Como experta en admisiones universitarias y CEO de Top Tier Admissions, dediqué mi carrera a ayudar a estudiantes y padres a descifrar las claves para ingresar a las universidades más selectivas de Estados Unidos. Hace más de una década que trabajo con jóvenes que atraviesan este proceso.
Sin embargo, cada vez son más las consultas que mis colegas y yo recibimos sobre inteligencia artificial. ¿Está bien usar ChatGPT para buscar ideas para una presentación de admisión? ¿Y para revisar un borrador? ¿En qué momento la ayuda de la IA pasa a convertirse en autoría de la IA? ¿Los responsables de admisiones pueden detectar si una presentación fue redactada con esta tecnología? ¿Y su uso podría perjudicar las posibilidades de ingreso de un estudiante?
Las presentaciones universitarias escritas con IA son cada vez más frecuentes
La IA ya llegó a las presentaciones incluidas en las solicitudes de ingreso a las universidades. Un estudio de 2024 de Foundry10, realizado con más de 500 adolescentes de Estados Unidos que se postularon a una universidad, reveló que el 30% utilizó IA generativa como ayuda en sus solicitudes de admisión. Entre esos estudiantes, cerca de la mitad recurrió a estas herramientas para pensar en posibles temas o revisar la gramática y la ortografía, mientras que casi un tercio las usó para crear un primer borrador.
La IA puede ser una herramienta útil durante el proceso de admisión universitaria, pero existen límites claros y superarlos puede poner en riesgo el ingreso de un postulante. La primera regla que les doy a todos los estudiantes es simple. La política de cada universidad está por encima de cualquier otra recomendación.

Algunas instituciones, como la Universidad de Brown, tienen normas especialmente restrictivas. Brown prohíbe que los postulantes utilicen IA para generar el contenido de sus solicitudes, aunque permite revisiones básicas de ortografía y gramática.
En las universidades donde su uso está permitido, la cuestión requiere mayor cuidado. ¿Cómo pueden los estudiantes aprovechar estas herramientas para mejorar su postulación sin permitir que la IA reemplace sus propias ideas, su escritura o su voz?
La presentación suele ser una de las partes más difíciles de resolver en una solicitud y, justamente por eso, la IA puede ser tan tentadora. Vi a muchos estudiantes quedarse frente a un documento en blanco, con ansiedad, sin saber por dónde empezar y convencidos de que necesitan encontrar la idea perfecta o la frase inicial ideal antes de escribir. En ese momento, necesitan una estructura, una buena búsqueda de ideas, un esquema claro y un docente, un orientador escolar o un asesor de admisiones que pueda ayudarlos a encontrar un camino. Ese acompañamiento debe servir para que el estudiante descubra qué quiere contar, no para darle la respuesta. Después de todo, las decisiones que toma sobre qué escribir y cómo narrar su historia son precisamente las que hacen que el ensayo tenga valor para quienes evalúan las solicitudes de ingreso.
Karen Richardson, decana de admisiones de la Universidad de Princeton, escribió que la institución busca "evidencia de mentes curiosas, chispa intelectual, voluntad de salir de la propia zona de confort y un deseo genuino de aprender sobre los demás y de ellos". El objetivo, explicó, es comprender qué combinación de experiencias y cualidades cada postulante podría aportar a la universidad. Por eso, el texto de admisión es una de las partes de la postulación en las que más puede perjudicar al estudiante dejar que una herramienta externa piense y escriba por él.
Los estudiantes pueden sentir la tentación de usar IA, pero la autenticidad importa más
El problema no se limita a la posibilidad de que el uso de la IA viole las normas de una universidad. Esta tecnología también puede producir textos de menor calidad.

Investigadores de Cornell compararon 30.000 ensayos universitarios escritos por personas con textos generados por ocho grandes modelos de lenguaje (LLMs). Descubrieron que las versiones generadas por IA solían ser muy uniformes, previsibles y fáciles de distinguir de la escritura real de los estudiantes. Ni siquiera cuando los investigadores proporcionaron a los modelos información demográfica sobre un postulante ficticio, los textos parecieron más humanos o cercanos a la forma de escribir de una persona.
"Te garantizo que cualquier ensayo que uno escriba con la ayuda de la IA no será ni de cerca tan bueno ni tan auténtico como uno que un postulante escriba por su cuenta", aseguró Richardson.
Robert Penman, responsable de admisiones de grado de UC Davis, una de las universidades que integran el sistema de la Universidad de California, lo explicó de otra manera. "No nos va a ayudar a comprender mejor al estudiante en su contexto, sus esperanzas y sueños, sus pruebas y dificultades, sus logros", señaló al referirse a una respuesta generada por IA. Esos son, precisamente, los aspectos que el ensayo debería revelar.
Además, una presentación generada por IA suele dejar una huella clara. Muchas veces no coincide con el resto del expediente del estudiante. Los responsables de admisiones revisan sus calificaciones y los resultados de los exámenes y los contrastan con el contenido y la calidad del texto.
Una C en AP Literature, una materia avanzada de literatura que cursan algunos estudiantes secundarios en Estados Unidos, junto con un ensayo impecable y listo para publicar, no es una contradicción que pase inadvertida. Suele ser una de las primeras cosas que llaman la atención y, en los casos más graves, podría despertar sospechas de deshonestidad académica. "Recordá: intentamos formar una comunidad de estudiantes que contribuya al entramado académico y social de este lugar; por eso, contamos con la autenticidad en la solicitud", aconsejó Richardson.

La ironía es que el lugar en el que los estudiantes pueden sentir una mayor tentación de dejar que la IA tome el control es, justamente, aquel en el que hacerlo puede borrar su principal ventaja: sonar como ellos mismos.
Cuándo tiene sentido usar IA en un ensayo universitario
Cuando las normas de la universidad lo permiten, la IA puede desempeñar un papel concreto en el proceso de escritura, siempre que se respeten ciertos límites.
Un consejo útil aparece en la política de IA de Caltech, el Instituto de Tecnología de California, para las admisiones de grado y de posgrado. "Si todavía te preguntás si el uso de IA para preparar tu solicitud es ético, preguntate si sería ético que un adulto de confianza realizara la misma tarea que le estás pidiendo a ChatGPT", señaló la institución.
Dentro de esos límites, recomiendo tres maneras de usar la IA en los materiales de una postulación.
1. Como herramienta para buscar ideas para el ensayo
Los buenos ensayos muchas veces empiezan con preguntas. ¿Qué experiencias te marcaron? ¿Qué cosas detectás que otras personas podrían pasar por alto? ¿Qué historia solamente vos podrías contar?
Este es uno de los momentos en los que la IA puede ser realmente útil. Caltech identifica la búsqueda de ideas como un uso ético de esta tecnología y propone que los estudiantes la utilicen para generar "preguntas o ejercicios que ayuden a poner en marcha el proceso de búsqueda de ideas". Sin IA, esa tarea podría quedar en manos de un orientador de confianza, de un docente o de uno de tus padres. El objetivo es que esa persona te ayude a explorar posibles respuestas a una consigna a partir de tus propias experiencias.

Y una página en blanco puede intimidar mucho más de lo que los adultos suelen imaginar. "Cuando hablo con los estudiantes sobre el uso de IA, su deseo de utilizarla no nace de una intención maliciosa de buscar un atajo para trabajar menos; la mayoría de las veces surge de la incertidumbre y de sentirse sobrepasados ante la tarea de escribir sobre sí mismos", explicó Sam Joustra, responsable de los programas para estudiantes y familias de Top Tier Admissions y exsubdirector de admisiones de la Universidad de Vanderbilt. "Para muchos estudiantes, el ensayo universitario no es un tipo de trabajo escrito habitual de los que enfrentaron en la escuela, y puede resultar incómodo y poco familiar", agregó.
Esa incomodidad ayuda a entender tanto el atractivo de la IA como el riesgo que conlleva. Como explicó Joustra, la ansiedad puede llevar a los estudiantes a resolver el problema equivocado. En lugar de profundizar en sus propias experiencias, buscan "una respuesta genérica a una pregunta profundamente personal y única".
Pero usar la IA como herramienta para buscar ideas tampoco está exento de riesgos. Uno de ellos es la pérdida de originalidad. "Los modelos de IA están diseñados para reproducir algo que, en el mejor de los casos, se parece a ejemplos anteriores de expresión humana", me dijo el año pasado en una entrevista Aaron Colton, director de escritura universitaria y profesor adjunto de inglés en Pomona College. "No son capaces de generar nuevas ideas por sí mismos, y es poco probable que lleven a los estudiantes hacia ideas nuevas", agregó.
Existe otro riesgo. La IA no te conoce, por lo que sus respuestas pueden resultar genéricas si no le exigís mayor profundidad. Si recurrís a esta herramienta en esa etapa, es importante llevar esas preguntas un paso más allá para que apunten a tus propias experiencias de vida.
2. Para revisar la ortografía y la gramática del ensayo
Para la corrección de textos, la IA es muy útil. Herramientas como Grammarly y Microsoft Editor detectan errores de tipeo, palabras repetidas, problemas gramaticales y construcciones poco naturales que un estudiante puede pasar por alto después de leer el mismo ensayo por vigésima vez. Sin embargo, existe una diferencia importante entre detectar un problema y reescribir una oración. Pedirle a la IA que marque frases poco claras mantiene en el estudiante la responsabilidad de corregirlas.

En cambio, aceptar automáticamente una serie de reescrituras generadas por IA puede reemplazar, poco a poco, el lenguaje propio del estudiante por el de la herramienta. La regla que les doy es simple. Si la IA marca un problema, vos lo corregís. La IA nunca debería hacer la revisión final. Una persona de confianza puede detectar algo que una herramienta de corrección gramatical no detecta. Esta oración es técnicamente correcta, pero no suena a vos. Ese criterio resulta fundamental en un ensayo cuyo objetivo es mostrar quién está detrás de la postulación.
3. Para investigar el proceso de postulación en general
La IA puede ser útil para investigar todo lo que rodea una presentación, sobre todo en las consignas suplementarias. Se trata de preguntas adicionales que algunas universidades de Estados Unidos incluyen en sus solicitudes para conocer mejor a cada postulante y saber por qué desea estudiar en esa institución.
También puede ayudar a ordenar posibles carreras, programas académicos, materias, oportunidades de investigación o actividades extracurriculares y a detectar qué temas vale la pena investigar con mayor profundidad. Lo que nunca debería ocurrir es que la IA se convierta en la fuente de esa información.
Estas herramientas pueden devolver datos desactualizados, confundir programas con nombres similares o presentar, con total seguridad, información que, sencillamente, es falsa. Un estudiante que escribe sobre un profesor que ya dejó la universidad o sobre un programa que dejó de existir no demuestra interés. Demuestra que no verificó los datos.
La regla, en este caso, también es simple. Usá la IA para definir qué investigar y después verificá si la información que brindó es correcta. Si un dato es lo suficientemente importante como para aparecer en una postulación, también merece una confirmación en el sitio web oficial de la universidad.
Qué evitar al usar IA para escribir tu ensayo universitario
Ante todo, la IA no debería utilizarse para generar el contenido original de un ensayo. Los postulantes nunca deberían copiar y pegar material generado por estas herramientas en sus solicitudes universitarias. El texto debe estar escrito al 100% con sus propias palabras.

Pero también existen formas menos evidentes de cruzar ese límite:
- No le pidas a la IA que escriba, aunque sea un solo párrafo: no existe una diferencia ética entre presentar un ensayo escrito por completo con IA e incluir algunas oraciones creadas por esta tecnología. En el mejor de los casos, el lenguaje suena genérico y le quita fuerza al texto. En el peor, viola las normas de integridad de la postulación de la universidad y pone en riesgo la solicitud.
- No permitas que la IA mejore la historia a costa de cambiar los hechos: la IA tiene una gran capacidad para agregar detalles, dramatismo y una estructura narrativa que la vuelvan más atractiva. Pero si esos hechos no ocurrieron, no tienen lugar en el ensayo. Transformar una experiencia común en otra más impactante no es una licencia creativa. Es inventar.
- No delegues la escritura bajo la apariencia de una simple edición: darle a la IA un esquema, un párrafo preliminar o una lista de ideas y pedirle que "haga que esto suene mejor" puede parecer una revisión. Sin embargo, si la herramienta devuelve un texto pulido que el estudiante no podría, o no escribiría, por su cuenta, la IA dejó de actuar como editora y pasó a ocupar el lugar del autor.
Una alternativa mejor es pedirle que identifique qué partes no funcionan y que, después, sea el estudiante quien las reescriba.
¿Las universidades revisan si los ensayos fueron escritos con IA?
Una de las preguntas que más inquietan a los estudiantes es qué herramientas utilizan los responsables de admisiones universitarias para detectar el uso de IA. Aunque existen programas de detección, muchas universidades dejaron de confiar en ellos debido a los falsos positivos y a otras fallas de precisión.

El software no suele ser lo que evidencia a la mayoría de los estudiantes. El criterio de evaluadores capacitados desempeña un papel mucho más importante. Si surge una sospecha, quienes revisan la solicitud a menudo se comunican con la escuela secundaria o con el propio postulante para solicitar más información o verificar determinados datos. También existen otras señales.
Si la calidad del ensayo no coincide con el resto de los materiales de la postulación, como los resultados de los exámenes, las materias cursadas y las calificaciones, se activa una alerta para quien evalúa el expediente. Un ritmo de escritura robótico también puede despertar sospechas, más allá del contenido. Si la redacción no fluye como la de una persona, el evaluador puede considerar que fue generada por IA.
Si un responsable de admisiones determina que un postulante utilizó esta tecnología para escribir su ensayo, puede poner en duda la autenticidad de toda la solicitud, generar interrogantes sobre el criterio del estudiante y, en definitiva, perjudicarlo más que ayudarlo.
Mi recomendación sigue siendo la misma. Antes de entregar el ensayo, pedile a un docente de confianza, a un orientador escolar especializado en admisiones universitarias o a un asesor con experiencia que lo lea. Un buen lector puede detectar expresiones genéricas, demasiado pulidas o alejadas de la forma natural de escribir del estudiante, y aportar comentarios útiles que mejoren el ensayo sin quitarle al postulante la autoría del texto.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.