Elecciones en Brasil: JP Morgan bajó su recomendación y el mercado aumenta la presión sobre Lula
Se devalúa el real y el índice bursátil tuvo un marcado retroceso. Para el banco norteamericano, el problema de fondo va más allá del proceso electoral. Los motivos del downgrade

El mercado brasileño recibió una señal de cautela desde Wall Street y la reacción no tardó en aparecer. JP Morgan redujo su recomendación sobre las acciones de Brasil de overweight a neutral, una decisión que coincidió con una jornada de fuerte aversión al riesgo en los activos locales: el Ibovespa cayó 2,50%, hasta 167.875 puntos, mientras que el dólar avanzó 0,98% y cerró en R$ 5,1606.

El movimiento de la bolsa fue especialmente significativo. Se trató de la mayor caída diaria del principal índice accionario brasileño desde el 12 de marzo, cuando había retrocedido 2,55%. Detrás de la presión vendedora apareció una combinación que comienza a ganar peso entre los inversores: las elecciones de octubre, la perspectiva de tasas de interés elevadas durante más tiempo y un escenario menos favorable para el crecimiento y el crédito.

Ese diagnóstico está precisamente en el centro de la decisión de JP Morgan. En su estrategia para América Latina para la segunda mitad de 2026, el banco dejó de recomendar una exposición superior al promedio en Brasil y pasó directamente a Neutral. “El ciclo de flexibilización monetaria está llegando a su fin”, sostuvo la entidad, que espera un último recorte de 25 puntos básicos en septiembre y luego una pausa prolongada hasta el segundo trimestre de 2027. Al mismo tiempo, advierte que “el crecimiento se desacelera y el ciclo crediticio empeora”, una combinación poco favorable para las ganancias corporativas.

El cambio no es solamente una modificación táctica dentro de una cartera regional. JP Morgan considera que los factores domésticos volverán a ocupar el centro de la escena en América latina durante los próximos meses y, en el caso brasileño, el calendario electoral se presenta como uno de los principales focos de incertidumbre. “Preferimos mantenernos al margen antes que pagar por la incertidumbre”, resumió el banco al explicar su nueva posición frente a Brasil.

La advertencia adquiere mayor relevancia porque, según JP Morgan, tanto las acciones brasileñas como el real habían permanecido relativamente contenidos desde mayo, sin incorporar todavía una prima electoral significativa. Esa tranquilidad podría comenzar a desaparecer. El banco recuerda que históricamente Brasil suele tener un desempeño inferior durante los seis meses anteriores a las elecciones y considera que “la volatilidad debería continuar aumentando a medida que se acercan los comicios”.

La sesión del martes ofreció una primera muestra de ese cambio de sensibilidad. La caída del Ibovespa estuvo acompañada por una apreciación cercana al 1% del dólar frente al real, señal de que el deterioro no quedó limitado al mercado accionario. La incertidumbre política y la perspectiva de tasas persistentemente altas volvieron a presionar simultáneamente sobre los dos grandes termómetros utilizados por los inversores extranjeros para medir el riesgo brasileño: acciones y moneda.

El problema de fondo va más allá de las elecciones. Las tasas brasileñas continúan ofreciendo una competencia difícil de ignorar para la renta variable. JP Morgan señala que las acciones pueden parecer baratas cuando se observan las valuaciones tradicionales, pero esa lectura cambia cuando se las compara con los rendimientos disponibles en renta fija.

“Brasil es el ejemplo más claro” de esa tensión: la prima por asumir riesgo accionario se encuentra en niveles históricamente bajos y el rendimiento de las acciones continúa teniendo dificultades para superar al de los instrumentos domésticos de renta fija. Para JP Morgan, eso significa que “lo barato puede seguir barato en un mundo de tasas reales elevadas”, salvo que aparezca una mejora más amplia en las expectativas de ganancias corporativas.

La preocupación también alcanza al sistema financiero. El banco señala que la curva de tasas pasó a descontar una Selic cercana al 14%-15% hacia fin de año, un escenario generalmente negativo para buena parte del sector. A eso se suma una visión más cautelosa sobre un posible deterioro del ciclo crediticio y el riesgo de mayor volatilidad política conforme avance la campaña electoral.

El real tampoco queda completamente protegido por las elevadas tasas. JP Morgan reconoce que la moneda brasileña ofrece un carry atractivo, pero advierte que las posiciones compradas están demasiado congestionadas y que las valuaciones ya no resultan particularmente atractivas. Esa combinación ayuda a explicar por qué un aumento de la percepción de riesgo puede traducirse rápidamente en demanda de dólares cuando los inversores comienzan a reducir exposición.

La lectura regional termina de mostrar el cambio de preferencias. JP Morgan mantiene una visión favorable sobre América Latina en términos generales, pero ahora privilegia a Chile y Perú con recomendación Overweight, mantiene a México y Brasil en Neutral y conserva una visión constructiva sobre Argentina fuera del índice. “Los factores locales tomarán el asiento del conductor durante la segunda mitad del año”, plantea el informe, anticipando una etapa en la que la política, la credibilidad económica y la capacidad de ejecución pueden pesar incluso más que el contexto internacional.

Para Brasil, esa transición llega en un momento particularmente sensible. Las elecciones se aproximan mientras la economía pierde impulso, el crédito muestra señales de deterioro y las tasas reales permanecen elevadas. La caída de 2,50% del Ibovespa y el avance del dólar hasta R$ 5,1606 dejaron en evidencia que el mercado comenzó a prestar atención a esos riesgos.