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Primer plano de billetes y monedas de yenes japoneses dispuestos sobre una super
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Primer plano de billetes y monedas de yenes japoneses dispuestos sobre una super
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Por qué la inestabilidad del yen japonés podría desencadenar una crisis financiera mundial

Steve Forbes

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La caída de la moneda japonesa encendió las alarmas por su posible impacto en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, las tasas de interés y los mercados globales, mientras Washington y Tokio evalúan medidas para evitar una crisis de mayor alcance.

8 Agosto de 2026 15.30

La inestabilidad del yen japonés podría desatar una crisis financiera mundial, aunque resolver el problema de manera eficaz resulta más sencillo de lo que parece.

El yen cayó hace poco a su nivel más bajo en 40 años frente al dólar. Existe el temor de que otra baja de la moneda provoque una crisis de confianza, con una fuerte inflación en Japón, ya que la inflación monetaria se define, precisamente, como la devaluación de una divisa. Además, el impacto podría extenderse a los mercados financieros de todo el mundo.

Ante este escenario, Estados Unidos y Japón realizaron una intervención conjunta, una medida poco habitual, en los mercados de divisas para sostener el yen. En otras palabras, ambos países usaron dólares para comprar la moneda japonesa.

La intervención dio resultado. Sin embargo, la mayoría de los expertos considera que el alivio durará poco por los factores adversos que atraviesa Japón: una tasa de interés a corto plazo demasiado baja, del 1% frente al 3,5% de Estados Unidos; una deuda nacional que, en términos proporcionales, duplica la estadounidense; el aumento de los precios de la energía; y una población cada vez menor y más envejecida.

La principal preocupación del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, es que Japón, en su intento por evitar el colapso del yen, empiece a liquidar su cartera de bonos y letras del Tesoro, valuada en US$ 1,1 billones, además de sus tenencias de bonos alemanes y británicos.

 Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos.
 Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos.

Esas ventas presionarían las tasas de interés. Al fin y al cabo, financiar los enormes déficits presupuestarios de EE.UU. y refinanciar cerca de US$ 7 billones de deuda próxima a vencer ya genera inquietud en los mercados. Esa preocupación explica, por ejemplo, por qué la tasa de interés del bono del Tesoro norteamericano a 30 años alcanzó su nivel más alto en casi dos décadas.

Bessent pretende que la Reserva Federal fortalezca el mecanismo que creó en 2020 para responder a la escasez de dólares provocada por la pandemia y que ahora lo destine a sostener el yen. También podría recurrir a una herramienta creada durante la Gran Depresión, conocida como Fondo de Estabilización Cambiaria. La idea es que, mediante esos instrumentos, Japón obtenga dólares y ponga sus reservas de bonos del Tesoro como garantía, sin necesidad de venderlas.

Esta ayuda resulta positiva, pero existen medidas mejores y más inmediatas para enfrentar la crisis. Japón debería subir su tasa de interés a corto plazo, que se encuentra en un nivel completamente irreal. Más importante aún, tendría que dejar de cometer un grave error al destinar sus dólares a la compra de yenes en los mercados de divisas: después de adquirirlos, vuelve a introducirlos en su economía. Es como sacar un balde de agua de un extremo de una pileta y volcarlo en el otro. En otras palabras, la cantidad de yenes permanece igual. Por eso, las intervenciones anteriores de Japón para fortalecer su moneda fracasaron.

Otra medida importante que Estados Unidos y Japón deberían adoptar, aunque difícilmente lo hagan, es anunciar que buscan una cotización estable entre el dólar y el yen. Incluso podrían establecer una banda de entre 150 y 155 yenes por dólar y aclarar que ambos países intervendrían con fuerza en los mercados cambiarios para sostenerla. Japón, si fuera necesario, reduciría la cantidad de yenes en circulación. Estas decisiones permitirían contener la crisis inmediata.

A largo plazo, Japón necesita aplicar fuertes recortes impositivos para promover una expansión económica significativa. En Estados Unidos, la tasa conjunta de la Seguridad Social y Medicare llega al 12,4%, mientras que en Japón supera el 30%. Además, los impuestos al consumo y a las ganancias de personas y empresas son más altos en Japón que en Estados Unidos.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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