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alimenticias matias rafael - fundador de beepure
Negocios

La estrategia de esta marca argentina para copar más de 3.000 dietéticas y no depender de los supermercados

Javier Ledesma Cascio

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Beepure empezó vendiendo miel y ahora cuenta con una línea orgánica que va desde dulces hasta pizzas, vinos y cervezas. Cómo cambió su estrategia para salir a flote.

06 Mayo de 2021 15.00

Con 14 años Matías Rafael hizo el curso de perito apicultor para acompañar a su padre en su hobby. Jorge era contador, pero en su tiempo libre manejaba más de 100 colmenas en un campo en Las Flores. Ambos producían miel y luego Matías la vendía en su colegio para pagarse sus vacaciones. Cuando creció y decidió estudiar Administración en la UBA todos los cañones apuntaban a un negocio relacionado con el producto de las abejas, pero se encontró con que el rubro no era nada sencillo.

En 2011 su familia remodeló un galpón de 170 metros cuadrados en el que instaló su fábrica bajo la marca Ser de Sol. “Salimos a vender a las dietéticas en Capital y Zona Norte. Dejábamos el producto en comodato y era complicado venderlo. El sector estaba muy atomizado, había muchas marcas que llevaban muchos años y la mía no tenía ninguna distinción”, recuerda Matías Rafael, en diálogo con Forbes Argentina.

La clave, explica, estaba en profesionalizar. Por eso abrió el juego a especialistas para conformar un equipo de experiencia y dedicarse full time al negocio. Se incorporaron Fernando Tiscornia, Sebastián Viggiola y José Minella y junto a Rafael relanzaron la etiqueta como Beepure en 2016, con una estrategia de posicionarla como una marca con potencial internacional.

Con el rebranding también llegó la diversificación de productos porque el nicho de la miel era estacional. “La miel tiene consumo solo de abril a septiembre y antes, por ejemplo, cerrábamos toda la planta entre diciembre y febrero. Entonces fuimos planteando tener un producto para cada temporada”, detalla el director de la compañía. Al portfolio se incorporaron los dulces, veggie burgers y los propios insumos que utilizaban como azúcar orgánica o de mascabo.

Actualmente cuentan con una línea de 90 productos que van desde pizzas integrales hasta vinos orgánicos y cerveza artesanal. “Ahora vamos a sacar una línea de hamburguesas, milanesas y nuggets plant-based, además de helados y mermeladas de kiwi y durazno”, amplía. En 2020 elaboraron 750.000 kilos en su fábrica de San Martín a la que se mudaron en 2017. En tanto, pronto esperan levantar la persiana de un nuevo centro de logística que les permitirá alcanzar los 4500 metros cuadrados.

Esta inauguración forma parte de un nuevo canal de distribución que planean abrir. “Tenemos un canal propio con 3.000 dietéticas y hasta ahora era un canal cerrado porque solo distribuíamos nuestros productos, pero ahora empezamos a incorporar marcas que nos quieran dar la representación del canal y se viene una plataforma online B2B”, anticipa Rafael. Asimismo, el año pasado desarrollaron una unidad de negocios de regalos empresariales y ya tienen de clientes a empresas como Santander, Telecom y Metrogas.

Las dietéticas forman parte vital de la estrategia de Beepure. En un comienzo la firma estuvo presente en los supermercados, pero decidieron salir y enfocarse solo en los puntos de venta especializados. “Ahí gana el que regala producto y no el que tiene un producto bueno. No le veíamos mucha ventaja de estar en las góndolas”, resalta.

Para competir en las dietéticas se asociaron con algunas de ellas y crearon un espacio propio llamado Beepure Points. “Les hicimos una propuesta para que la mitad del local tenga nuestros productos. El año pasado hicimos una prueba con 20 locales en todo el país y ahora estamos con más aperturas”, afirma el emprendedor. Para esto les dan descuentos a los puntos de venta que coloquen todo el portfolio de la marca junto.

El próximo paso de la compañía es dar el salto exportador. Primero registraron la marca y sus productos en el exterior y este año buscarán participar en ferias para iniciar los contactos. Sin embargo, apuntan, todavía les falta volumen. 

“En 2020 vendimos un 30% más pero para exportar tenemos que producir más, hay que invertir en más estructura y marca. Los clientes que hay en Argentina son estos, por eso para crecer tenemos que diversificarnos y exportar”, sentencia. Esperan que los envíos internacionales puedan darse en 2022.