El dólar tiene una nueva referencia y, aunque todavía existe un margen considerable antes de que el Banco Central tenga que intervenir, el dato deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿qué pasaría si el mercado decidiera poner a prueba el límite de la banda cambiaria?
La actualización del esquema se produjo a partir de la inflación de junio, que fue de 1,9%. Como el régimen utiliza un rezago de dos meses, ese dato fue el que determinó el techo correspondiente a agosto. El mecanismo establece que los límites de la banda se actualizan mensualmente en función de la última inflación publicada por el INDEC.
El resultado es un techo que llega a $1.879,97 por dólar hacia fines de agosto, frente a los $1.845,28 con los que había terminado la referencia anterior. Es decir, el límite superior incorporó una suba de aproximadamente $34,69, equivalente al 1,9% de inflación utilizada para el cálculo.
De cara al futuro, tras el reciente dato de inflación de julio, las bandas tendrían un techo de $1.919,60 a partir de septiembre.
Una banda que cada vez parece menos simbólica
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa la trayectoria de los últimos meses. En abril, la inflación había sido de 2,6%, lo que permitió elevar el techo desde $1.764,15 en mayo hasta $1.806,45 en junio y posteriormente a $1.845,28 en julio.
Ahora, con una inflación mensual de 1,9%, el incremento del límite fue bastante menor. Y algo similar sucede con el 2,1% de julio. Pero hay una particularidad: el techo no es una cotización objetivo del Gobierno, sino un límite a partir del cual el BCRA debe actuar para contener al tipo de cambio dentro del esquema.
El propio BCRA explicó que el sistema busca limitar movimientos extremos y abruptos del tipo de cambio, mientras permite que la cotización fluctúe libremente dentro de los límites.

De hecho, el contraste entre el techo y el dólar observado resulta significativo. Para el 13 de agosto, el BCRA ubicó el límite superior diario en $1.859,49, mientras que el piso se encontraba en $748,10. Para el último día hábil de agosto, la banda llegaría a $739,82-$1.879,92. Y para septiembre, serían de $1.919-$724, aproximadamente.
2027: la cifra que puede cambiar el debate
La discusión se vuelve todavía más llamativa cuando se mira hacia adelante. Un informe de FixScr, afiliada local de Fitch Ratings, planteó dos escenarios para el dólar después de las elecciones presidenciales de 2027.
En el escenario considerado de continuidad política, el tipo de cambio oficial podría llegar a $2.047 en diciembre de 2027, lo que implicaría una depreciación nominal de 26% durante ese año, acompañada por una inflación anual mucho menor, de 18%. En ese escenario, el PBI crecería 2,5%, impulsado especialmente por inversiones vinculadas al RIGI, hidrocarburos y el sector agropecuario.
Pero el número que genera más ruido aparece en el escenario adverso. Si la incertidumbre política aumenta y el mercado comienza a anticipar dificultades para la continuidad del Gobierno, FixScr proyectó un dólar de $2.246 para diciembre de 2027, con una devaluación nominal anual de 34,4% y una inflación de 26,3%. El crecimiento económico, en ese caso, se reduciría a apenas 1,6%.
La diferencia entre ambos escenarios es de casi $200 por dólar. Y, más importante todavía, no se explica simplemente por inflación: refleja el impacto que puede tener la incertidumbre electoral sobre la dolarización de carteras, las tasas de interés, las reservas y la demanda de pesos.
Por ahora, el nuevo techo no parece una amenaza inmediata. El dólar mayorista se encuentra muy por debajo y los futuros tampoco anticipaban un salto hasta esa zona. Pero el peso se movió mucho menos que los precios durante 2026, mientras que el techo de la banda continúa desplazándose hacia arriba.