Mientras el petróleo busca un piso y la demanda eléctrica rompe récords históricos, estas dos compañías afinan sus estrategias para capitalizar el nuevo mapa energético sin resignar la solidez operativa ni el flujo de caja.
Con ingresos previsibles y contratos de largo plazo, estas empresas de infraestructura energética logran rendimientos atractivos mientras el resto del sector baila al ritmo del crudo.