El nuevo fenómeno de inflación: por qué el boom la IA retrasa la baja de tasas de interés
El despliegue de centros de datos y redes eléctricas podría sostener las tasas altas durante más tiempo, una perspectiva que lleva a Janus Henderson a privilegiar los bonos de corta duración.

La inteligencia artificial promete elevar la productividad y transformar industrias, pero antes exige un ciclo de inversión de una escala poco habitual. El informe de estrategia global de Janus Henderson Investors, publicado en julio de 2026, sostiene que ese desembolso podría ejercer presión sobre los precios antes de que la economía perciba plenamente los beneficios de la tecnología.

Para los inversores, la consecuencia central pasa por un escenario de tasas de interés altas durante más tiempo. Ese cuadro aumenta el riesgo de los bonos con vencimientos largos y mejora el atractivo relativo de los instrumentos de corta duración.

“El mercado suele concentrarse en el potencial desinflacionario de la inteligencia artificial por las ganancias de productividad que podría generar. Sin embargo, antes de llegar a esa etapa será necesario atravesar un proceso de inversión de enorme magnitud, que demandará energía, materiales, infraestructura y capital a una escala inédita. Ese proceso puede convertirse en una fuente adicional de presión inflacionaria”, explica Michael Contopoulos, Head of Multi-Asset Macro Investing de Janus Henderson Investors.

La expansión de la IA dispara la demanda de energía y capital, y puede sostener la inflación y las tasas altas por más tiempo. (Foto: Pexels)

El documento también señala que una política migratoria restrictiva podría profundizar la escasez de trabajadores calificados y trasladar la presión salarial más allá de los centros de datos.

Una presión que se suma a otros cambios de largo plazo

La inflación vinculada a la IA se suma a otras fuerzas de largo plazo que, según la gestora, podrían sostener un costo del capital más alto en los próximos años. Entre ellas figuran la desglobalización, el envejecimiento de la población, el deterioro de las cuentas públicas y las tensiones geopolíticas.

La desglobalización limita la competencia y dificulta que el capital y la producción se dirijan a sus destinos más eficientes. Al mismo tiempo, el mayor gasto en defensa, salud y jubilaciones presiona las finanzas de varias economías desarrolladas.

“La economía global atraviesa un cambio generacional que probablemente marque el final del mercado alcista de la renta fija que predominó durante más de 50 años. Estamos entrando en un régimen caracterizado por una mayor volatilidad, una inflación más persistente y tasas de interés estructuralmente más altas”, señala Daniel Siluk, Head of Global Short Duration and Liquidity.

Los bonos de corta duración soportan subas de tasas mucho mayores antes de borrar su rendimiento esperado. (Foto: Janus Henderson Investors)

En ese escenario, los bancos centrales tendrían menos margen para sostener un ciclo prolongado de recortes. El mercado ya dejó atrás la expectativa de bajas sucesivas y Janus Henderson Investors tampoco descarta nuevos aumentos si reaparecen las presiones sobre los precios.

Los bonos cortos ganan lugar en las carteras

Los datos del informe muestran que los bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos de entre uno y tres años registraron un ratio de Sharpe de 0,84, un indicador que mide la relación entre el rendimiento obtenido y el riesgo asumido. El indicador bajó a 0,59 en el tramo entre siete y diez años, lo que reflejó una compensación menos favorable en los vencimientos a largo plazo.

La gestora también destacó los instrumentos de tasa variable, incluidos ciertos créditos titulizados y privados, porque pueden ofrecer una protección adicional frente a nuevos aumentos del costo del dinero y sostener la generación de ingresos.

“En un contexto de mayor incertidumbre macroeconómica y riesgo de nuevas presiones sobre las tasas de interés, creemos que los inversores deberían priorizar instrumentos de menor duración. Hoy ofrecen una mejor relación entre riesgo y retorno y permiten construir carteras más resilientes frente a un escenario que cambió estructuralmente”, concluye John Kerschner, Global Head of Securitized Products de Janus Henderson Investors.