en una región donde el avance de la urbanización también plantea desafíos para la conservación del paisaje productivo.

Uno de los proyectos que impulsaron la revalorización de la zona es Durigutti Family Winemakers, de los hermanos Héctor y Pablo Durigutti. En 2007 adquirieron las primeras cinco hectáreas de un antiguo viñedo de Malbec y comenzaron un trabajo de recuperación de variedades y prácticas tradicionales. Actualmente, Finca Victoria reúne 34 hectáreas certificadas como orgánicas y elabora vinos que buscan expresar la identidad de Las Compuertas, entre ellos un Malbec proveniente de viñas plantadas en 1914.

Pero la propuesta va más allá de los vinos. En la finca funciona 5 Suelos – Cocina de Finca, el restaurante liderado por Patricia Courtois, cuya cocina trabaja con productos de estación, una huerta orgánica propia y pequeños productores locales. El establecimiento también ofrece degustaciones, recorridos por los viñedos y alojamiento, como parte de un proyecto que combina producción, gastronomía y turismo.

El crecimiento de Durigutti se inscribe en un proceso más amplio de recuperación del valor histórico y turístico de Las Compuertas. La presencia de nuevos emprendimientos y propuestas gastronómicas convive con antiguos viñedos que todavía conservan métodos tradicionales de cultivo. Sobre la misma calle donde se encuentra Durigutti también hay bodegas como Maal, Riccitelli y Sur de los Andes, muy cerca unas de otras.

Chacras de Coria: un pueblo entre bodegas, gastronomía y arte

A unos 13 kilómetros de la capital mendocina, Chacras de Coria se consolidó como un destino turístico dentro de Luján de Cuyo. Su plaza, las calles arboladas, los cafés y los restaurantes conservan parte de la identidad de un antiguo pueblo que experimentó un importante crecimiento residencial y gastronómico. Una de sus particularidades es la posibilidad de recorrer pequeños establecimientos vitivinícolas y descubrir bodegas que todavía funcionan en construcciones históricas.

Entre ellas aparecen Clos de Chacras, vinculada con la historia de la familia Gargantini y ubicada en una bodega construida en 1921; Pulmary, un pequeño proyecto especializado en vinos orgánicos; y Familia Cánepa, que recuperó un antiguo establecimiento para elaborar vinos de partidas limitadas. Su cercanía permite recorrer parte del pueblo caminando y descubrir distintas bodegas boutique.

Si la idea es buscar establecimientos de mayor escala, una buena opción es Alta Vista, instalada en una construcción de 1890 que fue restaurada por la familia d'Aulan, conservando sus cavas históricas. Algo más alejada, en Carrodilla, Bodega y Cavas de Weinert también merece una visita: fundada en 1975 por el empresario brasileño Bernardo Weinert, funciona en un edificio de 1890 y es una referencia de los vinos argentinos de guarda.

Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú – Casa de Fader - Mendoza
Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú

El paseo puede completarse con una visita al Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú – Casa de Fader, ubicado en la cercana localidad de Mayor Drummond. Allí vivió, entre 1907 y 1914, Fernando Fader, una de las figuras fundamentales de la pintura argentina de comienzos del siglo XX, reconocido especialmente por sus paisajes y su tratamiento de la luz. La casona pertenecía a la familia de su esposa, Adela Guiñazú, y todavía conserva murales realizados por el artista, entre ellos los que decoran la antigua piscina interior.

La propiedad fue donada a la provincia por Narcisa Araujo, viuda de Emiliano Guiñazú, y se convirtió en sede del museo en 1951. Hoy conserva un importante patrimonio artístico y jardines que funcionan como un museo al aire libre, con esculturas integradas al paisaje.

Mendoza tiene una ventaja para quienes buscan una escapada corta: la posibilidad de combinar grandes vinos, gastronomía, naturaleza y cultura a distancias relativamente cercanas. La clave está en organizar el recorrido, elegir una base y concentrar cada jornada en una misma zona, sin perder buena parte del día trasladándose de un extremo a otro de la provincia.

En tres días es imposible conocer todo lo que Mendoza tiene para ofrecer, pero tampoco hace falta intentarlo: siempre quedarán bodegas por descubrir, restaurantes por probar y lugares por visitar. Y esa es la mejor excusa para volver.
 

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