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6 hábitos sencillos para mejorar tu jornada laboral

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Hay muchos factores que pueden restarle productividad a un día de trabajo, pero también existen muchas soluciones para aumentarla. A continuación, presentamos seis hábitos sencillos para mejorar tu jornada laboral.

30 Julio de 2020 08.38

Comenzá el día con algo que te haga bien

Tu forma de empezar el día marca la pauta para el resto del día. Por lo tanto, lo mejor es hacer algo que te haga bien. Si lo que te gusta es arrancar revisando tus correos antes de salir de la cama, dale para adelante. Lo más probable es que no sea así, pero lo hacés por costumbre. Empezar a trabajar apenas te despertás no es la mejor forma de empezar el día.

Dedicale por lo menos 10 minutos a algo que te ponga de buen humor. Puede ser saborear una taza de café en el patio, leer un libro, dibujar, meditar, hacer yoga o gimnasia o jugar con tus hijos o tus mascotas. No importa qué, solo tenés que disfrutarlo. Así vas a empezar la jornada laboral de buen humor. Los demás hábitos en esta lista te ayudarán a mantener ese buen humor a lo largo del día.

Hacé primero la tarea más frustrante

Siempre hay por lo menos una tarea en la lista que te hace rezongar de solo acordarte. Sacátela de encima primero, así no te queda en la cabeza y podés relajarte pensando que ya está.

Movete

¿Cuántas horas por día creés que pasás sentado? No importa cuál sea tu respuesta, seguro son más. Estar sentado mucho tiempo no solo es malo para la salud, también afecta la productividad. El simple acto de levantarse y moverse un minuto vuelve a estimular el cerebro y puede ayudarte a reconcentrarte. Si es posible, no pases más de dos horas seguidas sentado.

Ponete alarmas para acordarte de levantarte y moverte. Si tenés un fitness tracker, la mayoría viene con alertas que suenan una vez por hora para eso. Solo levantate, caminá por el ambiente, bailá o hace una secuencia rápida de yoga y volvé a trabajar. Estos breaks pueden durar 60 segundos o unos minutos, eso lo decidís vos, pero levantate y movete cada 60 o por lo menos cada 90 minutos.

Mantenete hidratado y comé bien

Uno de los trucos más fáciles para ser productivo es simplemente mantenerse bien hidratado a lo largo del día. Incluso la deshidratación más mínima afecta la función cognitiva, el rendimiento y los niveles de energía. Dejá una jarra de agua en el escritorio para servirte otro vaso ni bien te tomás uno. Si solés olvidarte de tomar agua, ponete alarmas en el celular para acordarte. Algunas frutas y vegetales tienen mucha agua y son muy útiles para comer e hidratarte mejor al mismo tiempo. 

En cuanto a la comida, es fácil ir picando cositas todo el día o directamente no comer, especialmente cuando trabajás desde tu casa. Cocinar lleva tiempo y a veces no hay ganas. Una cocina bien estoqueada también te puede llevar a picar todo el día en vez de comer como corresponde. Una buena colación garantiza una buena nutrición, y en el caso del almuerzo, también te ayuda a apartarte un rato y desconectarte del trabajo.

Fijá horarios para responder emails y mensajes

En vez de contestar cada correo apenas lo recibís, fijate horarios específicos para revisar y contestar emails y mensajes. Cada vez que revisás tu casilla o el chat, dejás de concentrarte en la tarea que estabas realizando, y cada vez que lo volvés a hacer te desconcentrás un poco más, hasta caer en la distracción total.

Armate una rutina para terminar la jornada

Tenés que tener una rutina que marque el cierre de la jornada laboral, así el cerebro puede desconectarse del trabajo y volver a la vida doméstica. Esto es especialmente importante si trabajás desde tu casa, porque ahí la casa y la oficina están en el mismo lugar y muchas veces se difuminan los límites entre ambas.

Una buena rutina contempla chequear emails y mensajes por última vez, limpiar el espacio de trabajo y hacer una lista rápida de lo que vas a hacer al día siguiente. Anotá todo lo que sea importante para hacer al día siguiente para no olvidártelo, cerrá la laptop y salí del trabajo mentalmente. Se terminó la jornada y es hora de volver a casa.

Autora: Ashira Prossack

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