La rentabilidad de la deuda a largo plazo de Estados Unidos alcanzó máximos de casi 19 años y expuso el temor de Wall Street ante la falta de señales políticas para ordenar las cuentas públicas.
La señal de respaldo financiero de Washington reanimó a los títulos soberanos y empujó al Citi a recomendar exposición en deuda local. Pero la pulseada electoral del 26 de octubre sigue siendo el factor de mayor peso para proyectar el rumbo económico.
La llegada de Scott Bessent refuerza el respaldo político al programa de ajuste y desregulación que impulsa Javier Milei. En la agenda figuran reuniones con el presidente, el ministro Caputo y empresarios de sectores clave.
Los inversores deberían considerar comprar bonos del Tesoro a corto plazo que podrían pagar generosamente si EE.UU. incumple su deuda o se enfrenta a una rebaja de calificación crediticia, según BlackRock.
Janet Yellen pidió este miércoles una supervisión más efectiva de los mercados de criptomonedas tras el repentino derrumbe de la plataforma de Sam Bankman-Fried.