Frente a problemas complejos, quienes se toman un tiempo antes de responder y rechazan las certezas absolutas suelen tomar mejores decisiones, aunque esa cautela muchas veces se disfrace de indecisión.
Décadas de investigaciones muestran que el talento intelectual, por sí solo, está lejos de garantizar un buen desempeño al frente de un equipo. La percepción, ciertos rasgos de personalidad y la capacidad de conectar con los demás pueden pesar tanto o incluso más.
Aunque pueden parecer dubitativos, lentos o excesivos, ciertos hábitos mentales revelan una forma de razonar más profunda, capaz de sostener contradicciones, anticipar escenarios complejos y detectar errores con mayor precisión.
El ataque conjunto de EE.UU. e Israel contra la cúpula iraní expone hasta dónde pueden llegar las Fuerzas Armadas cuando se alinean inteligencia, tecnología y objetivos políticos, en una doctrina que ya tuvo su versión latinoamericana con la operación de captura de Nicolás Maduro en pleno corazón de Caracas.
Con promesas de cooperación y puestos clave en juego, la empresa de Mark Zuckerberg acelera su acercamiento al gobierno de EE. UU., en un intento por ganar contratos estratégicos y respaldo político mientras enfrenta una ofensiva judicial por prácticas monopólicas.
Si hablamos de entender el contexto situacional y afectivo en el que se tiene que tomar una decisión, la intuición humana aún juega un papel fundamental frente a la precisión de la IA.
Según Manvir Singh y Léo Fitouchi, las creencias sobrenaturales pueden controlarnos porque pasan por alto lo que ellos llaman "vigilancia epistémica", la lente a través de la cual los humanos evalúan la confiabilidad de la información comunicada por otros.