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Forbes Argentina

Cómo esta Fintech convierte granos y ganado en garantías para que el campo acceda a más crédito

Delfín Uranga, CEO de SiloReal
Marcos Rodolosi

Belén Fernández Subeditora

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SiloReal, la empresa fundada por Delfín Uranga digitaliza activos que el sistema financiero tradicional no siempre reconoce y los convierte en garantías verificables para bancos, aseguradoras y compradores. Con operaciones en la Argentina y Brasil, ya verifica activos por US$ 1200 millones y busca escalar su tecnología a nuevos mercados.

En el campo argentino puede haber millones de dólares almacenados dentro de un silo bolsa o representados en un rodeo de ganado. Sin embargo, para el sistema financiero, ese patrimonio no siempre existe. O, al menos, no de una manera que permita utilizarlo como respaldo para conseguir financiamiento.

Esa brecha entre el valor real de los activos y la capacidad de transformarlos en garantías fue el punto de partida de SiloReal, una empresa tecnológica que busca cambiar la forma en que los bancos evalúan el riesgo de los productores agropecuarios. Su propuesta consiste en identificar, verificar y digitalizar activos físicos para que puedan respaldar créditos, seguros y operaciones comerciales sin que la mercadería tenga que abandonar el establecimiento donde se encuentra.

La idea surgió de una experiencia personal de su fundador, Delfín Uranga, emprendedor del agro con más de dos décadas de trayectoria empresarial. Al observar los activos de los campos familiares, detectó una contradicción: había bienes con valor económico concreto que no necesariamente eran considerados por las entidades financieras al momento de evaluar una solicitud de crédito.

"Muchos productores poseen activos valiosos que el sistema no visibiliza", explica Uranga. En cambio, señala, los bancos pueden terminar evaluándolos a partir de balances reducidos o de su historial crediticio, sin incorporar plenamente el valor de los granos o la hacienda que tienen en sus establecimientos.

Vacas Nandi - Nandi
SiloReal transforma activos que no se ven en garantías (Archivo Forbes)

La compañía nació para resolver ese problema. Tiene cuatro años de trayectoria y comenzó con un caso concreto: el grano almacenado en silos bolsa. Con el tiempo, amplió su tecnología a otros activos de la economía real, entre ellos el ganado.

"El activo existe: lo que le faltaba era identidad y prueba", resume Uranga. La premisa es sencilla, aunque su implementación requiere integrar distintas fuentes de información, tecnología de verificación y mecanismos legales que permitan que un bien físico se convierta en una garantía aceptable para un tercero.

Cómo convertir un silo bolsa en una garantía bancaria

El nombre de la empresa refleja esa lógica. En el agro, un silo es un espacio de almacenamiento; en tecnología, la palabra también se utiliza para describir conjuntos de datos aislados. SiloReal tomó ambos conceptos para desarrollar una infraestructura que conecta los activos físicos con el sistema financiero.

Su trabajo consiste en construir una suerte de pasaporte digital para cada activo. Ese registro reúne evidencias sobre su identidad, existencia, condición, titularidad y situación contractual. La información se actualiza de manera recurrente para que el banco, la aseguradora o el comprador puedan conocer el estado del bien mientras permanece afectado a una operación.

"Funcionamos como una agencia de viajes: emitimos un pasaje digital para que la confianza y el valor del activo puedan viajar a un banco, una aseguradora o un comprador sin necesidad de trasladar la mercadería física", describe el fundador.

En la práctica, verificar un silo bolsa exige combinar diferentes tecnologías. La compañía utiliza imágenes satelitales para identificar el activo y comprobar su ubicación, fotografías georreferenciadas tomadas con teléfonos móviles -especiales de la compañía- y muestras que permiten determinar características del grano, como la especie y el nivel de humedad. "También integra información de origen proveniente de cosechadoras y monotolvas para reconstruir la trazabilidad del producto. La información existía, solo hacía falta recopilarla para darle forma", agrega Uranga.

Delfín Uranga, SiloReal - Marcos Rodolosi
Delfín Uranga, SiloReal - Marcos Rodolosi

El resultado es lo que la empresa denomina un Activo Físico Verificado (AFV). "La verificación no se limita a constatar que el grano existe: también busca acreditar quién es su dueño, en qué condiciones se encuentra y si está comprometido contractualmente con otra operación", explica.

La tecnología se organiza en tres motores. El primero reúne las evidencias necesarias para verificar el activo. El segundo administra los contratos y permite gestionar las garantías, sus vencimientos y eventuales reemplazos. El tercero genera notificaciones y alertas para coordinar las interacciones entre el propietario, el banco y la aseguradora.

La diferencia respecto de una inspección tradicional es que el proceso puede realizarse de manera remota y recurrente, sin depender exclusivamente de visitas presenciales. De esa manera, las entidades financieras pueden contar con información actualizada sobre el activo que respalda el crédito.

"Nosotros no prestamos, ni compramos, ni aseguramos. Construimos la capa de confianza para que quienes sí lo hacen puedan ver, por fin, lo que hay en el campo", afirma Uranga.

Del grano al ganado: el desafío de escalar el modelo

Una vez desarrollado el sistema para el almacenamiento de granos, SiloReal adaptó su tecnología para la hacienda, con una complejidad adicional: los animales son activos biológicos cuyo estado y composición cambian a lo largo del tiempo.

En los tambos cada vaca puede identificarse individualmente y asociarse con registros de producción de leche. El sistema combina la identificación obligatoria mediante caravanas, el reconocimiento fotográfico y la integración con el Documento de Traslado Electrónico (DT-e) para controlar los movimientos de los animales comprometidos como garantía.

También puede incorporar dispositivos electrónicos, como collares o caravanas, que registran información sobre ubicación, temperatura y movimiento.

Esta trazabilidad permite resolver otro problema del financiamiento agropecuario: la necesidad de sostener una garantía durante períodos prolongados, incluso cuando los animales que integran el rodeo cambian por razones productivas.

En esos casos, la tecnología permite gestionar la sustitución de animales dentro de la garantía para sostener créditos de tipo revolving, es decir, líneas que pueden renovarse a medida que se cumplen determinadas condiciones.

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Los silobolsas son uno de los activos más importantes del campo (Archivo Forbes)

El objetivo es que el productor pueda utilizar sus activos como respaldo sin tener que inmovilizar necesariamente toda su operación. En lugar de depender únicamente de su capacidad financiera histórica, puede ofrecer bienes verificables cuyo estado se monitorea durante la vigencia del crédito.

La misma lógica podría extenderse a otras categorías de activos físicos. En su hoja de ruta, la empresa contempla desarrollar soluciones para maquinaria, automóviles, minería y forestación.

Bancos, aseguradoras y exportadores: el modelo de negocios

SiloReal trabaja bajo un esquema B2B2F —Business to Business to Farmer—. Sus clientes directos son bancos, compañías de seguros y empresas compradoras o exportadoras que necesitan administrar riesgos asociados con activos físicos. Los productores agropecuarios son los beneficiarios finales de la infraestructura.

La empresa no compite con esos actores: les ofrece tecnología para que puedan operar con mayor información y respaldar sus decisiones sobre bienes verificables.

El desembarco comercial comenzó con la validación del modelo junto a productores y cuatro compañías de seguros, que aceptaron respaldar la existencia de granos sin exigir inspecciones físicas presenciales. Luego se sumaron entidades financieras interesadas en ampliar el crédito garantizado.

Entre ellas se encuentra Banco Galicia, que buscaba avanzar desde una cartera de préstamos otorgados a sola firma hacia un esquema con garantías reales. También se incorporaron Santander y la plataforma Nera, que conecta a distintas entidades financieras con el ecosistema agropecuario.

En el segmento comercial, la compañía trabaja con exportadores y otros participantes de la cadena. La posibilidad de transferir la propiedad de mercadería sin moverla físicamente puede facilitar la planificación del abastecimiento durante el año y reducir la necesidad de concentrar traslados en los períodos de cosecha.

Así, el activo puede respaldar una operación de crédito, una compraventa o un seguro mientras permanece en el establecimiento de origen.

US$ 5 millones invertidos y una ronda para crecer

En sus cuatro años de trayectoria, SiloReal invirtió US$ 5 millones en el desarrollo de su tecnología y conformó un equipo de entre 20 y 24 colaboradores. Según Uranga, la compañía cerró recientemente una ronda de inversión por US$ 2,5 millones, destinada a financiar la expansión del negocio.

La empresa ya genera ingresos suficientes para ser autosuficiente, de acuerdo con su fundador. Su próximo desafío es ampliar la cantidad de activos verificados y profundizar su integración con los participantes del sistema financiero y comercial.

Los números que presenta la compañía dan cuenta de esa evolución. A octubre de 2026, SiloReal informa que tiene US$ 1200 millones en activos bajo verificación, entre granos almacenados en silos bolsa, hacienda y granos en silos metálicos. Además, reporta US$ 55 millones en transacciones verificadas vinculadas con operaciones de crédito, compra y contratos forward, y US$ 107 millones en seguros emitidos sobre activos verificados.

En su operatoria también contabiliza más de 100.000 toneladas de granos verificadas, 12.721 cabezas de ganado, 90 contratos administrados y 80 créditos otorgados.

El potencial que identifica en el mercado argentino es considerable. Según las estimaciones incluidas en la presentación de la empresa, el país cuenta con unos US$ 100.000 millones en activos representados por granos y hacienda, mientras que el crédito agropecuario ronda los US$ 16.000 millones, con una participación importante del financiamiento comercial.

drones en el campo, tecnología, agricultura - Foto: Margnific
drones en el campo, tecnología que ayuda en el negocio (Foto: Margnific)

Para SiloReal, una parte de la oportunidad consiste en lograr que esos activos puedan respaldar nuevas operaciones financieras, sin depender exclusivamente de los balances de sus propietarios.

Brasil y la expansión internacional

La internacionalización es otro de los ejes de crecimiento. Brasil es el segundo mercado en el que opera la empresa, con un ecosistema agropecuario de mayor escala y necesidades de verificación adaptadas a su marco legal y productivo.

Para ingresar, SiloReal desarrolló alianzas con socios locales y empresas vinculadas con la tecnología para silos y la ganadería. Allí trabaja tanto con granos almacenados en silos metálicos como con activos ganaderos, incorporando fuentes locales de evidencia.

La expansión también requiere adaptar la tecnología a las particularidades regulatorias de cada país. No alcanza con identificar un bien: es necesario que la documentación, la titularidad y los mecanismos de constitución y ejecución de las garantías sean compatibles con las normas locales.

Después de Brasil, la compañía proyecta avanzar hacia Colombia, México, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. La estrategia es llevar la misma infraestructura tecnológica a mercados con una actividad agropecuaria relevante, mediante integraciones con empresas y fuentes de información locales.

El desafío, en definitiva, va más allá de digitalizar granos o ganado. Se trata de construir un lenguaje común entre los activos físicos y quienes pueden financiarlos, asegurarlos o comprarlos.

"Lo que buscamos es que un productor pueda financiarse con lo que ya tiene en el campo, sin depender exclusivamente de un balance o de un historial", sostiene Uranga.

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