Pancho Barreiro Editor
"Creo que llegó el momento de compartir todas estas cosas", aseguró Cyndi Lauper en una entrevista con Vogue, a pocos días de desprenderse de algunas de las prendas más emblemáticas de su carrera. Un pijama de leopardo que pertenecía a su abuela, una falda confeccionada con papel de diario y un vestido que utilizó en la primera entrega de los premios MTV Video Music Awards son algunos de los objetos que llegarán a una subasta en Nueva York. Las estimaciones comienzan en apenas US$ 200, aunque creen que varias de las piezas más representativas podrían alcanzar cifras muy superiores.
La venta, organizada por Bonhams bajo el nombre Cyndi Lauper: Suitcase of Memories, comenzará el 22 de octubre, con veinte lotes que se ofrecerán de manera presencial, mientras que una segunda subasta por internet, con más de 200 objetos, finalizará el 23 de octubre. La iniciativa coincide con el 40° aniversario de True Colors, el álbum publicado en 1986 que consolidó a Lauper como una de las grandes figuras del pop de aquella década.
La colección incluye vestuario utilizado en videoclips, presentaciones televisivas y ceremonias de premios, además de accesorios, fotografías y recuerdos personales. También reúne diseños de Vivienne Westwood, Alexander McQueen y Dolce & Gabbana, que permiten seguir la evolución de una artista que comenzó combinando ropa usada y accesorios económicos, y terminó llevando su particular estética a los escenarios más importantes del mundo.
De un pijama familiar a una falda de papel de diario
Una de las piezas más curiosas de la colección es el pijama con estampado de leopardo que Lauper utilizó en el videoclip de Girls Just Want to Have Fun, de 1983, uno de los mayores éxitos de su carrera. La prenda pertenecía originalmente a su abuela y había sido adquirida a través del catálogo de venta por correo Frederick's of Hollywood.
En una entrevista publicada por The Guardian, la cantante recordó que aquel catálogo representaba una pequeña ventana al glamour para las familias de Queens, el barrio neoyorquino donde creció. "Son pijamas de franela, pero ¡son de leopardo!", señaló mientras recorría la colección presentada por Bonhams. La historia resume buena parte de su estilo: prendas cotidianas que, combinadas de manera inesperada, terminaron convirtiéndose en elementos reconocibles de la cultura popular.
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Pero probablemente la pieza más importante sea el conjunto con falda de papel de diario utilizado en la portada de True Colors y en su videoclip, que Bonhams estima entre US$ 1.000 y US$ 2.000. "¡La falda de papel de diario! Pensé que la había perdido. Cuando la encontré en el fondo del baúl, no lo podía creer", contó durante una entrevista en la que repasó algunos de los hallazgos más sorprendentes de sus archivos personales.
También aparece un conjunto de Vivienne Westwood, correspondiente a la colección primavera-verano de 1985, que utilizó en una presentación de 1986 en Late Night with David Letterman, donde interpretó True Colors. Su estimación oscila entre US$ 800 y US$ 1.200. A estas piezas se suman el vestido rojo a cuadros y las joyas que llevó a la primera ceremonia de los MTV Video Music Awards, en 1984, y distintos accesorios asociados con sus actuaciones.
La venta también ofrece recuerdos de menor valor estimado, como una lonchera vinculada al videoclip de Time After Time, valorada entre US$ 200 y US$ 300. Son objetos que muestran cómo el coleccionismo musical no se limita a instrumentos o discos firmados: también encuentra valor en elementos cotidianos que formaron parte de momentos reconocibles de la historia del entretenimiento.
La moda como parte de su música
Mucho antes de convertirse en una estrella internacional, Lauper trabajaba en Screaming Mimi's, una tienda de ropa vintage de Manhattan que resultó fundamental para el desarrollo de su estética. Allí conoció a Laura Wills, fundadora del negocio y colaboradora en la creación de varios de sus primeros conjuntos, incluida la falda de papel de diario.
Su relación con la moda, sin embargo, había comenzado mucho antes. Hija de una familia de ascendencia italiana vinculada a la industria textil de Nueva York, creció rodeada de costureras, cortadores de telas y modelistas. Según explicó, su familia modificaba patrones de confección y adaptaba prendas inspirándose en lo que veía en las revistas.
Esa combinación de conocimientos textiles, ropa de segunda mano y creatividad personal terminó definiendo su imagen. Tules de colores, sombreros antiguos, corsés teñidos, collares superpuestos y maquillajes extravagantes acompañaron el lanzamiento de She's So Unusual, su primer álbum, publicado en 1983, que se convirtió en el primer debut femenino en colocar cuatro sencillos entre los cinco primeros puestos del ranking estadounidense.
Con el tiempo, su vestuario incorporó diseños de firmas internacionales, pero mantuvo una característica: Lauper intervenía y combinaba las prendas para darles una identidad propia. En los años noventa comenzó a utilizar piezas más escultóricas de Westwood y McQueen, sin abandonar los accesorios antiguos ni las transformaciones artesanales que habían marcado sus comienzos.
"Para mí, la moda es arte, y estas piezas representan ese recorrido creativo", dijo la cantante durante la presentación de Bonhams. También destacó que la venta coincide con el aniversario de True Colors, un trabajo que marcó una nueva etapa de su carrera.
Cuarenta años después, una nueva generación
La influencia visual de Lauper no quedó limitada a los años ochenta. En 2025, Chappell Roan utilizó una réplica de la falda confeccionada con papel de diario durante la ceremonia en la que presentó la incorporación de la cantante al Rock & Roll Hall of Fame. El homenaje mostró cómo una prenda creada para la portada de un disco continúa siendo reconocible entre artistas que ni siquiera habían nacido cuando se publicó True Colors.
La conexión resulta especialmente significativa para Lauper, que en los últimos años encontró en Roan una de las artistas jóvenes con las que comparte una idea de creatividad asociada con la libertad de expresión y la construcción de una identidad propia.
A sus 73 años, y después de una gira de despedida que concluyó en 2025, la cantante decidió desprenderse de parte de los objetos que conservó durante su carrera. En declaraciones a People, explicó que la intención no es únicamente vender recuerdos, sino compartirlos con otras generaciones y mostrar cómo surgieron muchas de sus ideas.
"Quería recordarles a las personas mayores aquella época y mostrarles a los jóvenes algo que los inspirara a ser creativos". También destacó que la música suele anticipar algunos cambios que después aparecen en la moda.
La subasta representa, de esa manera, algo más que la dispersión de un guardarropa famoso. Muchas de las prendas que Lauper transformó en símbolos culturales nacieron de materiales baratos, objetos familiares o hallazgos en tiendas de segunda mano. Cuarenta años después, Bonhams les asigna un valor económico y las presenta como parte de la historia del pop.