Al finalizar el partido, un periodista de ESPN intentó entrevistar a Lionel Scaloni, pero la emoción terminó imponiéndose. La conversación quedó reducida a una sola palabra: "gracias". De algún modo, el cronista expresó lo que más de 40 millones de argentinos sentían en ese instante. Y está bien. Hay momentos en los que el corazón habla antes que las preguntas. Este es uno de ellos.

En la redacción de Forbes Argentina también surgió ese debate. Incluso nos preguntamos si el título de esta nota no debía ser, simplemente, GRACIAS.
Podrían destacarse muchas razones para explicar este triunfo. Se podría hablar, una vez más, de "el método Scaloni", de la planificación, de la paciencia y del trabajo colectivo. Sin embargo, frente a Inglaterra —una de las grandes potencias del fútbol mundial, que había reivindicado públicamente su fortaleza en la previa— lo que terminó imponiéndose fue el juego.

Argentina volvió a ofrecer una actuación de equipo: talento, carácter, inteligencia y resiliencia para revertir un resultado adverso y construir una victoria que ya ocupa un lugar entre las grandes páginas de la historia de los Mundiales. Un partido del que probablemente se seguirá hablando durante décadas, como todavía ocurre con aquel inolvidable encuentro de "La Mano de Dios", hace ya cuarenta años.
Lautaro Martínez, autor del gol del triunfo y figura consolidada de la élite del fútbol internacional, habló después del partido con la emoción de aquel chico que alguna vez soñó con vivir una noche así. Frente a las cámaras apenas pudo contener las lágrimas: "Hoy solo me acuerdo de mi papá, cuando me compró mi primer par de botines, y de mi mamá, que seguía tendiendo mi cama cuando me fui a Racing".

Porque el éxito también se construye con disciplina, esfuerzo y talento. Y de eso pueden dar testimonio cada uno de los futbolistas argentinos que estuvieron sobre el campo de juego.
Si hubo una imagen capaz de resumir la dimensión emocional de este partido para todo un país, fue la manera en que la Selección cantó el himno antes del comienzo del encuentro. Lo sintetizó Leandro Paredes con las pocas fuerzas que le quedaban tras el partido: "Sabemos lo que significa Inglaterra". Emiliano Martínez fue igual de contundente: "Nosotros jugamos con el corazón".

El próximo domingo, Argentina disputará la final frente a España, otra potencia del fútbol europeo. Esa será la historia de otra crónica.
La de hoy, la que escribimos desde este equipo de Forbes, también tiene ganas de terminar con una sola palabra: GRACIAS.
