Sean Rooney, expresidente de Shell en Venezuela durante el gobierno de Chávez: “Las inversiones van a tardar en llegar”
En diálogo con Forbes, el experto petrolero analiza el impacto de la salida de Maduro del poder y explica los principales desafíos aumentar la producción de crudo.

Si hay alguien que conoce como nadie el potencial petrolero de Venezuela y qué tanto podría afectar al desarrollo de Vaca Muerta, es Sean Rooney. Como presidente de Shell en el país caribeño, sufrió en carne propia las expropiaciones de Chávez, tuvo que negociar los términos para continuar operando y fue testigo del inicio del colapso de la producción que luego llegaría a sólo una sexta parte de lo que supo ser. 

El futuro le dio revancha y logró liderar el proceso inverso en los comienzos del boom del no convencional argentino, también al frente de la compañía anglo-holandesa. Hoy, ya retirado del mundo corporativo, maneja un fondo de inversiones y reparte sus días entre Buenos Aires y Montana, desde donde conversó con Forbes sobre la situación venezolana, el posible cambio del régimen iraní y las implicancias en el mercado petrolero internacional.

¿Cómo fue tu experiencia en Venezuela?

Viví allá del 2004 al 2008, fue el trabajo más desafiante que tuve en mi vida. Sufrimos la nacionalización de nuestros activos, me tocaba negociar los términos de la nacionalización con PDVSA, donde los empleados de Shell pasaron a ser empleados de ellos y el 99% no lo quería. Finalmente, negociamos un acuerdo donde nos quedamos con el 40% del activo, dando asesoramiento a PDVSA.   

¿Ya en ese momento podías imaginar el desplome de producción que ocurrió después y cómo se destruyó la industria?

Mucha de la caída en la producción se dio ahí cuando estuve. Se podía ver que las prácticas del gobierno tenían muchos problemas. Nunca se podía saber si las compañías de servicios iban a llegar, era muy difícil operar. Nuestro campo cayó cerca del 10% en la producción cuando yo estuve y después de que me fui otro 50% o quizás más. Luego, Shell vendió esa participación y salió del negocio del petróleo, pero seguía con interés en desarrollar gas.

¿Qué análisis hacés de la situación actual con la intervención de los Estados Unidos?

Las oportunidades están y son enormes para agregar producción a los campos maduros convencionales. Creo que Venezuela podría llevar la producción a 1,5 millones de barriles diarios (hoy está en menos de un millón) en un plazo de 12 a 18 meses, sería algo muy razonable. El problema principal está reparar y renovar la infraestructura, que está muy dañada. Se necesitan más inversiones en plantas nuevas, en equipos nuevos. Las necesidades financieras son importantes, pero menos de lo que se piensa.

¿Y qué tan factible es que Venezuela vuelva a los niveles de producción previos al chavismo de 3 millones de barriles diarios?

Las inversiones grandes van a tardar. Exxon y ConocoPhillips tienen razón. Es difícil crear condiciones para las compañías grandes. Hay dos grandes obstáculos. Uno es la confianza en firmar contratos. Las inversiones en petróleo llevan muchos años para repagarse. ¿Quién va a firmar un contrato con Delcy Rodríguez cuya legitimidad no es reconocida en gran parte del mundo? ¿El próximo gobierno va a respetar esos contratos? Son algunas preguntas que me hago. El segundo obstáculo son los pasivos ambientales. Los desarrollos principales van a ser campos antiguos que tienen pasivos ambientales enormes. En el lago Maracaibo, por ejemplo, lo he visto con mis propios ojos. Y es un tema muy sensible para las petroleras. Cómo entrar ahí sin tomar responsabilidades legales. Entonces, la producción de crudo pesado utilizando las plantas existentes si va a poder desarrollarse. Pero construir nuevas plantas, lo dudo. No creo que el mercado de petróleo vaya a necesitarlo. Compite con crudos pesado menos costosos y muchas refinerías del Golfo que estaban pensadas para el crudo venezolano, se fueron adaptando al crudo liviano de Permian.  @@FIGURE@@

¿Entonces no ves un riesgo grande para Vaca Muerta?

No tendría un impacto sumamente importante en el precio del crudo, pero sí complica en la competencia por inversiones. Los fondos para inversión en países en desarrollo en Latinoamérica son limitados y las empresas van a mirar las mejores oportunidades. No tengo mucho miedo por Argentina por las dificultades que mencioné, pero no son buenas noticias.

¿También podría significar una competencia para el GNL en el caso que se reflote el proyecto de conectar Venezuela con Trinidad y Tobago para aprovechar los trenes con capacidad ociosa?

Es un proyecto que tenía Shell que es una de las empresas principales que operan en Trinidad. Hubo negociaciones en ese sentido para conectarse con el offshore de Venezuela. Eso es muy factible de hacer. Ahí no hay pasivos ambientales, son campos de gas que no son difíciles de desarrollar, la profundidad es baja y no tienen un costo alto. Encima la infraestructura de las plantas de GNL en Trinidad ya está hecha y con capacidad ociosa. El tema es la firma de contratos. Van a entrar al mismo mercado que Argentina, pero no es tan importante en términos de competencia. La producción adicional de Venezuela no va a ser suficiente para la demanda de GNL. Argentina tiene niveles de producción más grandes.

¿Cómo está el costo de producción en Venezuela? ¿Es rentable la industria con su crudo pesado a estos precios?

Venezuela tiene dos tipos de petróleo. Unp es el tradicional, el crudo convencional que desarrolla desde los años 40’ o 50’ en el lago de Maracaibo. Son recursos muy importantes, ahí trabajaba con Shell con costos muy bajos. El otro tipo de petróleo está en la Faja del Orinoco. Es extra pesado. Necesita procesarlo y hacer un upgrading. Mucho de eso se mezcla con crudo liviano y diluirlo tiene un costo grande. Ni hablar de sacarlo del subsuelo. Este crudo necesita precios de petróleo bastante más arriba de los 60 dólares.

¿Qué tan ciertas son las cifras que publicó Chávez de que Venezuela es el país con mayores reservas del mundo?

Una cosa es tener las reservas, pero lo relevante es si son económicamente interesantes en un mundo en transición energética. Yo tengo mis dudas de eso.

¿Qué piensa del conflicto iraní? ¿Se puede dar un cambio de régimen que haga que se levanten las sanciones y aumente su producción de crudo?

Algo que vi de gobiernos autoritarios es que son capaces de mantenerse en poder mucho más allá de lo que pensamos. Todavía no estoy convencido de que estas protestas vayan a hacer un cambio de gobierno. Irán tiene mucho petróleo y mucho potencial. Imagino que hay posibilidades de desarrollar producción adicional con poco costo, pero un cambio de gobierno no necesariamente va a ser pro inversión extranjera. 

Pensando un escenario de estabilidad política en ambos países, con gobiernos cercanos a Occidente y abiertos a la inversión extranjera. ¿Las empresas no serían cautas a la hora de invertir para no provocar una sobre oferta que las termine perjudicando con menores precios?

Es más importante tener acceso al petróleo que el impacto en el mercado. Si vienen oportunidades paralelas como Venezuela e Irán, las empresas van a ir a ambos países. Prefieren aprovechar esas oportunidades a pesar de que baje el precio. 

¿Cómo viene tu trabajo en la Argentina?

Yo sigo dirigiendo mi fondo de inversión en PYMEs Argentinas, vamos muy bien. Además, estoy arrancando con un grupo de inversores estadounidenses un SPAC (Special Purpose Acquisition Company) con objetivo facilitar que una compañía privada latina, en sector alimenticio y agro, se capitalice en la bolsa de Nueva York. El SPAC es un mecanismo para llevar una compañía privada a la bolsa de Nueva York sin pasar por un IPO. Nuestra SPAC se llama Brava Acquisition Corp y está por listar en el NASDAQ en las próximas semanas. Espero fusionarla con una compañía latina durante el curso de 2026.