Faustino Oro volvió a conseguir uno de esos resultados capaces de escapar por un rato de los límites del ajedrez. A los 12 años, el Gran Maestro argentino derrotó a Magnus Carlsen, número uno del mundo y uno de los mejores jugadores de la historia, durante un match online disputado en Chess.com.
Aunque el Messi del ajedrez no derrotó a Carlsen en el enfrentamiento completo, esta nueva victoria suma un nuevo capítulo a una relación que crece día a día. En total jugaron ocho partidas de blitz 3+0, es decir, tres minutos para cada jugador y sin incremento por movimiento. El noruego ganó cuatro, el argentino una y las otras tres terminaron en tablas. Así, si se cuentan las victorias, el match terminó 4-1 para Carlsen; por el sistema tradicional de puntuación del ajedrez, el resultado fue 5½-2½.
Pero dentro de una serie que confirmó la superioridad del noruego apareció el dato que volvió a colocar a Oro en el centro de la escena. Después de perder las primeras dos partidas, el argentino consiguió dos tablas consecutivas y se impuso en el quinto juego. Luego volvió a empatar y Carlsen cerró el duelo con dos victorias.

No fue una partida clásica ni un enfrentamiento por un título mundial. Fue una serie online y a ritmo blitz. Sin embargo, tampoco se trató simplemente de una curiosidad: Carlsen es uno de los mayores especialistas de la historia en las modalidades rápidas, donde la velocidad de cálculo, la intuición y la capacidad para tomar decisiones en segundos tienen un peso determinante.
Para Oro, además, no era la primera vez que conseguía derrotarlo. En marzo de 2024, cuando tenía apenas 10 años, ya había vencido a Carlsen en una partida bullet disputada en Chess.com, una modalidad todavía más extrema, con apenas un minuto por jugador.
La gran diferencia es que esta vez logró imponerse en blitz 3+0, un ritmo algo menos vertiginoso y dentro de una serie de ocho partidas que le permitió medirse durante más tiempo con el número uno del mundo.
De una victoria online a la mirada de Carlsen
La relación entre ambos empezó a adquirir otra dimensión a medida que Oro dejó de ser solamente un chico que acumulaba récords de precocidad. Carlsen comenzó a seguir de cerca su evolución y, con el tiempo, también a hablar públicamente de su talento.
Para entonces, Oro ya había construido una trayectoria extraordinariamente rápida. En junio de 2024 se convirtió en el Maestro Internacional más joven de la historia y, en mayo de 2026, consiguió su última norma de Gran Maestro durante el Sardinia World Chess Festival. Tenía 12 años, 6 meses y 26 días y se transformó así en el segundo Gran Maestro más joven de todos los tiempos, sólo detrás del estadounidense Abhimanyu Mishra.
El acercamiento más significativo con Carlsen ocurrió en enero de 2026, cuando Oro viajó a Oslo para participar de una actividad organizada por Take Take Take, la plataforma vinculada al noruego. Allí compartieron una entrevista, jugaron una partida informal y Carlsen dejó en claro hasta qué punto seguía la evolución del argentino.
“Creo que es un gran jugador y tiene un maravilloso sentido posicional, algo bastante raro entre jugadores tan jóvenes. Parece que realmente ama el ajedrez”, señaló entonces Carlsen.
Pero la frase que terminó trascendiendo el mundo del tablero llegó cuando apareció la comparación con Lionel Messi:
“Faustino es mucho mejor de lo que era Messi a los 12. Está en una buena senda, debe disfrutarlo. Un día, Messi va a tener suerte de ser comparado con él”, afirmó el noruego.
La comparación tenía algo de provocación y humor, pero también provenía de una voz difícil de ignorar. Carlsen no estaba evaluando únicamente los récords conseguidos por Oro, sino una forma de comprender el juego que, según explicó, resulta poco habitual incluso entre los grandes talentos a esa edad.
El chico que empezó durante la pandemia
La velocidad de su crecimiento resulta todavía más llamativa por el punto de partida. Oro nació en Buenos Aires el 14 de octubre de 2013 y comenzó a acercarse seriamente al ajedrez durante el aislamiento por la pandemia. En pocos años pasó de jugar frente a una computadora como entretenimiento a competir contra algunos de los mejores jugadores del planeta.
Desde entonces, fue acumulando récords de precocidad. Primero llegó el título de Maestro Internacional, después la barrera de los 2500 puntos Elo y finalmente las normas necesarias para convertirse en Gran Maestro, siempre varios años antes de lo habitual incluso entre jugadores considerados prodigios.

La nueva victoria sobre Carlsen no modifica por sí sola esa carrera ni implica que Oro ya pueda competir de igual a igual con el número uno del mundo durante una serie completa. De hecho, el propio resultado muestra que todavía existe una distancia considerable: Carlsen ganó cuatro de las ocho partidas y sólo perdió una.
Pero ésa es precisamente la medida correcta del logro. Un chico de 12 años todavía está lejos de dominar a Magnus Carlsen, pero cuando el propio número uno del mundo lleva meses diciendo que mira con atención lo que hace ese chico, el resultado deja de ser solamente una anécdota.