Qué pasará con los bonos norteamericanos hacia fin de año según los expertos de Wall Street
La inflación de EE.UU., la decisión de la Fed y el déficit fiscal norteamericano figuran entre los factores que pueden marcar el rumbo de los rendimientos.

El mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos, valuado en US$ 29,46 billones en julio de 2026, según datos del Banco de la Reserva Federal de Dallas, tiene una enorme influencia sobre las finanzas globales. Estos instrumentos son algunos de los principales mecanismos que utiliza el país para financiar sus gastos y obligaciones. A diferencia de otros bonos, la deuda estadounidense se consideró tradicionalmente una inversión prácticamente segura y sus rendimientos sirven como referencia para establecer tasas de interés en distintas partes del mundo.

Las instituciones financieras, las industrias que se financian a tasas vinculadas al rendimiento de los bonos y los medios especializados en economía y negocios siguen de cerca el mercado de bonos estadounidense. Lo mismo ocurre con los inversores particulares y con quienes buscan comprar una vivienda, que prestan atención incluso a movimientos mínimos por su impacto en las tasas de los créditos hipotecarios. Los gobiernos de distintos países también observan con atención la relación inversa entre los precios y los rendimientos de estos instrumentos: cuando los precios bajan, los rendimientos suben, y viceversa

Durante el último año, un fuerte aumento de los rendimientos reflejó una importante ola de ventas que presionó los precios a la baja. Aunque ninguna proyección financiera permite tener certezas, hablé con distintos expertos que plantearon posibles escenarios para el mercado de bonos durante lo que resta del año.

El estado del mercado de bonos en 2026

Para entender qué ocurrirá con el mercado de bonos en 2026, conviene revisar los cambios importantes que registró tras el final de la pandemia de COVID-19. Luego de varios años con una curva de rendimientos invertida, una situación en la que los títulos del Tesoro de corto plazo pagaban rendimientos superiores a los de largo plazo, la estructura empezó a recuperar su comportamiento habitual. 

Técnicamente, los instrumentos del Tesoro de corto plazo se denominan letras; los de mediano plazo, notas del Tesoro; y los de largo plazo, bonos. Para facilitar la lectura, en esta nota llamaremos bonos a todos estos instrumentos.

La Reserva Federal ocupa un lugar central en la arquitectura financiera de Estados Unidos. (Foto: DestinationFearFan vía Wikimedia Commons)

Según datos de la Reserva Federal, los bonos del Tesoro de largo plazo, a 30 y 10 años, mostraron una tendencia general al alza en sus rendimientos, aunque con períodos de volatilidad. Los títulos del Tesoro de mediano y corto plazo, como los de 2 años y 1 mes, pasaron de niveles cercanos a cero después de la pandemia a valores que oscilaron en torno a las tasas registradas antes de la Gran Recesión. 

En lo que va de 2026, los rendimientos de los bonos mantuvieron una tendencia ascendente, mientras que sus precios bajaron, ya que ambas variables se mueven en sentido contrario. Esto se traduce en tasas de interés más altas a mediano y largo plazo, como las que afectan los créditos hipotecarios y los préstamos para autos, y también puede afectar las carteras de inversión. Si los bonos pagan rendimientos más altos, pueden ser más atractivos que las acciones y reducir el interés de algunos inversores en el mercado accionario. Los expertos identifican varias razones detrás de esta situación.

Factores clave 

En teoría, numerosos factores pueden afectar al mercado de bonos, aunque no todos tienen el mismo peso y cada uno presenta características particulares. Rob Haworth, director senior de estrategia de inversión de US Bank, señaló que la inflación parece ser el principal factor para los inversores, mientras que el mercado laboral también ocupa un lugar importante y la evolución de los precios de la energía sigue siendo una incógnita. 

Brian Allen, director de inversiones de la consultora financiera CSMcKee, apuntó a las decisiones de la Reserva Federal y a las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos, que se celebran a mitad del mandato presidencial y renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y parte del Senado. También pesan las decisiones del Tesoro, el déficit federal cada vez mayor, la competencia por conseguir financiamiento ante las fuertes necesidades de capital de las grandes empresas tecnológicas y los factores internacionales que condicionan las decisiones de otros bancos centrales.

El costo de vida condiciona las decisiones cotidianas y también repercute en buena parte de la economía. (Foto: Pexels)

Inflación

La inflación es probablemente el principal factor que impulsa el mercado de bonos. Además de incidir en otras variables económicas, tiene un fuerte impacto en los precios y rendimientos de los bonos del Tesoro. La explicación está en la rentabilidad que buscan los inversores: cuando la inflación sube, reduce el rendimiento real de estos títulos. Por eso, los inversores exigen tasas más altas para compensar esa pérdida. Si los rendimientos no aumentan lo suficiente, los vendedores pueden tener mayores dificultades para encontrar compradores.

Recompra de bonos del Tesoro

Estas medidas generaron especulaciones, aunque finalmente tuvieron un impacto relativamente limitado. El Tesoro, bajo la conducción del secretario Scott Bessent, intentó influir directamente en los precios y rendimientos de sus títulos mediante la compra de grandes paquetes de bonos. En teoría, un mayor volumen de compras aumenta la demanda, eleva el precio de los bonos y, al mismo tiempo, reduce sus rendimientos. Como consecuencia, el Gobierno podría pagar menos intereses sobre su deuda. Sin embargo, la medida provocó una reacción inmediata del mercado y, poco después, los rendimientos regresaron a los niveles anteriores.

Chester Spatt, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios Tepper de la Universidad Carnegie Mellon, explicó por qué estas medidas tuvieron poco efecto. Spatt también fue economista jefe de la SEC, el organismo que regula el mercado de acciones y otros instrumentos financieros en Estados Unidos. Una de las razones, señaló, fue que "eran muy pequeñas... y no iban a tener un mayor alcance [en las compras]". El resultado fue un mayor escepticismo entre los inversores.

Política de la Reserva Federal y tasas de interés

Las decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés también concentran buena parte de la atención del mercado. Pueden tener un fuerte impacto en los préstamos de corto plazo, que toman como referencia la tasa de los fondos federales, determinada por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo de la Fed encargado de definir la política monetaria. 

Además, si el FOMC sube las tasas, suele hacerlo ante la preocupación por una inflación persistente. Para los inversores en bonos, esa decisión funciona como una señal y los lleva a exigir rendimientos más altos para proteger el valor de sus inversiones frente a la suba de precios.

Déficit fiscal y mayor oferta de bonos del Tesoro

La deuda federal estadounidense, que ya supera los US$ 40 billones, tiene un fuerte impacto en los precios y rendimientos de los bonos del Tesoro. Cuanto mayor sea la deuda, más títulos deberá emitir periódicamente el Gobierno para cubrir sus gastos y refinanciar sus obligaciones anteriores. Ahí entra en juego una regla básica de la economía: si aumenta la oferta sin que la demanda crezca al mismo ritmo, los precios tienden a bajar. En el caso de los bonos, esa caída de precio implica un aumento de los rendimientos.

La deuda pública estadounidense es una referencia central para buena parte del sistema financiero global. (Foto: Pexels)

"Los grandes déficits y la elevada emisión de bonos del Tesoro están obligando a los inversores a exigir una mayor compensación por mantener deuda a largo plazo, mientras que la inflación y la incertidumbre política siguen siendo factores determinantes", afirmó JoAnne Bianco, estratega sénior de inversiones y socia de BondBloxx.

Balances de las empresas y bonos

El Tesoro de Estados Unidos no es el único que busca financiamiento. En ese país, muchas empresas, estados y ciudades también emiten bonos para obtener fondos. Aunque esta competencia por el capital no representó un problema importante en el pasado, el auge de la IA llevó a numerosas compañías a buscar financiamiento para proyectos de infraestructura por billones de dólares en los próximos años. Ante esa mayor demanda de capital, el Tesoro debe pagar rendimientos suficientemente atractivos para captar el interés de los inversores, lo que puede ejercer presión al alza sobre las tasas de interés.

Factores globales que afectan a los bonos soberanos

Según Steve Wyett, estratega jefe de inversiones de BOK Financial, algunos de los factores que afectan a los títulos del Tesoro estadounidense también repercuten en los bonos soberanos, es decir, la deuda que emiten los gobiernos de otros países. 

"Algunas de las razones por las que suben las tasas de interés no son negativas; reflejan mejores perspectivas de crecimiento y beneficios para las empresas", afirmó. "Pero también se nota el gasto deficitario continuo", agregó. Esto cobra especial importancia cuando los responsables de la política económica dejan en segundo plano la disciplina fiscal. Además, los mercados financieros de distintos países están conectados, por lo que los movimientos en uno pueden trasladarse a los demás. Los mercados de bonos japoneses son un ejemplo de esa relación.

Dónde hay oportunidades 

Los bonos del Tesoro ocupan desde hace décadas un lugar importante entre las firmas de Wall Street. Estos instrumentos permiten preservar el capital y cobrar intereses a través de un activo que, en términos contables, se considera casi equivalente al efectivo por su alta liquidez. En 2025, varios reguladores federales redujeron los requisitos de reserva bancaria para la tenencia de bonos del Tesoro, según documentó la Reserva Federal. Se trató de una modificación que los grandes bancos reclamaron durante mucho tiempo, según Reuters.

Los bonos del Tesoro son una referencia habitual para medir el riesgo, la liquidez y el retorno en los mercados. (Foto: Pexels)

"Es interesante observar las tasas reales", señaló Spatt. "Se habla de tasas reales en el tramo largo de la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro, que rondan el 3%, y estas cifras son históricamente altas", agregó. Las tasas reales representan el rendimiento de una inversión una vez descontado el efecto de la inflación.

Riesgos que enfrentan los inversores en renta fija a fines de 2026

Toda inversión implica riesgos y, en períodos de incertidumbre y volatilidad, algunos pueden aumentar considerablemente. Según Nick Elfner, codirector de investigación de Breckinridge Capital Advisors, los inversores en renta fija enfrentan dos amenazas principales durante lo que resta del año: una nueva aceleración de la inflación y el fuerte gasto de capital asociado a la inteligencia artificial.

Reaceleración de la inflación

Los bonos pueden analizarse de dos maneras. Por un lado, representan una fuente de ingresos futuros relativamente previsible, algo que muchos inversores valoran. Por otro, son activos cuyo precio puede subir si los rendimientos bajan. Un nuevo repunte de la inflación aparece como una posibilidad concreta ante la inestabilidad en Oriente Medio, que redujo los inventarios y dañó parte de la producción. Una suba de los precios de la energía, además, puede trasladarse a numerosas industrias y economías.

Ante una inflación más alta, los inversores exigirán mayores rendimientos para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los pagos de intereses fijos. Si las tasas no aumentan, los compradores tendrán menos incentivos para adquirir esos bonos. Debido a la relación inversa entre precio y rendimiento, una suba de las tasas presiona a la baja el valor de esos títulos. Para el inversor, el riesgo consiste en que los intereses cobrados no alcancen para cubrir sus necesidades y que, si vende antes del vencimiento, deba asumir una pérdida respecto del precio que pagó originalmente. 

Consultá con tu asesor financiero, ya que esa pérdida de capital, en ciertos casos, podría utilizarse para compensar impuestos sobre otras ganancias, según la situación fiscal de cada inversor.

Competencia de los bonos corporativos

Como informó Investor's Business Daily, la combinación entre las necesidades de financiamiento de la deuda estadounidense y la rápida expansión de la inteligencia artificial dio lugar a un "endeudamiento masivo sin precedentes, que disparó las tasas de interés". El Tesoro ahora compite por el capital con un sector que despertó un fuerte interés entre los inversores. Ambos buscan captar fondos en un universo limitado de compradores, por lo que una mayor demanda de financiamiento puede presionar las tasas al alza.

Como señaló Elfner, entre las grandes compañías el diferencial de riesgo, es decir, la diferencia de rendimiento que paga un bono corporativo frente a un bono del Tesoro de vencimiento similar, es reducido. Eso indica que el mercado percibe una diferencia relativamente baja entre ambos niveles de riesgo. Para atraer capital, los títulos del Tesoro podrían necesitar rendimientos más altos que los de algunas emisiones corporativas. 

Las decisiones fiscales de Washington tienen efectos que trascienden ampliamente las fronteras de Estados Unidos. (Foto: Pexels)

"Unos rendimientos actuales elevados y una mayor generación de ingresos pueden proporcionar un mayor margen de seguridad para la rentabilidad total, en caso de que las tasas de interés suban", afirmó Elfner.

Cómo posicionar tu cartera de renta fija hoy

Elfner señaló que las inversiones de renta fija con grado de inversión, una calificación que identifica a los emisores con menor riesgo de incumplimiento, incluidos los bonos del Tesoro, pueden ser una alternativa tanto para inversores particulares como para institucionales. Las condiciones actuales del mercado permiten revisar el papel de la renta fija en una cartera y evaluar su función como contrapeso frente a activos de mayor riesgo, como las acciones y otras inversiones alternativas.

A pesar de la incertidumbre de los próximos meses, Haworth explicó que los rendimientos actuales de los bonos del Tesoro son los más altos desde 2008. Si las tasas suben todavía más, un inversor podría destinar una mayor parte de su cartera a bonos y asegurar durante varios años el rendimiento pactado al momento de la compra, siempre que conserve esos títulos hasta su vencimiento.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.