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Innovación

(Agile Robots).

Así es por dentro la fábrica europea donde los robots construyen robots

John Koetsier

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Agile Robots convirtió su planta en Alemania en un laboratorio para llevar los humanoides a la industria a gran escala. Su apuesta parte de que estas máquinas deben demostrar que pueden resolver tareas reales y ser rentables.

9 Septiembre de 2026 07.10

Zhaopeng Chen leía ciencia ficción de Isaac Asimov cuando era chico y, en realidad, nunca dejó de hacerlo. Tal vez por eso, Agile One, el nuevo robot humanoide de Agile Robots, recuerda de lejos a los robots de "Yo, robot", la película protagonizada por Will Smith, basada en el libro homónimo de Asimov.

"Cada una de las personas del planeta tendrá un robot personal", me dijo la semana pasada en Múnich el fundador y CEO de Agile Robots. “Esto no va a estar muy lejos. No es cuestión de días, sino de años, décadas; va a estar ahí”, aseguró.

Se trata de una cifra enorme, unos 8.000 millones de robots, más o menos, para alguien que dedicó su carrera a fabricar modelos mucho más pequeños. Chen obtuvo su doctorado tras desarrollar manos robóticas en el Centro Aeroespacial Alemán y en 2018 creó Agile Robots como una empresa surgida del DLR, el organismo nacional de Alemania dedicado a la investigación aeroespacial y espacial, que también trabaja en robótica. Desde entonces, la compañía instaló más de 20.000 sistemas de automatización en fábricas y depósitos de distintas partes del mundo. 

Sin embargo, casi nada de lo que Agile Robots vende hoy en día es un robot personal. La empresa comercializa brazos robóticos, pinzas, plataformas móviles de transporte, celdas de automatización y acaba de presentar Agile ONE, un humanoide de 1,74 metros cuya producción comenzó este año en Fürstenfeldbruck, en las afueras de Múnich. Buena parte del robot, además, se fabrica con otros equipos del propio catálogo de Agile Robots. Y todo apunta directamente a la industria, no a una suerte de asistente robótico personal al estilo de Ask Jeeves, aquel antiguo buscador de Internet que respondía preguntas formuladas en lenguaje cotidiano y era capaz de hacer en tu casa todo lo que le pidas.

Inside Agile Robots' factory near Munich, Germany, where entire production lines consist of robots building robots.
Agile Robots prevé llevar su producción a entre 8.000 y 9.000 sistemas por año y alcanzar su capacidad máxima en 2027. (Foto: Agile Robots)

Esa distancia entre el sueño de ciencia ficción y un plan concreto para desarrollar productos es uno de los aspectos más interesantes de esta empresa. Y, según Chen, también representa exactamente el camino que hay que recorrer para que ese sueño se convierta en realidad.

Los dos círculos virtuosos de Chen para hacer realidad los robots humanoides

Si les preguntás a la mayoría de los CEO de empresas de robots humanoides por qué creen que van a imponerse, probablemente te hablen de datos, de modelos de inteligencia artificial o de capital. La respuesta de Chen, en cambio, se centra en la estructura del negocio y difiere de lo que escuché de los CEO de compañías de robótica de Estados Unidos y China.

Los grandes modelos de lenguaje, sostiene Chen, mejoran de forma continua porque su motor de desarrollo ya se comprende, está trazado y, en esencia, es simple. El proceso es más sencillo porque ocurre por completo en el terreno digital y parte de una enorme base de textos disponibles en Internet. “Simplemente creás todo el canal: modelo, datos, capacidad de cómputo y resultado. Todo lo que tenés que hacer es básicamente inyectar dinero. Así que si inyectás dinero, los resultados reales van a aparecer. Y esta rueda funciona realmente bien”, explicó.

La IA física, es decir, la inteligencia artificial que interactúa con el mundo real a través de robots y otras máquinas, no funciona de manera tan simple. “Realmente tenés que crear el modelo, el cuerpo, la parte física, el sistema sensorial, lo que sea, y después el uso. Y solo cuando el uso y los usos valiosos se despliegan de forma masiva, esto vuelve, impulsa el capital, impulsa la capacidad de cómputo, impulsa el cuerpo y vuelve a impulsar el uso”, sostuvo.

Eso lleva a Chen a su tesis. “Para mí, la rueda tiene dos niveles, dos capas, digamos. La primera capa es técnica. La segunda también es de negocios. Si no podés cerrar ese círculo, no importa cuánto capital tengas", señaló Chen.

Es una observación llamativa en septiembre de 2026, cuando cada vez más capital llega a la robótica y a la IA física. Solo en agosto, las empresas de robots humanoides recaudaron US$ 2.700 millones, con la mayor parte de ese dinero concentrada en China

En Estados Unidos, Figure comprometió US$ 3.500 millones para infraestructura y capacidad de cómputo destinadas a su IA física. En Alemania, Neura Robotics, cuya sede en Metzingen queda a una hora por autopista de Agile Robots, recaudó hasta US$ 1.400 millones en junio, una de las mayores rondas de inversión registradas hasta ahora entre las compañías dedicadas a robots humanoides. 

Financiamiento de robots humanoides en los últimos 12 meses. (Foto: traducida con IA)
Solo en agosto, las empresas de robots humanoides recaudaron US$ 2.700 millones, con China como principal destino del capital. (Foto: traducida con IA)

Pero Chen asegura que Agile Robots recaudó alrededor de US$ 1.500 millones en siete años, que cuenta con el respaldo de SoftBank y que no está preocupada.

"La competencia siempre es buena. Me formé de una manera que me prepara para competir", señaló. Chen admite que las empresas estadounidenses tienen una ventaja: "Las compañías de Estados Unidos tienen cierta… es una ventaja muy particular, una especie de ventaja injusta. Eso es algo que tengo que admitir". Pero no acepta que el dinero, por sí solo, defina al ganador. “No creo que ningún negocio pueda ser sostenible solo a base de inyectar dinero”, confesó.

Ninguna fábrica tendrá 10.000 humanoides

En este punto, Agile Robots se distingue con claridad de las startups dedicadas exclusivamente a robots humanoides. El humanoide no es el producto. De hecho, ningún robot individual lo es. El producto, en realidad, es la fábrica. Más precisamente, la fábrica del futuro.

"El objetivo es resolver el problema y lo segundo es resolverlo con la menor cantidad de automatización posible para darles el mejor ROI", me explicó Rory Sexton, ejecutivo de Agile Robots, durante una jornada en las instalaciones de la empresa en Múnich. El ROI es el retorno sobre la inversión, una medida que permite saber cuánto beneficio genera el dinero invertido. “A veces solo necesitás un robot inteligente, no uno muy complejo”, expresó.

Sexton pasó 20 años en Apple. Se incorporó el mismo día en que salió a la venta el iPod y, cuando dejó la compañía, tenía bajo su responsabilidad 120 plantas con 2,5 millones de trabajadores. Salió de su retiro para asumir el desafío de transformar la manera en que fabricamos productos. Y su mirada sobre el lugar que realmente ocuparán los humanoides está lejos de cualquier idealización.

“Creo que durante muchos años los humanoides no van a funcionar de manera independiente. Van a formar parte de un conjunto de soluciones que se incorporen”, aseguró.

Por eso Agile Robots desarrolla toda la cadena tecnológica necesaria, con brazos robóticos, manos de alta destreza, robots autónomos para transportar cargas, cintas transportadoras, sistemas de visión artificial y AgileCore, una capa de software que utiliza IA para ayudar a las empresas a planificar e implementar soluciones completas de automatización.

A eso se suma una cartera de compañías integradoras, empresas especializadas en conectar distintos sistemas y hacer que funcionen como uno solo, que Agile Robots adquirió en los últimos años. Entre ellas aparecen Idealworks, BÄR Automation, Franka Robotics, la india XNG y la antigua división de ingeniería de automatización de thyssenkrupp, ahora llamada Krause Automation. Esta última operación incorporó a cerca de 650 empleados y diez sedes en Europa y América del Norte.

“Tenés que mirar el problema y después preguntarte: ¿qué partes corresponden a la IA física y cuáles a la automatización tradicional? Tenés que unirlas para llegar a una única solución”, explicó Sexton. La fábrica, entonces, es la máquina. Y dentro de ella pueden convivir robots humanoides junto con muchos otros tipos de robots.

En la práctica, esa idea también resuelve un problema de integración que buena parte de las compañías que venden humanoides de manera independiente todavía tiene pendiente. El sistema de automatización de Agile Robots ya se integra con los sistemas de ejecución de manufactura de sus clientes; el software coordina y controla en tiempo real lo que ocurre en una planta. “Poner un semihumanoide encima de eso permite que siga integrado. Toda la planificación de recorridos, toda la planificación de tareas, es simplemente otra parte del sistema”, agregó Sexton.

Lo que realmente muestra la planta

Pude recorrer las áreas de producción. No todos los trabajadores que fabrican robots son robots, pero al menos dos líneas que producen los brazos y los torsos funcionan de manera completamente automatizada. Lo mismo ocurre con las pruebas.

Robots building robots at Agile Robots' factory near Munich, Germany.
Dos líneas que producen brazos y torsos funcionan de forma totalmente automatizada, al igual que las pruebas de los equipos. (Foto: Agile Robots)

Agile Robots despachará este año miles de sistemas robóticos desde sus operaciones en Alemania, según me explicó Sexton, y estima que podría alcanzar una producción de entre 8.000 y 9.000 unidades anuales, hasta llegar a su capacidad máxima el año próximo. Sin embargo, todavía queda bastante trabajo por hacer para cumplir esas ambiciosas previsiones. Hoy, el ritmo de producción ronda las 10 unidades diarias y cada robot requiere entre tres y cuatro días de fabricación. Algunos clientes hacen pedidos de cientos de unidades, mientras que otros encargan cantidades menores.

Las personas todavía se ocupan de las tareas más complejas, mientras que técnicos especializados realizan el montaje de las manos y el ensamblaje final.

La empresa no informa sus precios. Pero Sexton dio una referencia que usan los clientes, ya que dos turnos de trabajadores en China cuestan alrededor de US$ 80.000 al año y los compradores industriales suelen buscar recuperar la inversión en un plazo de dos años. Con esa cuenta, el rango de precios de un humanoide económicamente viable resulta bastante evidente, siempre que tenga la capacidad y la velocidad necesarias para cumplir con la tarea.

Humans still do hands and final assembly of Agile Robots' humanoid robots.
El ensamblaje de las manos y el montaje final todavía quedan en manos de técnicos. (Foto: Agile Robots)

En un contexto de aranceles más altos, sobre todo en Estados Unidos, hay un dato llamativo: la producción tendrá un carácter regional. Agile Robots fabricará robots en Asia, América y Alemania. Sin embargo, la cadena de proveedores alemana de componentes clave seguirá siendo fundamental. "Mucha gente quiere entrar en esta cadena de suministro", señaló.

Además, la compañía no piensa depender de un único proveedor ni fabricar todos los componentes por su cuenta. Agile Robots planea trabajar con varios proveedores de baterías y con distintas empresas que suministren motores y actuadores, los mecanismos que permiten que un robot realice movimientos físicos.

Y algunas de esas plantas ni siquiera necesitarán las luces encendidas. “No necesitamos personas para fabricar brazos ni torsos. Vamos a tener algunas fábricas oscuras”, explicó Sexton.  El término se refiere a plantas con un nivel de automatización tan alto que pueden operar con muy poca intervención humana y, en determinadas áreas, incluso sin iluminación.

La demanda de automatización atraviesa ahora uno de sus puntos más altos, agregó. Agile tiene una planta de Franka Robotics a una hora de Múnich cuyos productos, según sus propias palabras, "se venden como pan caliente". Para ampliar la capacidad necesita sumar entre 40 y 50 trabajadores capacitados, un proceso que demandará varios meses. Esa dificultad convierte a los robots y a la automatización en una alternativa cada vez más tentadora. "No necesitás matemática avanzada para ver que la demanda existe", aseguró Sexton.

La solución ante la falta de trabajadores: robots as a service

Cuando le preguntás a Sexton qué posibilidades abren los humanoides y otros robots que otras tecnologías no pueden cubrir, su respuesta apunta a la flexibilidad. Y también a un modelo de robots como servicio, en el que las empresas pagan por usarlos durante un período determinado en lugar de comprarlos. “Podrías usar un modelo de alquiler. Se acerca la Navidad. Quiero otros 50, por favor, y después se los llevan de vuelta cuando termine diciembre”, ejemplificó.

Ese sistema, por supuesto, solo funciona si las máquinas son realmente versátiles, si la IA física que incorporan tiene la inteligencia suficiente para ejecutar muchas tareas y si el cuerpo que lleva ese sistema también puede responder a esas exigencias. Una flota alquilada durante el cuarto trimestre para cubrir el aumento de pedidos por las fiestas en un centro logístico tendrá que cumplir otra función durante el primer y el segundo trimestre del año siguiente.

“Necesitás robots flexibles que puedan hacer varias cosas. Cuanto más flexible sea el robot, más útil resulta. Y de ahí surge la discusión sobre los humanoides", aseguró Sexton.  También comentó que cree que el destino final de la fábrica del futuro implica un cambio de categoría: "La fabricación como servicio, o el servicio como servicio, está por llegar".

Pero existe una razón por la que los robots humanoides que Agile Robots ya entrega a sus clientes tienen ruedas y no piernas. "No existe un marco regulatorio en Occidente, Europa y América del Norte para humanoides bípedos con piernas que trabajen junto a las personas", explicó. Las plataformas con ruedas de la compañía ya cuentan con certificación. Y, pese a no tener piernas, pueden superar escaleras con gran eficacia, según me explicó la empresa.

El modelo ONU, la fortaleza de la empresa

Los dos ejecutivos volvieron varias veces sobre la misma idea, aunque llegaron a ella por caminos distintos, y coincidieron en que una de las principales ventajas estructurales de la compañía es que, en cierto sentido, no pertenece a ningún lugar en particular. "En cuanto a la composición de la empresa, somos una especie de Naciones Unidas", señaló Sexton. Agile Robots tiene presencia en Alemania, India, Europa y China, en proporciones relativamente similares, y en su personal conviven más de 60 nacionalidades.

“No tenemos una cultura alemana, por así decirlo. Tenemos una cultura ágil y eso es muy importante. Los chinos son increíblemente rápidos en la cadena de suministro y en el arte de hacer posible lo imposible. Alemania es muy, muy buena en diseño y tiene un profundo conocimiento de la mecatrónica. Del lado de la IA, Alemania es muy buena, pero claramente California y Estados Unidos son muy fuertes. Si vas a construir una empresa exitosa en esto, tenés que tomar todo”, detalló.

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Agile ONE comenzó a producirse este año en Alemania y apunta primero a la industria, no al mercado doméstico. (Foto: LinkedIn de Agile Robotics)

Chen lo presenta como una segunda oportunidad para Europa. No tiene reparos en reconocer que el continente perdió la primera batalla de la IA: Europa y Alemania, sostuvo, quedaron rezagadas en la última competencia por los modelos fundacionales, los grandes sistemas de inteligencia artificial que sirven de base para desarrollar herramientas y servicios posteriores. Pero cree que la disputa en el terreno físico será diferente. “Europa tiene una oportunidad con la IA física porque no se trata solo de software. Es, en gran medida, software y hardware en conjunto”, expresó.

También considera que las barreras regulatorias y arancelarias que rodean esta tecnología eran previsibles y tendrán carácter transitorio. Agile Robots no nació como una compañía multinacional para protegerse del riesgo geopolítico, explicó Chen; tuvo esa estructura desde el primer día.

Pero Chen ya conoce esta historia. "Si mirás la historia de los últimos 100 años, esto pasa una y otra y otra vez con cada nueva tecnología". En su momento, China obligó a Volkswagen a asociarse con una empresa local mediante una sociedad en la que ambas compañías participaban. Primero, todos protegen sus mercados y después todos exportan. “Esto no termina nunca. Es simplemente historia”, comentó.

Y eso vuelve a llevar la conversación a Asimov y al otro escritor que Chen mencionó durante la entrevista, el pionero francés de la ciencia ficción, Julio Verne, quien describió el submarino cerca de un siglo antes de que alguien construyera uno. En el aeropuerto de París hay una frase de Verne que Chen cita como principio para guiar su trabajo. “Todo lo que la mente puede imaginar, la mente lo hará realidad”, sostuvo.

Imaginar 8.000 millones de robots personales no es poca cosa. Que cada persona del planeta tenga uno también plantea enormes dificultades, en especial por el costo y las diferencias socioeconómicas entre países y regiones. La apuesta de Agile Robots parte de una idea diferente: para llegar a ese punto, no basta con imaginar más. El camino pasa por tareas tan concretas como retirar el film protector de un teléfono celular, y sí, la empresa mostró un robot capaz de hacerlo, una línea de producción a la vez. Después se suman nuevas tareas, capacidades y posibilidades, hasta que los dos círculos que describe Chen terminan por cerrarse y tanto la tecnología como la ecuación económica empiezan a tener sentido.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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