La mejora de algunas variables económicas, la recuperación de los activos financieros y las expectativas de crecimiento volvieron a colocar a la Argentina en el radar de los inversores internacionales. Sin embargo, quienes esperan encontrar empresas a precios de liquidación pueden llevarse una sorpresa. “La realidad es que la Argentina tampoco es una ganga”, afirmó Jerónimo Bosch, presidente y socio director de Grupo Pegasus, durante una entrevista con Forbes en el Foro de Inversiones Córdoba 2026.
Pegasus opera desde hace 25 años en la Argentina y otros países de América Latina. La firma comenzó como un fondo de venture capital, cuando esa industria todavía no se encontraba desarrollada en la región, pero luego incorporó inversiones bajo el modelo de private equity. Con el tiempo construyó un portafolio que incluye compañías y marcas como Farmacity, Freddo, Puppis, Blush-Bar y TOM, además de inversiones inmobiliarias.

Bosch lleva 23 años dentro del grupo y actualmente encabeza una etapa de expansión regional. La firma analiza oportunidades tanto en la Argentina como en otros mercados latinoamericanos, algunas relacionadas con las empresas que ya forman parte de su cartera y otras vinculadas con sectores nuevos.
“Hemos invertido en diferentes coyunturas y momentos y mantuvimos una presencia activa. A veces les toca a las compañías en las que invertimos expandirse, comprar unidades de otras empresas o hacer nuevas aperturas. Hay mucho trabajo en sí mismo dentro del portafolio”, explicó.
El grupo realizó en los últimos años nuevas capitalizaciones en algunas de sus compañías, entre ellas Puppis, mientras otras marcas regionales comenzaron a considerar su desembarco en el mercado local. Es el caso de Blush-Bar, una cadena especializada en belleza que todavía no opera en la Argentina, pero que analiza al país como una posibilidad de expansión. “Evidentemente, las marcas de retail están mirando a la Argentina. Si bien el consumo no está en un excelente momento, existe una expectativa de mejora del salario real hacia adelante”, señaló Bosch.

Por qué las empresas argentinas no están “baratas”
El interés internacional convive con una distancia entre las expectativas de los compradores y las de los empresarios locales. Desde el exterior, parte de los inversores interpreta que los años de crisis, devaluaciones y restricciones dejaron activos disponibles a precios especialmente bajos. Para Bosch, esa lectura no necesariamente se verifica cuando se observan compañías concretas.
“A veces hay una sensación de que ahora es el momento de meterse en la Argentina porque está todo muy barato, y la verdad es que no es así. Las compañías locales que sobrevivieron a tantos momentos difíciles son, generalmente, compañías muy sólidas, con poca deuda, buenos flujos y buen talento”, sostuvo.
La otra cara de esa discusión son los accionistas argentinos. Después de haber sostenido sus empresas durante ciclos económicos adversos, muchos no están dispuestos a vender antes de que una eventual recuperación se refleje en las valuaciones. “Hay una expectativa equivocada de quien no vive acá y no atraviesa el día a día. Y el que está acá dice: ‘¿Para qué voy a monetizar ahora si esperé durante tantos años y tengo expectativas de que esto mejore?’”, resumió el ejecutivo.

Esa diferencia ayuda a explicar por qué el mayor interés por el país todavía no se traduce automáticamente en una ola de adquisiciones. Según Bosch, los inversores internacionales que nutren de capital a Pegasus continúan observando la Argentina, aunque todavía reclaman más señales antes de avanzar. “Nuestra materia prima es el capital de los inversores y nos nutrimos de inversores del exterior que todavía están mirando a la Argentina y dicen: ‘Mostrame un poco más’. Es un trabajo, más allá de las estrategias que cada uno tenga para invertir el capital”, afirmó.
El camino que debe recorrer el capital
Bosch plantea que el regreso del capital sigue una secuencia. En un país que durante años expulsó inversiones, el proceso comienza por los activos soberanos y continúa luego por el financiamiento corporativo. El private equity aparece en una etapa posterior, cuando ya existen referencias más claras sobre el costo del capital y las posibilidades de salida de una inversión.
“El playbook del capital muestra cómo va entrando a un país que durante muchos años lo expulsó. Primero aparece la deuda soberana, que se va recuperando junto con el riesgo país. Después empiezan a emitir los corporativos: primero las grandes compañías y luego las medianas. Así se va alimentando el mercado”, explicó.
Para que los fondos estén dispuestos a colocar dinero en compañías privadas e ilíquidas, primero debe bajar el rendimiento que ofrecen las alternativas financieras más simples. Mientras un bono soberano permita obtener un retorno muy elevado, asumir el riesgo de una inversión empresarial de largo plazo resulta menos atractivo.

“El inversor que está mirando el país quizás prefiere comprar un bono soberano que rinde 15%, algo que por suerte ya no sucede, antes que entrar en una compañía ilíquida de la que no sabe cuándo va a salir. Primero hay que tener una referencia de costo de capital suficientemente baja para, sobre esa base, construir un retorno para el inversor”, detalló.
En su visión, la Argentina ya comenzó a recorrer ese camino, pero el proceso demandará tiempo. Esa lógica también diferencia al private equity de los inversores que buscan capturar movimientos de corto plazo alrededor de las elecciones o de una eventual continuidad del programa económico. “En private equity son procesos largos, de ocho o diez años, y no es que de repente haya que apurarse. Si las condiciones siguen mejorando, de a poco habrá más transacciones y liquidez. Es un proceso natural”, consideró.
Bosch reconoció que la continuidad del rumbo político y económico influye, pero aclaró que las decisiones del grupo no dependen de un único acontecimiento electoral. Para una inversión de largo plazo pesan más la estructura impositiva, los costos, las condiciones regulatorias y la estabilidad de las reglas.
“No es necesariamente una apuesta a un evento en particular, sino a una serie de decisiones que se van dando en el tiempo. La mejora de la estructura macro es importante, al igual que un Congreso más institucionalizado y una agenda de integración del país, más allá de la reelección de una persona”, sostuvo.

El ejecutivo también identificó un cambio social que podría darle mayor permanencia al proceso. “Creo que hubo un cambio en la sociedad, que está dispuesta a transitar un período árido en busca de una Argentina con fundamentos más sólidos. Más que mirar la reelección de una persona, hoy se observan los fundamentos del país a largo plazo”, agregó.
Retail, real estate y nuevas inversiones
Mientras espera una mayor maduración del mercado de capitales, Pegasus sigue analizando oportunidades. Uno de los sectores que muestra señales de reactivación es el inmobiliario, impulsado por la reaparición del crédito y por plazos de financiamiento más extensos para los desarrollos.
“En el mundo del real estate, con la aparición del crédito y de plazos más largos para financiar proyectos, empieza a haber movimiento. Estamos evaluando muchas cosas”, anticipó Bosch, aunque aclaró que el grupo no tiene por el momento ninguna nueva operación para anunciar.
Dentro de ese negocio, Pegasus trabaja sobre la plataforma inmobiliaria que incluye a TOM. El objetivo es continuar consolidando activos y ampliar, con el paso del tiempo, la cantidad de metros cuadrados destinados al alquiler.

También existen movimientos dentro de Farmacity. “Como ya lo mencionamos anteriormente, contratamos a un equipo para que nos ayude a conseguir socios potenciales. Hicimos una ON hace poco que era parte de ese proceso. También concretamos una asociación en Neuquén, donde realizamos una inversión, y lo mismo ocurrió en Uruguay”, detalló.
Según el ejecutivo, la búsqueda de posibles socios no implica una operación inmediata, sino que forma parte de la evolución de la compañía. “Farmacity sigue ejecutando su plan y, a medida que toma mayor tamaño, se acerca gente y pregunta. Es simplemente parte del proceso de crecimiento”, explicó.
La federalización de las oportunidades
La realización del foro en Córdoba también sirvió para poner el foco en un fenómeno que Pegasus considera relevante: la aparición de nuevos polos de inversión y producción de riqueza fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.
“De alguna manera, se está federalizando la inversión y la distribución de la riqueza en el país. Tiene que ver con la producción que surge en polos del sur y del norte. Venimos de un modelo más concentrado en el Gran Buenos Aires y esto empieza a cambiar”, señaló Bosch.
Para que ese proceso se acelere, consideró necesario mejorar la conexión entre los proyectos locales y las fuentes de financiamiento. En ese sentido, los encuentros que reúnen a empresarios, emprendedores y fondos permiten reducir las distancias informativas que muchas veces frenan una inversión. "Hay una necesidad tremenda de mejorar los vasos comunicantes, el acceso al capital y el diálogo. Este tipo de eventos fomenta eso y nos da una idea más precisa de lo que está sucediendo con estos movimientos”, afirmó.
La identificación de oportunidades fuera de los centros tradicionales, agregó, requiere presencia territorial. “Parte de lo que hacemos es encontrar esas oportunidades y la manera de hacerlo es viajar. Es un desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad. Se pueden conjugar elementos interesantes desde el punto de vista de la localía con alguien que llega con capital regional o global”, concluyó.
El diagnóstico de Pegasus combina así dos realidades. La Argentina volvió a despertar interés y comienzan a aparecer oportunidades en consumo, real estate y compañías regionales. Pero el capital privado avanzará de manera gradual y no encontrará necesariamente los precios de remate que algunos esperan desde el exterior. Las empresas que atravesaron los años más difíciles llegan a esta etapa con fortalezas propias y sus accionistas también quieren capturar el valor de una eventual recuperación.