Florencia Radici Forbes Staff
En el ecosistema corporativo actual, la equidad ya no se discute solo como un imperativo ético, sino como un motor de eficiencia económica. Lina Anllo, abogada y referente global en integridad y cumplimiento, lidera este cambio de paradigma desde la Dirección General del Women Economic Forum (WEF) Argentina y la presidencia de la Asociación Global Equidad Integridad (AGEI). Abogada con Diploma de Honor por la UBA y especialista en Derecho Penal, Anllo amalgama dos mundos que durante décadas parecieron correr por carriles separados: la integridad empresarial (compliance) y la equidad de género. Así, lidera una agenda que busca desplazar el debate de la mera representación hacia un enfoque de impacto económico real.
La trayectoria de Anllo está marcada por la meritocracia académica y una visión federal que conserva desde sus orígenes. “Nací en Mercedes, en la provincia de Buenos Aires. Siempre destaco esto porque en la época en que estudié abogacía en la UBA, viajar a Buenos Aires era como emigrar”, relata Anllo, quien fue la primera profesional de una familia de comerciantes de clase media. Su ascenso en el derecho penal económico la llevó a ser pionera en la implementación de la Ley de Compliance en Argentina en 2018.
Sin embargo, su visión dio un giro internacional tras una invitación a la India para el encuentro global del WEF. “Decidí ir y el cambio cultural fue maravilloso; nos unió ver que teníamos un poco las mismas luchas en todos nuestros países. Decidí complementar mi trabajo en integridad con la equidad, pero siempre con el foco puesto en la economía, las oportunidades de negocio y las mesas de decisión”, explica sobre el nacimiento del capítulo argentino del foro.
El Women Economic Forum es hoy una plataforma presente en 57 países. En Argentina, bajo la dirección de Anllo, tomó una impronta federal y práctica. A través de la AGEI, la organización trabaja la integridad con perspectiva de género, organizando misiones comerciales y foros que buscan empoderar económicamente a las mujeres. Para este 2026, la agenda es ambiciosa y recorre los puntos neurálgicos de la producción nacional, con foco en Neuquén (Vaca Muerta y su cadena de valor), Catamarca (industria minera), Santiago del Estero (Smart Cities) y Buenos Aires, donde realizará su tradicional foro anual en octubre.
Uno de los proyectos más ambiciosos para este año es el lanzamiento de una academia en alianza con TeamWorks, diseñada para romper las barreras que históricamente limitaron el crecimiento de las mujeres en las mesas de decisión. Anllo identifica una resistencia cultural específica que la formación busca erradicar: el tabú sobre el dinero. “Nos cuesta decir que hacemos las cosas para ganar plata. Queremos hacerlo bien y con propósito, pero nos cuesta hablar de dinero. Las mujeres antes éramos muy conservadoras: no invertíamos en acciones, no sabíamos de mercado de valores y nos quedábamos en el plazo fijo o el ladrillo”, explica la abogada.
La propuesta académica se estructura diferentes ejes, como capacitaciones presenciales (encuentros cada 15 días para fomentar el contacto directo), temáticas técnicas (como finanzas, economía y compliance), incorporación de nuevas tecnologías, inclusión corporativa y gestión emocional (“La emocionalidad antes estaba mal vista en los foros de negocios, pero en realidad es la que sostiene al negocio", destaca Anllo). @@FIGURE@@
A pesar del avance de las últimas décadas, Anllo reconoce que la agenda de género enfrenta hoy cierta resistencia en el discurso público y corporativo. Ante esto, su postura es pragmática y basada en resultados: “Nos enfocamos en mostrar que somos nosotras las que empujamos la economía de las empresas, hacemos crecer el PBI y exportamos. Hay que ajustarse a esta realidad sin pelearse con nadie, pero ocupando esos espacios”. Respecto a las políticas de cupos y leyes de licencias, la abogada es tajante: la diversidad no es solo una cuestión ética, sino de eficiencia. “Incorporar a la generación silver, a los jóvenes y a las mujeres en la mesa de decisiones genera mejores resultados y los números lo demuestran. Los cupos son una manera de abrir puertas que no siempre son fáciles”.
Finalmente, Anllo refuerza la necesidad de combatir barreras internas como el síndrome del impostor, que confiesa haber sentido incluso en los momentos de mayor reconocimiento. Su misión sigue siendo visibilizar el talento del interior del país y consolidar una comunidad donde el networking se traduzca en negocios concretos y equitativos.