Con las elecciones de 2027 cada vez más cerca, los inversores argentinos empiezan a mirar algo más que el rendimiento potencial de los bonos: cuánto pueden resistir una eventual escalada de la volatilidad electoral.
En ese escenario, la estrategia pasa por combinar activos en dólares, instrumentos con menor exposición al riesgo local y posiciones en pesos que permitan capturar el carry sin quedar completamente expuesto a un movimiento brusco del mercado.
AO27 y AO28: dos opciones dentro de los soberanos
Entre los bonos argentinos en dólares, el AO27 aparece como uno de los instrumentos más seguidos. Se trata de un bono con cupón anual del 6% y vencimiento en octubre de 2027. En mayo, el Tesoro lo licitó con una tasa interna de retorno de 5,12%.
El AO28, por su parte, también paga un cupón del 6%, pero vence en octubre de 2028 y, en aquella colocación, mostró un rendimiento superior, acorde con su mayor plazo.
Para el consultor Omar de Lucca, ambos forman parte de las alternativas que pueden considerarse en una cartera que busque atravesar el período electoral con una mayor cobertura en moneda dura.
"El AO27 aparece como uno de los más vistos con un cupón anual del 6%", explicó. A su vez, señaló que el AO28 "tiene más recorrido alcista aún", aunque aclaró que esa posibilidad está acompañada por un horizonte de inversión más largo.
El ejecutivo también remarcó que el contexto electoral ya empieza a modificar la ecuación de riesgo. "El dato más importante a resaltar tiene que ver con la suba de rendimientos esperados vinculados al riesgo político", sostuvo.
Según su lectura, la incertidumbre sobre el resultado electoral convive con expectativas de una eventual compresión futura del riesgo país, mientras que una hipotética mejora de la calificación argentina hacia la categoría de mercado emergente en 2027 podría modificar nuevamente las valuaciones.

Bopreales y deuda provincial
En un escalón que De Lucca considera más conservador dentro de los instrumentos argentinos aparecen los Bopreales, títulos emitidos por el Banco Central que están denominados en dólares y fueron diseñados originalmente para atender obligaciones vinculadas con importadores.
"La alternativa siguen siendo los Bopreales, más conservadores", señaló el especialista, al incorporarlos dentro de las opciones para quienes priorizan cobertura en moneda dura.
En el otro extremo aparece una alternativa para los inversores que todavía quieren mantener exposición al peso. De Lucca mencionó al PBA27, título de la Provincia de Buenos Aires, como una alternativa para quienes buscan capturar carry trade. En este caso, sin embargo, el inversor continúa asumiendo riesgo argentino y, particularmente, riesgo provincial.
ON en dólares: la alternativa con menor exposición electoral
El asesor financiero Fernando Villar amplió el universo de alternativas y puso el foco en las obligaciones negociables en dólares de empresas con alta calidad crediticia.
"Lo más lógico para un inversor que quiera pasar las elecciones sin volatilidad alguna con respecto a la volatilidad argentina, es en primera instancia obligaciones negociables en dólares de empresas triple A, principalmente sector petrolero", detalló.
Su argumento se apoya en el crecimiento de Vaca Muerta y en la generación de divisas del sector. Además, destacó que muchas de estas ON ya atravesaron otros períodos electorales complejos sin registrar movimientos comparables con los de la deuda soberana.
Para quienes directamente buscan eliminar el riesgo argentino de la cartera, Villar planteó una segunda alternativa: "Si el inversor realmente quiere tener activos que no tengan absolutamente nada que ver con Argentina, la primera alternativa son los fondos de inversión exterior".
La cobertura puede profundizarse todavía más mediante instrumentos de renta fija internacional adquiridos desde Argentina o, para quienes buscan una estructura más directa, mediante una cuenta de inversiones en Estados Unidos.
Allí, según Villar, existen alternativas como bonos del Tesoro estadounidense y bonos corporativos o soberanos europeos.
En definitiva, la estrategia "antielecciones" no pasa por encontrar un bono completamente inmune a la volatilidad, sino por reducir la concentración del riesgo argentino. De Lucca lo resumió como una cuestión de diversificación: "Ya hay que ir empezando a tomar posiciones un poco más altas en dólares considerando el riesgo electoral", aunque sin abandonar por completo los activos en pesos. "Diversificación electoral, diría yo", concluyó.