Heated Rivalry enciende el boom de lectura: social reading y nuevos géneros
Aunque se suele pensar que los jóvenes leen menos, un nuevo informe realizado por las plataformas Everand y Fable descubrió que la Generación Z podría estar leyendo mucho más de lo que se cree, a tono con los fenómenos del social reading y el furor de los nuevos géneros de literatura creados por los fans. Radiografía cultural y comercial de esta tendencia.

Aunque se suele pensar que los jóvenes adultos leen menos, un informe realizado por las plataformas Everand y Fable, una de las plataformas más populares de audiolibros, e-books y podcasting por un lado, y de social reading por el otro (se trackea la lectura, se hacen reviews y comentan los libros en comunidad), descubrió que la Generación Z podría estar leyendo mucho más de lo que se cree.

Así, se refuerza la idea de que las nuevas generaciones no leen menos, sino que leen en “otras formas” con la cantidad de tiempo que pasan online, explorando otros formatos (del e-book al audio libro) y géneros menos convencionales (YA, romantasy, slash fiction, webtoon, etc.), participando en comunidades afines y haciendo reseñas y compartiéndolas en redes -basta ver el fenómeno del #BookTok hasta llegar a plataformas de lectura social como Fable, Goodreads, The StoryGraph y sitios de fan fiction como Wattpad o AO3). Incluso hoy empiezan a aparecer opciones más curadas, independientes y anti-IA como Pagebound (definida como “si Goodreads y Reddit hubieran tenido un bebé”).

Así, el informe State of Reading Report habla de que las llamadas “rachas de lectura” promedio (una racha registra el número de días o semanas consecutivos en los que leés al menos una página o durante unos minutos) alcanzan los 29 días (un 300% más que el año anterior), con casi un cuarto de millón de lectores que mantienen rachas de 30 días. A su vez, más de la mitad de los encuestados leen más que el año pasado, y el 64 % de los jóvenes de entre 18 y 24 años leen más. “A pesar de la creciente crisis de alfabetización entre los adultos, la Gen Z está encontrando distintas maneras para incorporar la lectura en su vida cotidiana”, explican desde el reporte.

Conveniencia y sociabilidad

Mientras en todo el mundo se está discutiendo la problemática de la dependencia a los celulares, y se está restringiendo el acceso a redes a menores, existen varios argumentos para defender los dispositivos móviles también como ventanas al mundo para los adolescentes, maneras de informarse, juntarse con pares y cultivar afecciones y hobbies, como es el caso de la lectura. “Con las plataformas digitales a la cabeza, los e-books y los audiolibros van ganando terreno y popularidad entre los más jóvenes como formato primario de lectura, con los smartphones el principal dispositivo de lectura debido a la conveniencia y portabilidad”, continúa el reporte. @@FIGURE@@

Otro aspecto crucial citado en el estudio es la conexión humana: mientras sostenemos pero dosificamos los consumos y redes que nos interesan online, también apuntaremos e invertiremos más en experiencias presenciales que promuevan la conexión genuina y atención plena. Por eso es que plataformas como Fable o Goodreads (o sus equivalentes pero en el ámbito del cine como Letterboxd) crecieron tanto y continuarán haciéndolo: aunque la IA continúa invadiendo la web, los lectores confían más en los humanos, lo cual resulta fundamental para el descubrimiento.

Además las recomendaciones personales y personalizadas que se comparten, también ayudan a crear comunidad en torno a las lecturas y preferencias, producir conversaciones y encuentros que se cristalizan más allá de la pantalla (otro fenómeno en ascenso son los clubes de lectura en todo el mundo), mostrando que la lectura también puede ser algo profundamente social aún en un mundo de pantallas.

Furor por los nuevos géneros “lit” y el hit Heated Rivaldry

Si se suma el boom y crecimiento exponencial del fan fiction con géneros como la ficción slash o “slashfic” (actualmente en boga gracias al éxito de la serie Heated Rivalry), entre otros, sería osado afirmar que los más jóvenes leen o escriben menos. De hecho, un escaneo por los últimos fenómenos de redes o de taquilla muestra films adaptados de libros recientes de géneros como el YA (Young Adult) y el fan fiction en general, reflejando no solo un gran consumo de esta clase de libros sino también un nuevo y floreciente negocio para las productoras y estudios que compran y adaptan estos títulos para el streaming o el cine. No parece casualidad que Light Bringer, la novela de ciencia ficción de Pierce Brown, y la serie Empyrean, la saga de Rebecca Yarros del género romantasy o fantasía romántica, ya suman más de un millón de horas de lectura colectiva en Everland, evidenciando la actual popularidad de estos géneros así como del storytelling imaginativo sobre otros mundos entre los adolescentes.

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Pero si hay una ficción reciente que vino a revolucionar el mundo del fan fiction el 2025 es indudablemente el hit televisivo Heated Rivalry, adaptado de la saga Game Changers. La serie de libros, que ya vendió 3 millones de copias y está por ser relanzada (con ratings promedio de 10,6 millones por episodio, la adquisición más exitosa de la historia de HBO), puede ser leída como novela slash, sexy pero con un toque romántico, lo cual atrae tanto a públicos queer y minorías como a mujeres de todas las edades. La ficción slash o slashfic es fan fiction sobre parejas homosexuales, y se utiliza el término “slash” cuando se trata de parejas de hombres, y el término “femslash” cuando son mujeres. El fenómeno de la exitosa serie sobre una historia de amor entre dos jugadores de hockey -que en parte comenzó como fan fiction gay de Marvel-, puede y debe ser leído en varias claves. Por un lado, la visibilidad que le da a aspectos de la cultura queer y hasta neurodivergente y que resultaron bienvenidos para muchos adolescentes y personas LGBTQI+. Por otro lado, algo que resulta llamativo y acompaña el boom tanto en la lectura de los libros como el visionado de la serie es el enganche que tuvo con las mujeres adultas y heterosexuales que alimentan el fandom de Heated Rivalry.

Como explica una editorial de Vulture intentando dar con los motivos de esta infatuación devenida en fanatismo (“Mujeres adultas y comunes que pagan impuestos, muchas de ellas amigas mías, de repente perdieron el control de sus facultades”), el atractivo tiene que ver con factores tan diversos como la figura del anhelo, con el hecho de que las mujeres sean las principales consumidoras de romance de cualquier tipo y hasta con el heteropesimismo o la necedad de ficciones donde no hay desigualdad de género en una era post-DEI. Sin embargo, para el autor se trata de algo más simple: la llegada al mainstream del universo fujoshi, un género de ficción que en Asia ya tiene varios años y que también se conoce como BL (“boys’ love”), con contenidos que van de castos a más explícitos.

“El BL se convirtió en una industria comercial independiente en Asia, con varios ciclos de auge en manga, anime, series y películas de acción real por todo el continente: en Japón, Tailandia, Corea del Sur, China, Taiwán y otros lugares. Mientras tanto, en Occidente, el romance entre hombres y mujeres se mantuvo mayormente en el subsuelo de la cultura pop, en foros de fanfiction y libros electrónicos. Con Heated Rivalry, lo marginal finalmente se desató. El interruptor fujoshi se activó y ahora todos lo están disfrutando”, explica el cronista Alex Jung. @@FIGURE@@

Pero no es necesario irse tan lejos para ver las raíces de este género. En Estados Unidos, el auge del fan fiction fue contemporáneo con otra forma de publicaciones: la novela romántica de bolsillo para el mercado masivo. Cuando el manga crecía y desarrollaba distintos subgéneros y sub-culturas en Asia, en EE.UU., y de la mano de Internet y los dispositivos de lectura como el Kindle, la cultura fanfic fue creciendo hasta llegar a ser como la conocemos ahora. La auto-publicación y el anonimato de los foros y e-readers permitieron contenidos mucho más arriesgados y sexies, desde Fifty Shades of Grey a Heartstopper, por nombrar dos casos exitosos. Así, toda una generación de adolescentes que crecieron en los años 90 y 2000 lo hicieron consumiendo mucho más anime y manga y, por extensión, manga para mujeres con elementos BL.

Acaso sea también porque, como revela otro estudio reciente del Centro para Académicos y Narradores de la UCLA (realizado sobre 1.500 preadolescentes y jóvenes de entre 10 y 24 años), titulado “Evolución de la Masculinidad”, la GenZ hoy buscan encontrar en la pantalla o el libro otro modelo de masculinidad; más específicamente, roles “alejándose del aislamiento y otros estereotipos masculinos” y “orientándose hacia la vulnerabilidad y la conexión”, con series como The Pitt y Heated Rivalry como buenos exponentes de estas preferencias.

Mientras que su autora se toma tiempo fuera de redes sociales y evitó volver a ver el show o leer cualquier fan fiction surgido a raíz del mismo para preparar el nuevo libro, en plataformas como AO3 ya había alrededor de 500 piezas de fan fiction de Heated Rivalry antes del estreno. Ahora hay más de 18.000. Es que si se trata de nuevos hábitos y formatos innovadores, la GenZ sabe perfectamente cómo mantener el interés por los libros. La lectura no va a desaparecer, pero su consumo cambia y evoluciona constantemente, convirtiéndose en un canal de autoexpresión y socialización.