El oro volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de los mercados internacionales y su fuerte avance tuvo un impacto directo sobre las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que volvieron a superar los US$ 50.000 millones. Al mismo tiempo, las principales entidades de Wall Street reforzaron sus perspectivas alcistas y ya proyectan que el metal podría superar los US$5.000 por onza en 2027.
El miérciles las reservas internacionales brutas del BCRA aumentaron US$ 410 millones y cerraron en US$ 50.002 millones. El oro trepó 3,33% y habría aportado cerca de US$ 300 millones a la valuación de las tenencias del Central. En la jornada siguiente esa ganancia se volvió a reducir pero la tendencia alcista del metal amaga con volver a impulsar las reeservas.
El viernes, el oro cotizó por encima de los US$ 4.600 por onza, después de avanzar 1,98% en la jornada y 5,29% durante la semana, alcanzando niveles que no registraba desde mayo.
El movimiento recibió un nuevo impulso después de que el Tesoro estadounidense anunciara que al menos duplicará las recompras de deuda de largo plazo. La medida presionó al dólar y fortaleció el atractivo del oro como cobertura frente a una eventual pérdida de valor de la moneda estadounidense.
En este contexto, Citi adoptó una postura particularmente agresiva: abrió una posición larga en oro spot a US$ 4.488, con un objetivo de US$ 5.600 y un nivel de salida de US$ 4.070. Además, elevó su recomendación sobre el metal a sobreponderar y lanzó una consigna contundente: “Compren oro”. Su escenario base contempla un precio de US$ 5.000 por onza durante los próximos seis a 12 meses, mientras que en un escenario alcista proyecta US$ 6.000.

UBS también mantiene una visión favorable. La entidad conserva su objetivo de US$ 4.600 para finales de 2026 y proyecta US$ 5.400 para septiembre de 2027. Según sus estimaciones, para sostener precios de US$ 5.000 o superiores sería necesaria una demanda de inversión cercana a 500 toneladas métricas por trimestre, acompañada por un dólar débil, menores tasas reales y mayores flujos de inversores hacia el metal.
La recuperación de la demanda ya comenzó a observarse. Los ETF respaldados por oro incorporaron 70 toneladas entre julio y agosto, luego de registrar salidas por 93 toneladas durante mayo y junio. A esto se suma el comportamiento de los bancos centrales: China compró 60 toneladas durante 2026, mientras que Polonia agregó 82 toneladas, llevando sus reservas hasta 632 toneladas, cerca de su objetivo de 700 toneladas.
En este escenario, Morgan Stanley también elevó su apuesta por el metal. El banco había fijado un objetivo de US$ 4.450 para el cuarto trimestre de 2026, pero el oro alcanzó ese nivel antes de lo previsto. Ahora considera que existe margen para superar los US$ 5.000 durante 2027, e incluso no descarta que ese nivel sea alcanzado antes.
La entidad fundamenta su proyección en varios factores: una menor probabilidad de nuevas subas de tasas de la Fed, recuperación de los flujos hacia ETF, compras de bancos centrales y crecientes preocupaciones fiscales. Los economistas de Morgan Stanley esperan que la Fed mantenga las tasas sin cambios durante todo 2026.
Además, el banco detectó una modificación en la relación tradicional entre el oro y los rendimientos reales. Desde comienzos de agosto, el metal comenzó a subir pese a que los rendimientos de largo plazo permanecieron relativamente estables. Para Morgan Stanley, esto sugiere que el mercado está incorporando al precio del oro no solo las expectativas monetarias, sino también el riesgo asociado al creciente endeudamiento público.
La principal incógnita será si el avance puede sostenerse. UBS advierte que una nueva suba de tasas de la Fed podría fortalecer al dólar y llevar al oro hacia US$ 3.850. Por eso, aunque Wall Street mira cada vez más lejos de los US$ 5.000, la trayectoria del metal todavía estará condicionada por la inflación estadounidense, las decisiones de la Fed y la evolución de las tasas reales.