El escenario macroeconómico de la Argentina transita un sendero de marcadas bifurcaciones, donde el entusiasmo del universo financiero contrasta con la cautela de una actividad real que busca dejar atrás su etapa más compleja de caída. En el marco de un año clave para delinear las expectativas de mediano plazo, el rumbo de las variables clave como la inflación, el cepo cambiario y la recuperación del salario real centran la atención del círculo rojo corporativo.
"La economía no le va a garantizar al gobierno ganar las elecciones en primera vuelta, pero tampoco va a llegar con una economía en crisis. Si la reactivación es más acelerada las chances del oficialismo crecen", definió Fernando Marull, economista especialista en Macro y Mercados Financieros, al analizar la dinámica actual y las proyecciones políticas derivadas del rumbo económico en la nueva edición del Money & CFO Summit 2026.
En una nueva edición de este encuentro clave organizado por Forbes que convoca a los principales ejecutivos de finanzas y analistas del mercado de la Argentina, focalizado en las estrategias financieras y el rumbo de los negocios, el economista dialogó en un mano a mano con la periodista Virginia Porcella. Durante la entrevista, el especialista analizó la trastienda de las restricciones cambiarias que aún pesan sobre las empresas, el comportamiento del crédito, la velocidad de la reactivación interna y el impacto real del clima político sobre las decisiones de inversión en el país.
Uno de los ejes centrales del debate corporativo pasa por la vigencia de los controles cambiarios y las idas y vueltas discursivas respecto a su flexibilización. Al ser consultado sobre las señales enviadas desde el Banco Central y la convivencia de regulaciones en una brecha cambiaria que hoy se muestra contenida, Marull puntualizó la estrategia oficial y cómo afecta el día a día de las compañías: “Para las empresas se hicieron muchos avances como flexibilizar el pago de importaciones, liberar el pago de dividendos, pero las tesorerías si quieren dolarizar sus carteras no lo van a liberar”.
Tras las declaraciones de este lunes del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien afirmó que no es prioritario levantar el cepo para las empresas, Marull afirmó que "el gobierno sigue manteniendo que las empresas tienen que elegir el mercado oficial o el paralelo para resolver algún tipo de pago o dolarizar su cartera. Las personas fijas no tienen restricciones para comprar dólares y las empresas si lo tendrán, ese es el mensaje".
La persistencia de estas herramientas de control, a pesar de la drástica reducción de la brecha cambiaria respecto de los niveles históricos, plantea interrogantes sobre el verdadero margen técnico para avanzar en una unificación. Respecto de la aparente contradicción entre la promesa oficial de una llegada masiva de capitales y la cautela para abrir el mercado de cambios, Marull evaluó el proceso acumulado desde el inicio de la gestión: “Los primeros dos años la política económica del tesoro como del BCRA viene siendo bastante gradual en muchos frentes, la parte fiscal quizás no, pero levantamiento del cepo si”.
"Lo que pasó en 2025 con el cepo cambiario es que hubo una corrida muy fuerte, ahora en 2026 desmantelaron toda la corrida con la baja de venta de dólar futuro, dólar link, recompraron reservas, bajaron las tasas de interés. Es prepararse para lo que se venga en 2027 y si en este contexto liberan el cepo hay una brecha que molesta, no está fluido el mercado cambiario, pero sensiblemente mejor a lo que estaba en 2022".
Frente a este escenario de apertura por etapas, surge el interrogante de si los motivos para postergar la eliminación total del cepo obedecen a un estricto cálculo técnico o si el trasfondo es netamente político por el temor a una eventual inestabilidad. Al ponderar el impacto de estas decisiones, el analista señaló que "no es determinante que se mantengan las restricciones para dolarizarse en el caso de las empresas, es una limitante para una normalidad de un país, a las calificadoras de deuda no le gustan las restricciones cambiarias, están lejos de la normalidad".
A pesar de las críticas que genera la continuidad de los controles en el sector privado, Marull reconoció que el Banco Central logró consolidar una posición de fortaleza en los últimos meses gracias al flujo de divisas comerciales. En referencia a la liquidez de la autoridad monetaria y las posibilidades concretas que abre este colchón de dólares para profundizar los cambios normativos, precisó que "en la parte de dólares está bastante firme porque hace 5 meses que el central está muy holgado con mucha oferta, y si tiene una oportunidad para seguir avanzando con eliminar las restricciones no lo quiere hacer pensando en el riesgo que pueda llegar a tener 2027".
Al evaluar el estado general de la macroeconomía parada a mediados del segundo trimestre del año, el diagnóstico del especialista combinó la solidez de los indicadores financieros con las dificultades que experimentan los sectores productivos tradicionales en la calle. “Mi lectura parado en mayo es moderadamente optimista, donde la parte financiera está muy firme, y la economía real la veo bastante débil, estancada".
"Esto de las dos velocidades en el arranque de 2026 con un serrucho de caída y crecimiento es un estancamiento de la economía real que refleja la consecuencia de la aceleración inflacionaria, y llegaste a una situación donde los salarios privados vienen perdiendo contra la inflación. Eso hace moderar el consumo, y genera la sensación de malestar”, explicó
Sin embargo, el consultor proyecta que los datos de las próximas semanas comenzarán a mostrar un quiebre, apuntalados por la desaceleración del índice de precios y la recomposición parcial de los ingresos a través de las negociaciones colectivas. "Lo positivo es que en abril la inflación bajó, en mayo va a seguir bajando más cerca del 2% y tenés nuevas paritarias, ya el segundo trimestre debería estar un poco mejor. Vamos a un rebote, pasó lo peor de la inflación y del estancamiento de actividad también pasó lo peor".
Al analizar este cortocircuito entre las variables financieras y el pulso real de la producción durante el primer tramo del año, Marull explicó que "se había desacoplado el mundo financiero con la actividad real, siempre pasa, en los primeros meses de 2026 el dólar bajando, las tasas bajando, la inflación alta y la actividad estable y el mercado financiero con el riesgo país bajando y el BCRA comprando muchas reservas. La parte financiera impacta siempre lo negativo cuando el riesgo país se va a 2.000 puntos o dólar de $2.000".
Finalmente, el financiamiento interno surge como otra variable clave y al evaluar esas condiciones analizó qie “las tasas de interés de préstamos a empresas vienen bajando, el financiamiento de corto empata con la inflación según el último dato con préstamos a primera línea de 2,1% mensual contra 2 de inflación. Lo veo al gobierno fomentando el crédito, pero la parte del préstamo a familias va a tardar un poco porque los préstamos personales son de 6% mensual, y perdés 4% por mes con una paritaria que venía a 2% clavado hace un año y medio", enfatizó.