La posibilidad de que el dólar oficial alcance los $1.700 o incluso los $1.800 en los próximos meses volvió a instalarse en el centro del debate económico luego de que el vocero presidencial, Adrián Ravier, reconociera que ese escenario "es una posibilidad". Sin embargo, las proyecciones de bancos y consultoras muestran un panorama bastante más moderado y, en promedio, no convalidan un salto cambiario de esa magnitud para lo que resta del año.
Durante una entrevista, Ravier sostuvo que un tipo de cambio en torno de $1.700 o $1.800 no implicaría necesariamente una devaluación brusca, sino una corrección gradual dentro del esquema cambiario vigente. Además, descartó que un movimiento de ese tipo tenga un impacto significativo sobre el poder adquisitivo y defendió la estabilidad del mercado cambiario.
No obstante, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.670 para diciembre. En concreto, el informe, elaborado con las estimaciones de 44 consultoras y entidades financieras, prevé que el dólar oficial mayorista promediará alrededor de $1.482 durante julio y terminará diciembre en torno de $1.673.
Además, el mismo REM proyecta una inflación descendente: alrededor del 2% mensual para junio y julio, con registros cercanos al 1,8% hacia agosto y septiembre. Ese escenario de desaceleración inflacionaria también reduce la expectativa de una corrección cambiaria abrupta.
Por otro lado, entre las firmas que mejor anticiparon la evolución del dólar en los últimos años predominan estimaciones que ubican al tipo de cambio oficial entre aproximadamente $1.650 y $1.730 hacia fin de año, dependiendo del escenario macroeconómico y de la evolución de las bandas cambiarias.
“Un dólar de $1.800 no forma parte de nuestro escenario base. Para llegar a ese nivel tendría que producirse un deterioro importante de los fundamentos macroeconómicos o un shock externo de magnitud, algo que hoy no vemos como el escenario más probable”, comentó Leo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC).
“Más allá de si ese número termina siendo correcto o no, creemos que no ayuda que un funcionario con responsabilidad sobre la comunicación del Gobierno instale escenarios tan disruptivos. En una economía como la argentina, donde las expectativas tienen un peso enorme en las decisiones de inversión y dolarización, ese tipo de declaraciones puede generar más incertidumbre de la necesaria”, aclaró.
En la mayoría de los casos, las proyecciones fueron incluso revisadas a la baja respecto de meses anteriores gracias a una mayor estabilidad financiera, el fortalecimiento de las reservas internacionales y un ingreso más sólido de divisas provenientes del agro, la energía y la minería.
Las revisiones responden principalmente a un cambio en las condiciones macroeconómicas observado durante las últimas semanas.
Entre los factores que explican una menor expectativa de devaluación aparecen una mayor liquidación de exportaciones, el crecimiento de los ingresos de divisas desde Vaca Muerta y la minería, la acumulación de reservas por parte del Banco Central y la percepción de que el Gobierno mantiene capacidad para afrontar los vencimientos de deuda previstos para 2026 y 2027.
Ese conjunto de variables permitió que numerosos analistas corrigieran a la baja sus estimaciones para el dólar respecto de las que manejaban meses atrás.
“La estabilidad cambiaria tranquilamente puede durar hasta comienzo del 2027. El Gobierno está logrando bajar la inflación, sumando a los casi US$ 13.000 millones comprados por el Banco Central en lo que va del año y con la posible vuelta a los mercados internacionales, el Gobierno tiene todo para que no se le escape el tipo de cambio”, sostuvo Gastón Otaola, analista en Bull Market Brokers.
“Si tengo que proyectar un dólar hacia fin de año, no me sorprendería verlo cercano a $1.650. Eso indicaría una suba del 10%, que está muy ligada con las proyecciones de inflación hasta fin de año”, afirmó.