El petróleo se desploma tras la derrota republicana en Estados Unidos: el Brent cae más de 8% y perfora los US$ 95
El barril de referencia internacional pierde casi nueve dólares en una sola jornada, mientras crecen las expectativas de una salida negociada a la guerra contra Irán. El nuevo escenario abre interrogantes sobre el futuro de los precios y su impacto en las exportaciones energéticas de la Argentina.

El precio del petróleo se desploma, después de que las elecciones legislativas de Estados Unidos dejaran una contundente derrota para el Partido Republicano y abrieran nuevas expectativas sobre el futuro de la guerra contra Irán. La reacción se refleja especialmente en el Brent, el principal indicador internacional del crudo, que perforó la barrera de los US$ 95 por barril en medio de una jornada marcada por fuertes ventas.

Según los datos de CNBC, alrededor de las 16 horas de la Argentina, los futuros del Brent cotizaban a US$ 94,64 por barril, con una caída de US$ 8,96, equivalente al 8,65% respecto de la referencia anterior. El retroceso resulta significativo porque el contrato partía de un valor de US$ 103,60 y, en cuestión de horas, pasó a negociarse por debajo de los US$ 100.

La presión vendedora también alcanzaba a otros productos vinculados con el petróleo. En el mismo tablero, el contrato identificado como OIL retrocedía 8,37%, hasta US$ 88,05, mientras que los futuros de gasolina RBOB perdían un 6,99%. En contraste, el gas natural avanzaba un 2,35%. El movimiento evidencia una corrección especialmente pronunciada en las cotizaciones petroleras, después de varios meses en los que la guerra en Medio Oriente sostuvo elevados los precios internacionales.

Detrás de este cambio aparece un factor político determinante. Los demócratas consiguieron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, un resultado que debilita al presidente Donald Trump y modifica el escenario de negociación de Washington. La posibilidad de que su administración busque acelerar una salida diplomática al conflicto con Teherán comenzó a ganar peso entre las expectativas del mercado.

Foto: lustración hecha con IA

Las declaraciones del vicepresidente estadounidense, JD Vance, reforzaron esa interpretación. El funcionario reconoció que la guerra fue uno de los principales motivos del revés electoral republicano. "La verdadera razón por la que perdimos es evidente para casi todos. La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche", escribió en su cuenta de X.

El reconocimiento resulta especialmente relevante por el impacto que tuvo el conflicto sobre la economía estadounidense. Desde su inicio, a fines de febrero, las dificultades para el abastecimiento de crudo impulsaron los precios internacionales y encarecieron los combustibles, sumando presión sobre la inflación y el costo de vida de las familias. Ahora, con el Congreso en manos de la oposición, el mercado comienza a descontar la posibilidad de que Trump enfrente mayores incentivos políticos para alcanzar un acuerdo.

Qué puede pasar con el precio del petróleo después de las elecciones

Uno de los principales interrogantes es qué sucederá con el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos cuyo bloqueo alteró los flujos internacionales de abastecimiento. Una eventual normalización de su tránsito permitiría recuperar parte de la oferta restringida por el conflicto y reducir la presión sobre las cotizaciones.

Sin embargo, una baja pronunciada en una jornada no garantiza que el petróleo haya iniciado una tendencia descendente sostenida. La infraestructura energética dañada durante la guerra, los bajos niveles de reservas estratégicas y la distancia entre las posiciones de Washington y Teherán siguen siendo factores capaces de sostener los precios.

Estrecho de Ormuz - Imágenes de Getty

Sebastián Borgarello, vicepresidente y responsable global de consultoría energética de S&P Global, advirtió que el riesgo de nuevas acciones militares sería especialmente elevado durante la semana posterior a las elecciones. El especialista también señaló que un acuerdo resulta difícil por las diferencias que todavía separan a ambos países.

Las proyecciones de los bancos y consultoras reflejan esa incertidumbre. Citi contempla un escenario de reapertura del estrecho de Ormuz antes de fin de año, que permitiría incorporar entre 3 y 4 millones de barriles diarios a la oferta mundial. Bajo esa hipótesis, el petróleo podría cerrar 2026 cerca de los US$ 70 por barril y promediar unos US$ 65 durante 2027.

Otros pronósticos son considerablemente más elevados. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) proyectó valores cercanos a los US$ 105 para el último trimestre de 2026, mientras que otras estimaciones contemplan la posibilidad de que el Brent alcance los US$ 120 si fracasan las negociaciones y persisten las restricciones al suministro.

Por su parte, Álvaro Ríos Rocca, director de Gas Energy Latin America, consideró que el petróleo podría mantenerse en una franja de entre US$ 90 y US$ 100 durante los próximos doce meses, debido al deterioro de las instalaciones de refinación y las dificultades para recomponer la confianza entre los países involucrados.

Foto:  Magnific

Cómo impacta la caída del Brent en la Argentina

El movimiento internacional tiene consecuencias directas para la Argentina, que durante 2026 se benefició de la combinación de mayores volúmenes exportados y precios elevados de la energía. Sin embargo, el efecto económico de una baja del petróleo presenta diferencias importantes entre las compañías productoras, las refinerías y los consumidores.

De acuerdo con los datos publicados, las exportaciones energéticas aumentaron un 54% en lo que va del año, mientras que el saldo comercial del sector mejoró en más de US$ 4.000 millones respecto de 2025, equivalente a un crecimiento del 75%. A su vez, un informe de la consultora Economía & Energía estimó que las petroleras locales incrementaron sus ingresos en más de US$ 5.100 millones gracias al contexto internacional.

En ese marco, una caída sostenida del Brent podría reducir el valor de las exportaciones de crudo y moderar los ingresos de las empresas que operan en Vaca Muerta, uno de los principales motores del crecimiento energético argentino. La magnitud del impacto dependerá de cuánto dure la corrección y de la evolución de los volúmenes de producción y exportación.

La contracara aparece en los costos. Un petróleo internacional más barato puede aliviar la presión sobre los precios de los combustibles y mejorar las condiciones de las actividades industriales y logísticas que dependen del gasoil y las naftas. Ese traslado, sin embargo, no necesariamente sería inmediato y dependerá también de las decisiones comerciales, los impuestos y la evolución de otras variables locales.

En este contexto, el desafío para la Argentina pasa por encontrar un equilibrio entre un precio suficientemente elevado para sostener la rentabilidad de los proyectos exportadores y uno que no genere mayores presiones sobre el resto de la economía.

De hecho, una importante compañía del sector petrolero local señaló a Forbes Argentina que el escenario más conveniente sería una normalización del conflicto internacional, pero con el barril estabilizado alrededor de los US$ 85 o US$ 90, por encima de los valores anteriores a la guerra.

Con el Brent en US$ 94,64 y una caída del 8,65%, la reacción inicial del mercado muestra hasta qué punto las perspectivas sobre el conflicto con Irán están condicionadas por el resultado electoral estadounidense. 

La evolución de las negociaciones y las decisiones que adopte Donald Trump en las próximas semanas serán fundamentales para determinar si el retroceso de este miércoles anticipa una nueva etapa para los precios internacionales o representa un movimiento transitorio frente a un escenario político todavía incierto.