Con una fortuna de 16.000 millones de dólares según el ranking Forbes, Harold Hamm es una de las personas más influyentes en los Estados Unidos y en el mundo del Oil & Gas, a partir de su llegada al presidente Trump y su larga experiencia como pionero del negocio no convencional.
Su visión para desarrollar el shale norteamericano y empezar a perforar de manera horizontal, cambió por completo a la industria petrolera global, por lo que se ganó el apodo del “rey del fracking”.
Al mando de una de las mayores petroleras independientes del país como es Continental Resources, decidió dar el salto a Vaca Muerta y empezar a invertir en la Argentina a partir del potencial geológico de la cuenca neuquina y su optimismo por las reformas económicas de Milei.
En una entrevista exclusiva con Forbes desde la sede central del Bank of America en Nueva York previo a su exposición en el Argentina Week, el magnate que figura en el puesto número 64 de los más ricos de los Estados Unidos anticipa que presentará un RIGI, que analiza compras de nuevas áreas en Neuquén, habla de una potencial alianza con YPF y no descarta sumarse al negocio del GNL.
Forbes: ¿Cuáles son sus primeras impresiones de este evento en Nueva York y cómo ven el futuro del país?
Harold Hamm: El evento es maravilloso y me parece una idea brillante venir a Nueva York a invitar a la comunidad empresarial a participar. Creo que esto resultará muy bien para el país en términos de inversión desde los Estados Unidos. Hemos tenido reuniones muy productivas durante la semana, incluyendo una cena con dignatarios argentinos, lo cual nos permite conocernos mejor.
¿Cuándo comenzaron a considerar seriamente invertir en Argentina?
Harold Hamm: Empezamos a pensarlo hace unos siete u ocho años. En aquel momento no estábamos listos como compañía y, quizás, el país tampoco lo estaba. Sin embargo, el cambio de liderazgo actual ha sido excelente. El presidente Milei ha trazado un rumbo para el país que es muy positivo y creo que será beneficioso a largo plazo.
Usted mencionó que antes el país no estaba listo. ¿Qué factores críticos cambiaron su decisión: la geología, las políticas o la alianza con EE. UU.?
Harold Hamm: La geología es la misma; solemos decir que la roca no sabe en qué país está. Lo que ha mejorado enormemente es la situación geopolítica y la colaboración entre nuestro país y Argentina bajo las administraciones actuales en ambos lados. Eso augura un gran futuro.
Doug, como CEO, ¿cuál es el plan de desarrollo para los activos que acaban de adquirir en Vaca Muerta?
Doug Lawler: Estamos muy entusiasmados. Continental es líder en producción de no convencionales en EE. UU. y aportamos 60 años de historia resolviendo desafíos técnicos y logísticos. Vemos una oportunidad tremenda. En los próximos años trabajaremos con nuestro socio, Pan American Energy, una empresa muy talentosa, para aprender y hacer crecer nuestra posición. Anticipamos que aumentaremos la inversión y la producción de forma gradual, buscando también nuevas asociaciones y adquisiciones en la zona. @@FIGURE@@
¿Tienen un objetivo de producción específico o una cifra de inversión para este proceso?
Doug Lawler: No hemos fijado una meta de producción particular todavía. Se trata de un desarrollo eficiente; a medida que desplegamos capital, determinaremos el nivel óptimo de inversión. Como nuevos ingresantes en Vaca Muerta, queremos asegurarnos de aplicar nuestra experiencia en EE. UU. para un desarrollo eficiente antes de definir un programa de perforación definitivo.
El gobierno acaba de extender el RIGI al sector upstream de petróleo y gas. ¿Planean aplicar a este régimen?
Doug Lawler: Absolutamente. Trabajaremos de cerca con el gobierno federal y provincial para entender la estructura de la reforma y cómo calificar. Estamos muy entusiasmados con estas reformas. Argentina tiene los activos y la geología, y estas medidas la posicionan para ser un gran proveedor no solo para Sudamérica, sino para el mercado energético global.
¿Cómo fue su reunión con Horacio Marín, presidente de YPF?
Harold Hamm: Fue excelente. Hemos establecido una buena relación; ellos quieren trabajar con nosotros y nosotros con ellos.
¿Podrían ser socios en el futuro?
Harold Hamm: Seguramente.
¿Significa esto que están mirando más oportunidades de compra en Vaca Muerta?
Harold Hamm: Sí, por supuesto. Estamos analizando toda la región y tomaremos decisiones a medida que surjan las oportunidades. Lo que sucedió el mes pasado fue solo el comienzo; creemos en esos activos y en su gran potencial.
Forbes: ¿Se enfocarán solo en petróleo o también les interesa el GNL?
Harold Hamm: Somos primordialmente una compañía de petróleo, pero hay mucho gas en Vaca Muerta. Es algo que entendemos bien y podemos trabajar en ese frente también.
En el contexto geopolítico actual, ¿ven a Argentina como un proveedor clave al ser una región sin conflictos bélicos?
Harold Hamm: Sin duda jugará un papel fundamental. Es un activo de clase mundial con más potencial que cualquier otro lugar que hayamos visto.
Respecto a los precios del petróleo y el conflicto en Irán, ¿cómo ven el escenario a mediano plazo?
Harold Hamm: Nosotros somos tomadores de precios, no podemos controlarlos. Pero en 60 años hemos pasado por muchos ciclos y nos adaptamos bien tanto a los precios bajos como a los moderados. @@FIGURE@@
Algunos analistas dicen que la producción en EE. UU. podría estar llegando a un techo. ¿Creen que Argentina podría convertirse en el nuevo motor de crecimiento de su compañía?
Harold Hamm: No lo veo exactamente así. En EE. UU. todavía hay potencial de crecimiento, aunque depende de los precios. Hay mucho petróleo y gas aquí aún. Pero Argentina ciertamente tiene mucho camino por recorrer.
Hace cinco años se decía que el sector del petróleo y gas estaba muerto y que todo sería renovable. ¿Qué visión tienen para los próximos 10 años?
Harold Hamm: Creo que hubo mucha falta de visión hace cinco años por razones mayormente políticas que querían forzar a la sociedad en una dirección, pero no funcionó. Ahora el mercado se ha corregido. Todo el mundo se da cuenta de la necesidad de un buen suministro de hidrocarburos para el crecimiento económico. Hay 8.000 millones de personas en el mundo y solo una minoría tiene acceso a la energía que nosotros tenemos; debemos ayudar al resto a salir de la pobreza energética. En ese sentido, hay una gran necesidad de suministro adicional y creo que Argentina y Venezuela poseen una de las llaves para ese suministro global.
Ya que mencionó a Venezuela. ¿Cuáles son sus planes en ese país?
Doug Lawler: Nos han preguntado sobre Venezuela varias veces últimamente y por eso el nombre surge en la conversación. La realidad es que vemos un potencial muy significativo en Sudamérica para la seguridad energética del hemisferio occidental y para proveer energía al mundo. Argentina es nuestra prioridad número uno, pero el tema de Venezuela ha surgido repetidamente en nuestras reuniones.
Harold Hamm: Nos han pedido que analicemos la situación allí y, ciertamente, lo estamos haciendo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, desde el punto de vista geopolítico, es un escenario muy diferente al de Argentina. Esos factores deben ser considerados y evaluados con cautela. Hay mucho por hacer en ese país, pero hasta ahora su potencial se ha visto obstaculizado por la geopolítica
Argentina pasó de producir medio millón de barriles diarios a casi un millón en los últimos años. ¿Cuál es su escenario para el futuro del país?
Harold Hamm: Hay desafíos logísticos y de transporte que superar, pero nuestra cultura en Continental es la de "resolver problemas". Creemos que podemos ayudar a elevar las capacidades de producción del país. Hay mucha expectativa desde que anunciamos nuestro movimiento allí.
Para cerrar, ¿cuál es el mensaje final para los inversores que miran a la región?
Doug Lawler: La clave es que Argentina tiene una geología de primer nivel y, ahora, un gobierno nacional y provincial que apoya la industria. Sin ese apoyo y marcos regulatorios, es difícil, pero con el liderazgo del presidente Milei, ese camino se está abriendo. Argentina está sentando las bases para ser un actor global y nosotros, como la mayor empresa privada e independiente del mundo, estamos felices de ser parte de ello.