La paradoja del crédito: las mujeres pagan mejor, pero el sistema aún les otorga montos menores
En Argentina, por cada $ 100 otorgados a hombres, las mujeres reciben $ 69. La brecha no responde al riesgo crediticio, sino a desigualdades estructurales del mercado laboral.

Hay un dato que debería inquietar a los bancos: las mujeres pagan mejor que los hombres. En Argentina y en el mundo. Sin embargo, acceden a menos financiamiento y a montos menores. La paradoja no es nueva, pero en 2025 los números la hacen difícil de ignorar.

Un análisis publicado en marzo de este año por SIISA —empresa de tecnología y buró de crédito— sobre datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondientes a diciembre de 2025 reveló que el 49% de los créditos vigentes en el país fueron otorgados a mujeres, una proporción cercana a la paridad. Sin embargo, esos préstamos representan apenas el 41% del total de los montos financiados. La traducción es concreta: por cada $ 100 otorgados a hombres, las mujeres reciben $ 69.

Lo más llamativo del informe es lo que no explica esa brecha. Según SIISA, los niveles de morosidad entre hombres y mujeres no presentan diferencias significativas. El mayor incumplimiento masculino descarta, entonces, que la disparidad en los montos responda a una lógica de riesgo crediticio. “Cuando analizamos el comportamiento crediticio no observamos diferencias relevantes en los niveles de cumplimiento entre hombres y mujeres. El sistema evalúa riesgo y capacidad de pago, no género”, afirmó Alberto Teszkiewicz, Coordinador de Investigación y Desarrollo de SIISA.

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La explicación, según el estudio, está en otra parte: en la brecha salarial y en la mayor informalidad laboral que enfrentan las mujeres. El sistema financiero, al basar sus evaluaciones en la capacidad de pago, traduce esas condiciones estructurales en límites de acceso. El crédito actúa, en definitiva, como un espejo de la economía.

El mapa federal y el avance fintech

El mapa crediticio local muestra una dinámica federal donde, según el mismo informe de SIISA, mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay 93 mujeres con crédito por cada 100 hombres, en provincias como Santiago del Estero la relación sube a 126 y en Formosa a 120. El fenómeno podría estar vinculado, entre otros factores, a una mayor proporción de mujeres jefas de hogar en esas jurisdicciones.

Donde las mujeres sí lideran es en el crédito fintech. Según el Informe de Crédito Fintech del primer trimestre de 2025, elaborado por la Cámara Argentina de Fintech junto al ITBA, las mujeres concentran el 53% de los créditos de ese segmento. El sector creció un 68% interanual en cantidad de operaciones, alcanzando 5,7 millones de créditos vigentes y 5,2 millones de usuarios —equivalente al 27% de los tomadores de crédito de todo el sistema financiero argentino—. Las fintech están bancarizando a segmentos que la banca tradicional no alcanza.

El fenómeno local se replica a escala global. Según el reporte Measuring the Value of the Female Economy 2025 de la Financial Alliance for Women, a partir de datos de 53 instituciones financieras en 34 países, las mujeres representan el 45% de los clientes de esas entidades —frente al 39% en 2020—. 

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Los créditos pendientes a mujeres suman US$ 258.000 millones y los ahorros alcanzan los US$ 140.000 millones. Y, como en Argentina, las mujeres demuestran mejor comportamiento financiero: sus tasas de incumplimiento son más bajas que las de los hombres en todos los segmentos analizados —retail, individuos de alto patrimonio, microempresas, pymes y corporaciones—. Además, su Net Promoter Score —indicador de lealtad— es de 60 puntos frente a 54 de los hombres.

Dentro del segmento de pequeñas y medianas empresas lideradas por mujeres, el tamaño promedio de los préstamos creció al 88% del equivalente masculino en 2024, cuando en 2020 representaba el 67%. La tendencia es positiva, pero la brecha persiste. @@FIGURE@@

El Global Findex 2025, publicado por el Banco Mundial, aporta otra dimensión: el 73% de las mujeres en economías de ingreso bajo y mediano tenía una cuenta financiera en 2024, siete puntos porcentuales más que en 2021. El ahorro formal entre mujeres pasó del 22% al 36% en ese período, y los pagos digitales crecieron del 50% al 58%. Pese a esos avances, alrededor de 700 millones de mujeres en el mundo todavía no tienen acceso a una cuenta, lo que les impide aprovechar los servicios financieros para construir resiliencia económica.

El mismo informe del Banco Mundial señala que cerca del 60% de las mujeres que tienen una cuenta en países en desarrollo la abrieron para recibir un pago directo del Estado o de un empleador privado. Los pagos digitales, entonces, no solo son un servicio: son una puerta de entrada a la inclusión financiera.

Lo que los tres informes tienen en común es su diagnóstico de fondo: las mujeres son clientes más leales, más cumplidoras y, en muchos casos, más activas que los hombres en ciertos segmentos del sistema financiero. Sin embargo, los montos a los que acceden siguen siendo menores. No porque representen mayor riesgo, sino porque el sistema replica las desigualdades previas del mercado laboral.