Hernán Lacunza: "El momento de las reformas pendientes es ahora, antes de que la política condicione las decisiones"
El exministro de Economía alertó que prolongar el cepo frena la inversión y el empleo. Reclamó más audacia y se metió de lleno en la cuestión electoral: abogó porque el PRO consolide una alternativa liberal propia con un candidato fuerte.

La persistencia de las restricciones cambiarias y la falta de definiciones sobre el desarme del cepo amenazan con transformarse en un freno para la reactivación de la economía real y la llegada de inversiones de largo plazo. El exministro de Economía y director de la consultora Empiria, Hernán Lacunza, trazó un balance sobre el rumbo de la gestión de Javier Milei, donde si bien reconoció el éxito inicial en la desaceleración de la inflación, alertó que la excesiva prudencia oficial para normalizar el mercado de capitales genera un escenario de alta heterogeneidad productiva y debilidad en el empleo.

En el marco del Money & CFO Summit 2026 de Forbes, el exfuncionario utilizó una escala numérica para graficar la volatilidad de las expectativas locales desde el cambio de mandato. Explico que al inicio del ciclo su optimismo se ubicaba en un nivel de 3 puntos debido a una herencia "catastrófica", trepó a un pico de 9 puntos hacia mediados de 2024 tras disiparse los riesgos de un colapso hiperinflacionario, y actualmente se posiciona en 6 puntos. Aunque aclaró que se trata de una nota positiva, remarcó que ya se perdieron oportunidades clave para desarmar el entramado del control de cambios.

“Aferrarse a lo que dio resultado muy exitoso de bajar la inflación de 20 a 2 mensual, no necesariamente va a dar resultado en llevarla a cero. Veo un poco de falta de audacia en el gobierno para terminar la reforma monetaria y cambiaria”, sentenció Lacunza en el bloque de cierre del Summit. El profesor del ITBA y de la Universidad de San Andrés (UdeSA) consideró que “el equipo económico adoptó una postura conformista” al dilatar la flexibilización de los controles de capitales, priorizando evitar los costos inmediatos de una unificación cambiaria sobre los beneficios que traería la llegada de capitales.

En ese sentido, advirtió que “esta estrategia de procrastinar las reformas estructurales tiene un impacto directo en la economía real”. Al respecto, puntualizó que la inversión acumula tres trimestres consecutivos de caída debido a las dudas que genera la continuidad de las restricciones a los movimientos de fondos. "Si no podés salir por ahí, no entrás por allá", sintetizó para explicar la reticencia de las corporaciones a hundir capitales en un escenario donde sectores extractivos como la energía y la minería muestran dinamismo, pero la industria manufacturera destruye puestos de trabajo.

El exministro focalizó su preocupación en el deterioro del mercado laboral, una variable que calificó con "luz amarilla" y que presenta una dinámica mucho más lenta para recuperarse que los indicadores financieros. En ese sentido, argumentó que “la ventana de oportunidad para avanzar con la liberación definitiva del mercado de cambios se achica a medida que se acerca el cronograma electoral”. Sostuvo que el año próximo “será muy complejo para asumir los costos de un reordenamiento cambiario, por lo que el momento de las reformas pendientes es ahora, antes de que la política condicione las decisiones técnicas".

De cara al mediano plazo, Lacunza recomendó concentrar los esfuerzos en la acumulación de reservas netas y en el fortalecimiento del balance del Banco Central para evitar turbulencias ante un eventual proceso de dolarización de carteras en el sector privado. "Entrar a ese escenario con reservas neutras, bajas, y con el tipo de cambio en el piso inferior, es muy arriesgado. Tenés que construir colchones, tanto de precios como de cantidades, para poder enfrentar mejor ese riesgo", advirtió respecto de la necesidad de generar defensas de liquidez antes de que comience la cobertura habitual de divisas.

En el plano político, el director de Empiria tomó distancia de la gestión actual y aclaró que el espacio que integra no forma parte de la administración de La Libertad Avanza de manera orgánica. Si bien reconoció que exfuncionarios de la gestión de Mauricio Macri se sumaron al gabinete nacional a título individual, descartó la existencia de una coalición. "El espacio político del que formo parte no integra el gobierno. Hay personas, con todo derecho, que son funcionarios del gobierno. Genial, pero no es del espacio. Las personas no son los partidos", aclaró con firmeza.

 Hernán Lacunza, director de la consultora Empiria

Frente al escenario electoral de mediano plazo, el consultor analizó las estrategias de los principales espacios y planteó la conveniencia de que el arco de centro-derecha mantenga identidades diferenciadas para enriquecer el debate. Desde su perspectiva, la consolidación de opciones con sello propio y visiones alternativas sobre la gestión estatal resulta saludable tanto para el sistema democrático como para el propio Poder Ejecutivo, evitando que la discusión económica quede encapsulado únicamente en la mirada del oficialismo o en la descalificación de las posturas disonantes.

Veo intención de que el PRO tenga un candidato propio fuerte, no sé si Mauricio (Macri), pero con potencia, que sea la alternativa liberal no excluyente, afín en muchas ideas pero no en muchos instrumentos y tampoco en las personas”, detalló Lacunza al evaluar los movimientos internos del partido fundado por el expresidente. Para el dirigente, esta diferenciación instrumental permitirá canalizar el descontento de ciertos sectores de la clase media que apoyaron el cambio de rumbo político, pero que hoy sufren el impacto directo del parate en las actividades productivas tradicionales de los centros urbanos.

El exministro también dejó una reflexión sobre la dinámica del poder y la disposición de las autoridades a escuchar análisis técnicos que no coincidan estrictamente con el relato de la Casa Rosada. Lamentó que en el discurso público predomine un rechazo hacia las opiniones críticas y reveló que la frecuencia de las consultas por parte del oficialismo hacia economistas profesionales bajó significativamente en el último tiempo. "En el discurso público hay un desprecio por las opiniones disonantes. Si a mí no me llama un funcionario, no lo llamo, porque sé que estar ahí es difícil, es áspero", reveló.

Según su experiencia al frente de los ministerios de Hacienda de la provincia de Buenos Aires y de la Nación, el ejercicio de la función pública suele potenciar las virtudes y los defectos de los dirigentes. Advirtió que la centralización de las decisiones puede afectar a los equipos en momentos críticos. "La soberbia del poder te puede enceguecer, te puede confundir, y es muy común. También es cierto que a veces es muy difícil; levantarse todos los días y recibir 'deberías hacer tal cosa', bueno, también es que existe angustia, existe ego, existe un montón de condiciones humanas que influyen", describió.

Finalmente, asignó una probabilidad relevante,  “cercana al 30% la posibilidad de que opciones ligadas al peronismo y el kirchnerismo vuelvan a ser competitivas si la economía real no logra consolidar una mejora palpable en los niveles de consumo”. Para Lacunza, el éxito del programa oficial depende de que se complete el círculo entre la estabilidad financiera, la generación de empleo de calidad y el respaldo en las urnas.