Mientras el S&P 500 y el Dow Jones marcaron nuevos máximos históricos esta semana, otro segmento del mercado comenzó a destacarse con menor visibilidad, pero con un desempeño superior: las empresas de pequeña capitalización.
El Russell 2000, principal índice que agrupa a este tipo de compañías en Estados Unidos, alcanzó un nuevo récord al superar por primera vez los 3.000 puntos. En lo que va del año acumula una suba del 20,7%, muy por encima del 12,8% registrado por el S&P 500. Incluso logró superar el rendimiento de las denominadas "Siete Magníficas", favorecido por la toma de ganancias de los inversores en las grandes tecnológicas.
Este renovado interés responde, en parte, a la búsqueda de alternativas en un mercado donde las compañías vinculadas a la inteligencia artificial concentran una parte importante de las valuaciones. En ese contexto, las acciones de menor capitalización aparecen como una opción con mayor potencial relativo y precios más atractivos.
Un dato que respalda esa percepción es la diferencia de valuaciones. El ETF iShares Russell 2000 (IWM), que se negocia localmente como Cedear, cotiza con una relación precio-beneficio (P/E) cercana a 18 veces, mientras que el ETF SPDR S&P 500 (SPY) presenta un múltiplo de 27 veces, lo que sugiere que las pequeñas compañías todavía ofrecen un descuento significativo frente a las grandes empresas del mercado.
En un informe reciente, Lori Calvasina, estratega de RBC Capital Markets, sostuvo que existen varios factores que podrían sostener el liderazgo de las acciones de pequeña capitalización.

Entre ellos mencionó "valuaciones por debajo del promedio", una "perspectiva de crecimiento de ganancias más sólida desde la base" y un entorno macroeconómico que podría verse favorecido por una recuperación en la creación de empleo y en la actividad manufacturera.
Sin embargo, la especialista también advirtió que el fuerte avance reciente podría dar paso a una pausa. Durante el último mes, el mercado mostró una mayor volatilidad y el S&P 500 volvió a liderar el desempeño relativo debido a nuevas rotaciones sectoriales. Además, la reciente moderación en las valuaciones de las grandes tecnológicas podría volver a atraer a parte de los inversores hacia ese segmento.
Otro factor de riesgo es la sensibilidad de las pequeñas empresas a las tasas de interés. Este tipo de compañías suele depender más del financiamiento y, por lo tanto, cualquier expectativa de tasas más elevadas puede afectar su desempeño bursátil.
Al respecto, Calvasina señaló que "en los últimos años, la previsión de subidas o bajadas de tipos suele perjudicar la rentabilidad superior de las acciones de pequeña capitalización a corto plazo". También agregó que el mercado comenzó a prestar mayor atención a un posible repunte de las fusiones y adquisiciones (M&A), un escenario que podría convertirse en un nuevo catalizador para este segmento.
Así, aunque el reciente liderazgo del Russell 2000 despertó el interés de los inversores, los analistas consideran que su continuidad dependerá de la evolución de las tasas de interés, el crecimiento económico y la capacidad de las pequeñas empresas para sostener la mejora de sus ganancias en un mercado que sigue dominado por la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas.