Los Goya gigantes que hay que mirar de cerca
Diseñados para la corte española a fines del siglo XVIII, llegaron al Museo Nacional de Bellas Artes. Las obras, tejidas en lana y seda y de casi tres metros de altura, muestran una etapa temprana de Francisco de Goya.

Dos tapices monumentales diseñados por Francisco de Goya llegaron desde Madrid y ya se exhiben en el Museo Nacional de Bellas Artes. Son "La cometa" y "La gallina ciega", dos obras realizadas para la corte española a fines del siglo XVIII que forman parte de las Colecciones Reales de España.

El préstamo tiene un peso particular. La Galería de las Colecciones Reales, inaugurada en 2023 junto al Palacio Real de Madrid, presenta por primera vez una obra de su colección en América. Según explicó su director, Víctor Cageao, los tapices pertenecen además a "uno de los conjuntos de mayor relevancia histórica y artística de las Colecciones Reales".

Un Goya anterior Goya

"La gallina ciega", de 1788, estaba destinada al dormitorio de las infantas en el Asturias en El Pardo. - MNBA

Entre 1775 y 1792, Goya diseñó siete series de cartones para tapices destinados a los palacios de El Pardo y El Escorial. El trabajo formaba parte de encargos oficiales de la Corona y marcó el comienzo de una relación cada vez más estrecha con la corte, que en 1786 lo nombró pintor del rey.

Estas obras pertenecen, por lo tanto, a una etapa anterior a algunas de las imágenes más conocidas y críticas de Goya. En ellas aparecen escenas de ocio, juegos populares, paseos y personajes de distintos sectores sociales, todavía bajo un lenguaje marcado por el color, la luminosidad y ciertos rasgos del rococó.

Del óleo al telar

Uno de los aspectos más interesantes de las piezas está en su propia realización. Antes del tapiz existía un cartón pintado por Goya a tamaño natural, que funcionaba como modelo para los maestros de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Los artesanos debían trasladar después esa composición al tejido mediante hilos de lana y seda.

El proceso no era simple. Goya trabajaba con manchas de color, transparencias, contrastes lumínicos y transiciones tonales que resultaban difíciles de convertir en un tejido, donde cada variación debía resolverse con hilos previamente teñidos. El Bellas Artes señala incluso que esa complejidad generaba fricciones con los tejedores y podía ralentizar de manera considerable el trabajo en el telar.

Esa traducción puede observarse particularmente bien por el tamaño de las piezas. "La gallina ciega" mide 2,73 por 3,50 metros, mientras que "La cometa" alcanza los 2,81 por 2,78. En ambas, los detalles de las vestimentas, los cambios de luz, los cielos y el movimiento de las figuras fueron reconstruidos mediante lana y seda.

Los Goya del Bellas Artes

El museo decidió ubicar los tapices en una sala contigua a las obras de Goya que forman parte de su colección permanente. "La exhibición de estas obras amplía el repertorio del maestro español y dialoga con las piezas que integran la colección patrimonial", señaló Andrés Duprat, director del Bellas Artes.

Según explicó Duprat, la decisión busca que el visitante pueda recorrer "en continuidad, distintas facetas de la producción del artista español". La colección del museo comenzó a formarse en 1906, cuando Eduardo Schiaffino compró en Europa cuatro grabados de Goya, y luego incorporó pinturas y series completas de aguafuertes.

Entre esas obras se encuentran "Fiesta popular bajo un puente", "Incendio de un hospital", Los desastres de la guerra y Los Caprichos. La presencia de los tapices permite sumar ahora una etapa menos transitada de su producción y ponerla en relación con trabajos posteriores.

"La cometa" fue diseñada entre 1776 y 1778 para decorar el comedor de los príncipes de Asturias en El Pardo. - MNBA

Cuándo y dónde verlos

La exposición "Goya en Buenos Aires. Tapices de las Colecciones Reales de España" se puede visitar en la planta baja del Museo Nacional de Bellas Artes, en Avenida del Libertador 1473. Las obras permanecerán exhibidas hasta el 17 de enero de 2027.

La muestra recupera además un antecedente poco conocido: en 1928, con motivo del centenario de la muerte de Goya, el Bellas Artes organizó una exposición que reunió tapices, pinturas y grabados del artista. Casi un siglo después, estas dos piezas vuelven a abrir una nueva lectura sobre la etapa temprana de su obra.