El Banco Central compra menos reservas: ¿A dónde van los dólares del campo?
La autoridad monetaria acumuló compras por apenas US$ 205 millones en lo que va del mes, mientras que el sector agroexportador viene liquidando alrededor de US$ 170 millones diarios.

El Banco Central redujo significativamente su ritmo de compras de dólares durante septiembre, pese a que el agro mantiene un elevado nivel de liquidación.

Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), la autoridad monetaria acumuló compras por apenas US$ 205 millones en lo que va del mes, mientras que el sector agroexportador viene liquidando alrededor de US$ 170 millones diarios.

El dato refleja un cambio en la dinámica del mercado cambiario: una parte considerable de las divisas que ingresan por las exportaciones del campo está siendo absorbida por la demanda privada antes de llegar a las reservas del BCRA.

Durante la tercera semana de septiembre, el Central compró US$ 36 millones, su mayor adquisición diaria del mes, aunque todavía lejos de los US$ 46 millones registrados en la última rueda de agosto. Con ocho jornadas cambiarias restantes para cerrar septiembre, las compras acumuladas representan un promedio de apenas US$ 15 millones diarios.

La diferencia frente al ritmo de liquidación del agro es significativa. PPI señaló que la liquidación del sector durante septiembre sería la mayor para este mes, si se excluyen los períodos extraordinarios de 2022 y 2025, cuando estuvieron vigentes programas de incentivos a las exportaciones.

Importadores, empresas y atesoramiento absorben los dólares

La pregunta central, entonces, es hacia dónde se dirige esa oferta de divisas. De acuerdo con PPI, el resto de los sectores registra una demanda neta cercana a US$ 154 millones por rueda durante septiembre.

Se trata del mayor nivel diario desde octubre de 2025, en la antesala de las elecciones legislativas. En este escenario, el flujo de dólares generado por el agro encuentra una demanda significativa de otros participantes del mercado.

Martín de la Fuente, analista en Buenos Aires Valores, explicó que el menor ritmo de compras del BCRA "no responde a una decisión discrecional sino a la dinámica del mercado".

"El agro está vendiendo a buen ritmo, pero importadores, empresas girando dividendos y demanda de atesoramiento consumen prácticamente toda la oferta disponible antes de que el Central pueda capturarla", comentó.

Esta dinámica permitió al Gobierno mantener prácticamente estable el tipo de cambio. El dólar spot cerró el viernes en $1.514,5, apenas 0,4% por encima del cierre de agosto.

Al mismo tiempo, la cotización quedó 25,7% por debajo del techo de la banda cambiaria, una distancia incluso superior al 24,6% registrada a fines de agosto.

La estabilidad resulta relevante porque se produjo en un contexto de fortalecimiento internacional del dólar. El índice DXY acumuló una suba de 0,8% durante septiembre, mientras que las monedas de la región también mostraron movimientos alcistas frente al dólar: el tipo de cambio subió 2,16% en Chile y 1,12% en México.

Los economistas de Puente señalaron que el BCRA enfrenta además una cuestión estacional. "Se encuentra en una época en donde los flujos del complejo oleaginoso-cerealero son estacionalmente bajos", explicaron. Por eso, aunque el resultado comercial continúe siendo elevado, la oferta de divisas es menor que durante el primer semestre y recién podría recuperar dinamismo con la llegada de la cosecha de trigo hacia fin de año.

Qué puede pasar con las reservas

De cara al último trimestre, la evolución de las compras del BCRA dependerá de varios factores. De la Fuente destacó la posible reapertura de la ventana de emisiones corporativas, que permaneció prácticamente cerrada durante agosto debido al contexto internacional, y una cosecha de trigo que se proyecta récord.

Puente, por su parte, espera que el Central continúe comprando divisas diariamente, aunque a un ritmo más moderado, y proyecta una acumulación total de entre US$ 16.000 millones y US$ 17.000 millones durante 2026.

Más allá de la meta anual de reservas, De la Fuente planteó que la acumulación de dólares cumple una función estratégica: "Es el poder de fuego que el Gobierno va a necesitar en 2027 si el mercado se pone nervioso". También será un factor relevante para afrontar los vencimientos de 2028, que rondan los US$ 27.800 millones entre el Tesoro y el BCRA.