Los ciudadanos estadounidenses definen hoy el rumbo de los próximos dos años del gobierno de Donald Trump, una decisión que tendrá impacto no solo en su país, sino también en el resto del mundo. Para la Argentina en particular, estos comicios son sumamente relevantes de cara a la propia contienda electoral que se celebrará en 2027 y que, a diferencia de las elecciones de medio término en Estados Unidos, determinará la continuidad o no de un rumbo político.
Más allá de la relación personal y de la marcada afinidad ideológica entre Javier Milei y Trump, el impacto será más económico y de corto plazo que político o geopolítico. Gane o pierda el Partido Republicano, la alianza entre Estados Unidos y la Argentina podrá expresarse con mayor o menor énfasis, pero no debería registrar cambios sustanciales en sus fundamentos. El golpe podría llegar por el canal financiero: el mercado teme que una derrota contundente de Trump reduzca drásticamente su margen de maniobra y, sobre todo, su discrecionalidad a la hora de respaldar lo que algunos sectores demócratas califican como "experimentos ideológicos dentro de la región". Milei es percibido como uno de ellos. Y las elecciones legislativas del año pasado dejaron en claro cuán importante puede resultarle que Trump tenga las manos relativamente libres.
Parte de ese temor, desde luego, ya debería estar incorporado en los precios de los activos argentinos, que atravesaron un verdadero octubre rojo, con retroceso de todos los índices financieros, e iniciaron noviembre en el mismo tono. Un nivel de riesgo país que superó los 800 puntos básicos refleja una combinación de las fuertes dudas de los inversores respecto de los resultados económicos, que erosionan las posibilidades de reelección del oficialismo, y de la elevada volatilidad internacional. El derrotero de Trump forma parte de ese ruido global.

"Las elecciones de medio término de mañana concentran buena parte de la atención del mercado. El Congreso renovará las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, en unos comicios que definirán cuánto margen tendrá Trump para avanzar con su agenda durante los próximos dos años", señala la consultora PPI en uno de sus informes. El reporte recuerda que los demócratas llegan como favoritos y que los mercados de predicción les asignan una probabilidad del 94,5 % de conquistar la Cámara de Representantes y del 72,5 % de hacer lo propio en el Senado. "¿Qué implica esto para el mercado? Una victoria opositora limitaría la agenda legislativa de Trump y podría complicar las negociaciones fiscales, especialmente ante el vencimiento del financiamiento del gobierno el 11 de diciembre y la discusión sobre el techo de deuda en 2027. Aunque buena parte de este escenario ya estaría incorporado en los precios, un resultado distinto al esperado podría introducir una mayor volatilidad", concluye el informe.
Sin embargo, aunque el escenario más probable es un final de mandato de Trump mucho más condicionado por la oposición, el economista jefe de Puente, Eric Ritondale, aseguró que "el impacto inmediato de una derrota del trumpismo sería más acotado que el de Brasil". A su juicio, un Congreso dividido ya estaría, en buena medida, incorporado en los precios de mercado, por lo que una derrota republicana no necesariamente provocaría movimientos abruptos en los activos argentinos.

Desde Cohen Aliados Financieros remarcaron, de todos modos, que el control demócrata de ambas cámaras implicaría una mayor capacidad de la oposición para influir en la agenda económica y fiscal estadounidense. En términos generales, dos ideas se repiten en los distintos análisis.
Por un lado, el verdadero canal de transmisión es financiero, no político. La mayoría de los analistas coincide en que el resultado electoral impactaría sobre la Argentina principalmente a través de las tasas de interés estadounidenses, el riesgo país, algo que ya comienza a percibirse, y las condiciones de acceso al financiamiento internacional, más que mediante cambios inmediatos en la relación bilateral. Por otro lado, la suerte de la Argentina sigue dependiendo más de factores internos. El mercado local está hoy más concentrado en las variables domésticas de la economía real y en el nivel de apoyo social al Gobierno. Esas incertidumbres incluso superan las que genera la capacidad del país para defenderse de una corrida cambiaria, un fenómeno característico de los períodos electorales.