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(Universal Images Group via Getty Images)

El nuevo dilema de los CEO: por qué tener miles de millones en efectivo se convirtió en un laberinto

Robert Daugherty

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Con los títulos del Tesoro de Estados Unidos rindiendo cerca del 4%, gigantes como Berkshire Hathaway, Apple y ExxonMobil enfrentan una nueva ecuación: invertir, recomprar acciones, pagar dividendos o mantener su liquidez mientras esperan oportunidades capaces de ofrecer mejores retornos.

24 Agosto de 2026 09.02

Tras años de ganancias sólidas y balances ordenados, muchas grandes empresas de Estados Unidos acumulan importantes reservas de efectivo y activos financieros líquidos. Sin embargo, decidir qué hacer con ese dinero se volvió más complejo, ya que el efectivo volvió a generar un rendimiento relevante.

Con los títulos de corto plazo del gobierno estadounidense con rendimientos cercanos al 4%, los equipos directivos cuentan con una alternativa concreta para el uso inmediato del capital. El efectivo puede destinarse al pago de dividendos, a la recompra de acciones, a inversiones para impulsar el crecimiento orgánico o financiar adquisiciones, o puede mantenerse en títulos públicos de alta calificación mientras la empresa espera una oportunidad más atractiva.

Ese escenario modifica las cuentas de las finanzas corporativas. Cuando la tasa libre de riesgo estaba cerca de cero, mantener efectivo sin utilizar implicaba un costo de oportunidad considerable. Hoy, una compañía con US$ 100.000 millones puede obtener cerca de US$ 4.000 millones anuales antes de impuestos, preservar su liquidez y asumir un riesgo crediticio mínimo.

La pregunta que enfrentan los directorios y los CEO parece sencilla, aunque encierra una decisión mucho más compleja: ¿qué podemos hacer con el dinero de nuestros accionistas que resulte mejor que obtener cerca de un 4% con un nivel de riesgo muy bajo?

Berkshire Hathaway: la paciencia ahora rinde

Pocas compañías reflejan esta decisión con tanta claridad como Berkshire Hathaway. Bajo la conducción del CEO Greg Abel, quien sucedió a Warren Buffett al frente de la compañía a comienzos de 2026, Berkshire empezó a utilizar parte de su enorme posición de efectivo. Al cierre del segundo trimestre, la empresa todavía mantenía cerca de US$ 365.000 millones en efectivo y equivalentes, pero durante ese período recompró aproximadamente US$ 4.500 millones en acciones propias y destinó US$ 23.500 millones a la compra de otras acciones, entre ellas una inversión de US$ 10.000 millones en Alphabet.

El cambio resulta significativo porque Berkshire Hathaway pasó años con una postura de acumular efectivo antes que comprar empresas mediocres o recomprar sus propias acciones a precios poco atractivos.

Abel parece mantener la filosofía que históricamente guió a Berkshire: el capital debe utilizarse cuando el rendimiento esperado justifica el riesgo. La diferencia es que hoy esperar resulta mucho menos costoso, ya que los títulos del Tesoro pueden generar ingresos relevantes durante ese período.

La enseñanza para otros CEO es importante. Mantener efectivo no necesariamente representa una señal de indecisión. La liquidez tiene valor: hoy genera ingresos y, al mismo tiempo, conserva la capacidad de actuar con fuerza cuando los mercados, las adquisiciones o las propias acciones de una empresa alcanzan precios atractivos.

Apple: devolver el capital excedente

Apple representa otra alternativa. Durante los primeros seis meses del año fiscal 2026, la compañía destinó casi US$ 37.000 millones a la recompra de sus acciones y aproximadamente US$ 7.700 millones al pago de dividendos. En abril, su directorio autorizó un programa adicional de recompra por US$ 100.000 millones y elevó un 4% el dividendo trimestral. La estrategia de Apple refleja un principio esencial de la asignación de capital: las empresas no necesitan gastar dinero por el simple hecho de generarlo.

Una vez que el management financió de manera adecuada la investigación, el desarrollo de productos, la infraestructura y las oportunidades estratégicas, el capital excedente pertenece, en términos económicos, a los accionistas. Ese dinero puede regresar a ellos mediante dividendos o recompras de acciones.

Sin embargo, la diferencia entre ambas alternativas importa. Los dividendos representan una devolución directa de efectivo a los accionistas. Las recompras pueden generar un valor considerable cuando las acciones de una empresa cotizan por debajo del valor intrínseco que estima su management, ya que después cada accionista restante posee un porcentaje mayor de la compañía. En cambio, recomprar acciones a precios elevados puede destruir valor en lugar de crearlo.

ExxonMobil: invertir y devolver capital

ExxonMobil representa un tercer modelo: reinvertir con fuerza en el negocio y, al mismo tiempo, devolver una cantidad significativa de efectivo a los accionistas.

En el segundo trimestre de 2026, Exxon generó US$ 23.600 millones de flujo de caja operativo y US$ 17.200 millones de flujo de caja libre. Durante ese período, distribuyó US$ 9.400 millones entre sus accionistas: US$ 4.300 millones mediante dividendos y US$ 5.100 millones a través de recompras de acciones.

A la vez, Exxon mantiene fuertes inversiones en sus negocios operativos. La compañía comenzó 2026 con una previsión de gastos de capital anuales de entre US$ 27.000 millones y US$ 29.000 millones. Esa combinación resulta relevante. La asignación de capital no obliga a elegir exclusivamente entre impulsar el crecimiento o devolver dinero a los accionistas.

Acercamiento de una mano sosteniendo paquetes de billetes de dólar estadounidense contra un fondo blanco.
Tras años de ganancias sólidas y balances ordenados, muchas grandes empresas de Estados Unidos acumulan importantes reservas de efectivo y activos financieros líquidos (Pexels).

Una empresa con oportunidades atractivas debería reinvertir con decisión cuando considera que esas inversiones pueden generar rendimientos claramente superiores a la tasa libre de riesgo. Sin embargo, una vez financiadas esas oportunidades, el management debería evitar la tentación de avanzar con proyectos de menor calidad solo para utilizar el efectivo disponible. El capital restante puede devolverse a los accionistas o mantenerse en títulos públicos que generen rendimiento hasta que aparezca una oportunidad más atractiva.

La nueva disciplina en la asignación de capital

La etapa del dinero gratis impulsó a muchas empresas a perseguir el crecimiento, las adquisiciones y distintas maniobras financieras, porque mantener efectivo implicaba un enorme costo de oportunidad. Ese escenario quedó atrás.

Con los títulos del Tesoro capaces de generar rendimientos relevantes, los CEO deberían considerar cada dólar de efectivo corporativo frente a una alternativa concreta. Los proyectos internos deben producir retornos atractivos ajustados por riesgo. Las adquisiciones tienen que crear más valor que su precio de compra. Las recompras deben analizarse según la valuación de las acciones. Los dividendos, por su parte, deberían responder a una generación de caja sostenible.

Y, en algunos casos, la decisión más inteligente puede ser simplemente esperar.

Berkshire, Apple y ExxonMobil siguen estrategias diferentes: flexibilidad para aprovechar oportunidades de inversión, devolución de capital a los accionistas y una combinación de reinversión con distribuciones. Sin embargo, las tres reflejan el mismo principio.

El objetivo no consiste en utilizar el efectivo. Se trata de asignar el capital en las alternativas donde cada dólar tenga la mayor probabilidad de generar valor de largo plazo para los accionistas.

*Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.com.

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