En su recorrido por Buenos Aires, la periodista Emma Bubola seleccionó nueve lugares para comer o tomar algo durante un fin de semana. Entre los elegidos aparecen restaurantes con más de un siglo de historia y otros establecimientos que ganaron protagonismo en los últimos años. Las recomendaciones forman parte de 36 Hours in, la sección de viajes de The New York Times que propone conocer distintas ciudades del mundo en apenas 36 horas.
Entre los lugares seleccionados aparece Zum Edelweiss, que durante décadas recibió a quienes salían de las funciones del Teatro Colón. Bubola también pasó por Parrilla Peña, donde recomendó probar el ojo de bife. La guía incluye los platos que vale la pena pedir y los precios de cada lugar.
Acuario Bar

La primera parada gastronómica del itinerario es Acuario Bar, ubicado en la planta baja de la Casa de Estudios para Artistas, en el centro de la ciudad. El edificio fue construido en 1939 y es un ejemplo de arquitectura modernista. Originalmente, se había concebido como un espacio donde los artistas pudieran vivir y trabajar, con residencias y talleres en una misma estructura.
El bar abrió sus puertas en 2025 y forma parte de la recuperación de una zona que, a mediados del siglo XX, concentraba gran parte de la actividad artística de Buenos Aires. Sus banquetas de terciopelo celeste y sus ventanas onduladas llamaron la atención de Bubola, quien comparó el ambiente con el de un submarino urbano.
En cuanto a la carta, la periodista destacó el vitel toné, que cuesta $ 26.000, y la mousse de chocolate, de $ 15.000. Para acompañar la comida, recomendó uno de los dirty martinis de la barra, cuyo precio es de $ 17.000.
Zum Edelweiss

Después de una función en el Teatro Colón, The New York Times propone cenar en Zum Edelweiss, un restaurante fundado hace más de un siglo por inmigrantes alemanes. El restaurante todavía conserva sus manteles blancos y sus tradicionales sillas de madera oscura. Además, algunos de sus mozos trabajan ahí desde hace décadas.
Durante años, el restaurante fue un punto de encuentro habitual para quienes asistían a las funciones del Colón. Por sus mesas pasaron actores, cantantes de ópera y figuras de la política. Entre los platos recomendados están los ñoquis con goulash y el bife a la Bismarck, que lleva un huevo frito por encima. El restaurante también apareció en la película "Argentina, 1985", nominada al Oscar. Si querés cenar ahí, calculá unos $50.000 por persona, según los precios publicados por The New York Times.
Coronado

El sábado, el recorrido continúa en Coronado, el restaurante que funciona dentro del MALBA. La recomendación es pasar a comer algo antes de visitar las salas del museo, que abren al mediodía.
Uno de los platos elegidos es el mbejú, una especie de tortilla crocante hecha con almidón de mandioca, típica de Paraguay y del noreste argentino. En Coronado lo sirven con huevo poché, espinaca fresca y panceta. Para quienes prefieren algo dulce, también aparecen las palmeritas azucaradas. El brunch cuesta alrededor de $ 40.000 por persona.
Cora

El histórico edificio Kavanagh, construido en la década de 1930, también figura en la guía. El rascacielos de 31 pisos fue uno de los símbolos de la modernización de Buenos Aires y contaba con comodidades poco habituales para su época.
Aunque sus interiores están reservados para los residentes, es posible conocer parte de su estética en Cora, una cafetería ubicada en la planta baja. El establecimiento fue inaugurado por padre e hijo, ambos admiradores del edificio, quienes buscaron recuperar algunos elementos de su diseño original.
Las barras de mármol y los muebles inspirados en el estilo Art Déco reproducen parte de la ambientación del vestíbulo del Kavanagh, caracterizado por sus revestimientos de madera y su iluminación tenue. Bubola recomienda aprovechar la visita para tomar un café y, si queda tiempo, conocer Anda, una tienda cercana que vende objetos de diseñadores argentinos.
Varela Varelita

En Palermo, Varela Varelita fue uno de los bares notables que llamó la atención de The New York Times. El diario destacó que todavía conserva buena parte de su aspecto original. También hizo referencia a las conversaciones que suelen darse entre sus clientes, una característica que la periodista consideró parte del atractivo del lugar.
Para quienes quieran visitarlo, la recomendación es pedir una cerveza o un vermut con soda, acompañado de maní. Los aperitivos cuestan desde $ 6.000.
Parrilla Peña

Para la cena del sábado, la elección fue Parrilla Peña, una de las parrillas tradicionales de Buenos Aires. La carta ofrece cortes como el bife de chorizo, la entraña y la tira de asado, además de mollejas y empanadas de carne fritas. Sin embargo, su recomendación fue el ojo de bife, que describió como "tan tierno que se deshace en la boca".
Para acompañar la carne, sugirió un Malbec de Mendoza y, de postre, el clásico flan con crema y dulce de leche. Una cena cuesta alrededor de $ 60.000 por persona, de acuerdo con los precios publicados en la guía.
Boliche de Roberto

Para cerrar el sábado, la recomendación es pasar por el Boliche de Roberto, un histórico bar de Almagro donde todas las noches hay tango en vivo. El lugar es pequeño y permite escuchar a los músicos a pocos centímetros de distancia. Además, la entrada es gratuita.
Bubola sugiere acompañar la música con un fernet con Coca-Cola. Después, el recorrido continúa en La Catedral Club, una milonga ubicada al otro lado de la plaza. Ahí se dan clases de tango y, más tarde, la pista queda abierta para bailar hasta la madrugada. La entrada cuesta $ 7.000.
Panadería de Anchoíta

El domingo, el recorrido arranca con un desayuno en Panadería de Anchoíta, que nació como una extensión del restaurante Anchoíta. El local cuenta con un patio climatizado y una propuesta de pastelería que incluye versiones propias de algunos clásicos.
Entre las recomendaciones están las medialunas, preparadas con masa madre de centeno, miel orgánica y ralladura de naranja, que cuestan $ 3.800 cada una. También aparece el churrinche, una creación de la panadería hecha con hojaldre crocante y crema pastelera, que lleva quinoto, pomelo, limón y lima. Su precio es de $ 7.000.
Chuí

El recorrido termina el domingo con un almuerzo en Chuí, un restaurante vegetariano ubicado cerca del Cementerio de Chacarita. Pertenece al mismo grupo gastronómico que Coronado y funciona en un antiguo galpón industrial que fue transformado en un espacio rodeado de vegetación, con un amplio jardín al aire libre.
La carta incluye platos para compartir y pizzas al horno de leña. Entre las recomendaciones figuran el queso llanero, una variedad originaria de Venezuela que se sirve grillada con vinagre de frutas, la polenta blanca y la palta asada. El almuerzo cuesta alrededor de $ 50.000 por persona.