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Georgieva se despega de Lagarde: “El FMI está replanteando las recomendaciones para países emergentes”

Forbes Digital

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18 Febrero de 2020 12.43

La directora gerente del Fondo Monetario publicó una columna en el Financial Time donde critica la “utilización del tipo de cambio como amortiguador de shocks”. Sin nombrar a Argentina, sostiene que el tipo de cambio puede “aumentar repentinamente los costos del servicio de la deuda y los pasivos”.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, adelantó que el organismo multilateral "está replanteando las recomendaciones de políticas para mercados emergentes".

En una nota de opinión publicada hoy en el Financial Times, Georgieva indicó "que estamos replanteando y actualizando nuestros consejos a los países miembro. Nuestro objetivo es de proveer una recomendación específica para cada país de un apropiado mix de políticas necesarias para preservar el crecimiento y la estabilidad financiera".

"Nuestro nuevo esquema de políticas integradas reevaluará los costos y los beneficios de cuatro herramientas: de política monetaria, políticas macroprudencuales, intervenciones en el tipo de cambio y medidas de flujos de capitales", enumeró.

Giorgieva admitió que "el esquema vigente está plantado en un pensamiento más convencional", como por ejemplo "usar la tasa de tipo de cambio como un absorbedor de los shocks", esto es, dejando flotar el tipo de cambio ante una eventual crisis cambiaria.

"Este enfoque no toma en cuenta en las características propias de mercados emergentes que alteran las respuesta de sus economías a flujos externos y llamarían a una prescripción de políticas diferente", expresó Georgieva, alentando el nuevo enfoque y a la luz de la experiencia de los programas recientes que mantuvo el Fondo con los países emergentes, entre ellos la Argentina,

El texto completo de la columna de Georgieva en el Financial Times:

¿Cómo podemos hacer que los flujos de capital sean más seguras para las economías emergentes? Encontrar la respuesta correcta a esa pregunta es fundamental para la estabilidad financiera, el crecimiento y el empleo. La buena noticia es que los países se están beneficiando de la abundancia de capital extranjero, que puede utilizarse para financiar nuevas ideas e infraestructuras vitales. Pero también se enfrentan a episodios de gran volatilidad de los flujos de capital, que pueden perjudicar la estabilidad financiera y las perspectivas de las empresas y los hogares.

Hacer frente a la volatilidad de las corrientes de capital puede ser una tarea de enormes proporciones, ya que hay poco consenso sobre la combinación y el momento adecuados de las medidas de política. Consideremos el episodio de 2018 de salidas de capital de los mercados emergentes: Brasil y Malasia intervinieron en los mercados de divisas para apuntalar sus monedas. Colombia y Sudáfrica apenas intervinieron. Algunos bancos centrales aumentaron los tipos de interés, mientras que otros no lo hicieron. Las fuertes intervenciones a menudo mitigaron la depreciación, pero no siempre.

Todo esto plantea interrogantes, incluso para el FMI. Por lo tanto, estamos repensando y actualizando nuestro asesoramiento a los países miembros. Nuestro objetivo es proporcionar asesoramiento específico para cada país sobre la combinación adecuada de políticas necesarias para preservar el crecimiento y la estabilidad financiera.

Nuestro nuevo “marco de políticas integradas” reevaluará los costos y beneficios de cuatro instrumentos -la política monetaria, la política macroprudencial, las intervenciones en materia de tipos de cambio y las medidas relativas a las corrientes de capital- para ayudar a estabilizar las economías expuestas a perturbaciones internas y externas. Es importante que el aspecto “integrado” del nuevo marco capte la forma en que estas herramientas interactúan entre sí y con las circunstancias del país.

El marco actual del FMI, basado en un pensamiento económico más convencional, orienta en general a los miembros hacia la utilización del tipo de cambio como amortiguador. Este enfoque proporciona una buena aproximación de la forma en que las economías avanzadas se ajustan a las perturbaciones externas y a las variaciones de los tipos de cambio. Pero puede pasar por alto importantes características de los mercados emergentes que alteran la respuesta de sus economías a las conmociones externas y puede exigir una prescripción de política diferente.

Las nuevas investigaciones indican que, si bien los mercados emergentes están profundamente integrados en el comercio mundial, su comercio se factura desproporcionadamente en dólares y, por consiguiente, los tipos de cambio flexibles proporcionan un aislamiento limitado. Del mismo modo, si bien los mercados emergentes están sustancialmente integrados en los mercados mundiales de capital, su deuda externa está ampliamente denominada en dólares. Esto puede hacer que los tipos de cambio se conviertan en amplificadores de choque, ya que pueden aumentar repentinamente los costos del servicio de la deuda y los pasivos.

De hecho, la sorprendente diversidad de políticas aplicadas por las economías podría reflejar su diferente exposición a las conmociones externas. Los mercados emergentes también difieren ampliamente en cuanto a la liquidez de sus mercados de divisas, lo que podría afectar a la gama de instrumentos de que disponen para la estabilización.

Si bien en las anteriores orientaciones de política del FMI a los países miembros se han considerado los cuatro instrumentos de política del marco de políticas integradas, reconocemos que se necesita una comprensión más profunda de la forma en que esas políticas funcionan tanto de manera aislada como en coordinación con las demás. Por ejemplo, si un país ha utilizado medidas macroprudenciales para evitar la acumulación de deuda y los desajustes monetarios antes de una perturbación, ¿debería utilizar la política monetaria más o menos para estabilizar la actividad económica después de un shock?

¿Debería utilizarse la intervención en materia de divisas para estabilizar el tipo de cambio y contener los riesgos del balance de pagos para determinados tipos de perturbaciones financieras externas, dando así mayor autonomía a la política monetaria para centrarse en la estabilización de la actividad interná ¿Cómo cambiaría la conveniencia y la eficacia de esa combinación de políticas en función de las características de un país?

Mientras nos esforzamos por responder a estas preguntas, la orientación de la política del FMI debe dejar claro que hay circunstancias en las que algunos instrumentos no desempeñan ningún papel en la respuesta óptima de la política. Y, aun después de haber identificado la mejor combinación de políticas, nuestro asesoramiento a los países debe tener en cuenta que algunas políticas pueden provocar efectos secundarios no deseados. Entre ellos: las expectativas de los inversores de una intervención unilateral en materia de divisas pueden inhibir el desarrollo a largo plazo de los mercados de divisas y conducir a una excesiva deuda en divisas. Por último, nuestras nuevas orientaciones deben tener en cuenta los importantes problemas de comunicación y de credibilidad que pueden surgir cuando los bancos centrales utilizan múltiples instrumentos.

Al avanzar en nuestra reflexión, en estrecha consulta con nuestra junta directiva y las autoridades de los países, somos conscientes de que un marco mejorado debe ser suficientemente flexible para abordar una amplia gama de objetivos. Además, si bien nuestra atención actual se centra en los instrumentos de política que pueden desplegarse rápidamente para hacer frente a las perturbaciones externas, con el tiempo ampliaremos el marco para incluir la política fiscal.

Como siempre, en el FMI nos esforzamos por proporcionar a nuestros países miembros la mejor orientación normativa disponible para perseguir sus objetivos de crecimiento y estabilidad.

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