La compañía Cursor, nacida en el MIT, busca no quedar atrapada en la misma ola que impulsó su salto millonario: modelos autónomos, costos bajo presión y una apuesta urgente por clientes grandes para sostener su avance.
Genies firmó un acuerdo con la asociación de jugadores para crear versiones digitales con licencia que podrán integrarse en videojuegos y apps. La empresa apuesta a que los fans interactúen por chat con representaciones virtuales de atletas.
El grupo japonés redobla su apuesta por la inteligencia artificial con una jugada audaz de Masayoshi Son: salir del fabricante de chips más valioso y cargar deuda para respaldar al creador de ChatGPT, mientras intenta capturar valor en distintos niveles de la cadena tecnológica.
A medida que la alfabetización en IA se convierte en el pasaporte laboral del siglo XXI, la convergencia entre la equidad de género y la sostenibilidad energética lanza una advertencia que los líderes empresariales no pueden ignorar.
El gobierno de Estados Unidos catalogó a la empresa como riesgo para la seguridad nacional luego de que rechazara eliminar restricciones que impiden vigilancia masiva y armamento autónomo. El episodio expuso el vacío legal que rodea a estas tecnologías.
El boom de la inteligencia artificial no es gratuito. Detrás de cada prompt, agente y centro de datos hay una factura eléctrica que las empresas aún no terminan de dimensionar.
Convierte modelos de IA en herramientas listas para el laboratorio, que ya se usan en universidades y farmacéuticas: Tamarind Bio, nacida en Stanford y acelerada por Y Combinator.
Con más de US$300 millones al año, la app duplicó abonados en pocos meses y ya suma 100 millones de usuarios que crean temas. El salto llega en medio de demandas por derechos de autor y una campaña para frenarla.
Agibot empezó a ofrecer sus humanoides en modalidad de alquiler, con entrega, instalación y mantenimiento incluidos. Pero el costo los deja más cerca de activaciones y exhibiciones que de reemplazar personal en tareas cotidianas.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
Tras años de euforia tecnológica, los gigantes digitales aceleran desembolsos multimillonarios en infraestructura para IA y siembran inquietud entre gestores, que ven balances cada vez más exigidos y retornos todavía inciertos.
Con aportes de Amazon, Nvidia y SoftBank, la startup buscará acelerar su infraestructura y impulsar el programa “Frontier” para clientes corporativos. Asegura que ChatGPT suma 900 millones de usuarios semanales y crece la pelea en la cima tech.
Una vez más Argentina queda relegada en los ránkings globales de adopción de tecnología, la conectividad y la infraestructura, clave. En el caso de la IA la brecha se puede ver entre los países desarrollados del hemisferio Norte que duplican a los del Sur. ¿Los ganadores? Los que invirtieron antes.
La empresa volvió a superar las expectativas del mercado con un incremento interanual del 73%. En ese contexto, sus competidores ya no intentaban superarla sino reemplazarla. ¿Hasta cuándo seguirá la dependencia en Nvidia?
Con sensores, cámaras y sistemas de aprendizaje automático, ciertos dispositivos ya realizan tareas de asistencia, logística y monitoreo en clínicas y geriátricos. Qué desafíos tecnológicos y éticos plantea su implementación.
El empresario impulsa el uso de su herramienta para consultas clínicas, pero el propio sistema aclara que no reemplaza a profesionales ni garantiza el resguardo de datos. La discrepancia abrió interrogantes sobre los límites y riesgos de estas aplicaciones.
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.