En la nueva edición de Forbes, el argentino más escuchado de la historia
Con 33 millones de oyentes mensuales y solo 24 años, Gonzalo Julián Conde, Bizarrap, este año creó su mayor hit: la Bzrp Music Sessions, Vol. 52, que suma más de 1.000 millones de reproducciones entre Spotify y YouTube. Ingresos por las plataformas, shows en vivo y acuerdos con empresas, el modelo de negocios.

Para Gonzalo Julián Conde la vida se divide en dos momentos. Aquellos en los que puede ser Gonzalo, el chico de 24 años que nació en Ramos Mejía, 
provincia de Buenos Aires, y el resto, cuando es “Biza”, el productor musical que este año se convirtió en el argentino más escuchado de la historia con más de 33 millones de oyentes mensuales.“Trato de no analizar el éxito. No me fijo mucho en eso de cómo me ve la gente. Hay colegas que me agradecen que haya ayudado a que crezca la figura del productor. Me hace feliz que la gente me vea como un referente, no puedo negar que estoy muy agradecido”, confiesa Gonzalo -hoy conocido en todo el mundo como Bizarrap- a Forbes España, uno de los tantos países que vibra con sus creaciones.

 

 

Siempre con gorra y gruesas gafas de sol que cubren gran parte de su rostro e impiden ver sus ojos, un estilo con el cual marca tendencia pero que 
también lo ayuda a mantener cierto grado de anonimato cuando está en público, este año generó el hit más grande de la música nacional: la Bzrp Music
Sessions, Vol. 52, con el artista español Quevedo. 

Al cierre de esta edición, la canción cuenta con más de 723 millones de reproducciones en Spotify y más de 361,3 millones de visualizaciones en YouTube,
cifras impensadas hasta hace poco tiempo para un músico nacido en la Argentina.

 

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Durante semanas, la canción se posicionó como la más popular del planeta. Con una base que mezcla géneros urbanos y electrónica, fue el producto ideal para el verano europeo y se bailó en bares, boliches y festivales. Del otro lado del Atlántico, nadie quiso quedar afuera del suceso y la Sessions se reprodujo en todos los espacios posibles: desde casas y departamentos hasta calles y clubes de barrio. 

Incluso llegó a reversionarse para ser cantada en canchas de fútbol y otros espectáculos deportivos.

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