Un día después de colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda política mediante una cadena nacional, Javier Milei volvió a mostrarse en público con un mensaje dirigido esta vez al frente económico. Frente a empresarios y ejecutivos financieros, el Presidente descartó cualquier relajamiento del programa de cara a las elecciones de 2027 y prometió profundizar la disciplina fiscal y monetaria.
“Voy a redoblar la ortodoxia”, afirmó durante la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Y dejó en claro cuál será la hoja de ruta para los próximos meses: “No voy a cambiar ni la política fiscal ni la monetaria. Voy a seguir con equilibrio fiscal y apretando la cantidad de dinero hasta derrotar la inflación”.
La definición llegó en momentos en que el calendario electoral empieza a ganar peso y crecen las discusiones sobre si el Gobierno podría moderar algunos aspectos de su estrategia para apuntalar la actividad o mejorar sus perspectivas políticas. Milei rechazó de plano esa posibilidad y sostuvo que modificar ahora el rumbo implicaría poner en riesgo los avances alcanzados.
El mandatario admitió, además, que la inflación todavía no fue completamente eliminada. Según explicó, el hecho de que los precios continúen aumentando pese a que la base monetaria lleva un año sin cambios demuestra, a su entender, que no existe margen para una política más expansiva.
“Desde el punto de vista macroeconómico, no tiene sentido flexibilizar la política monetaria”, sostuvo. Para Milei, una expansión de la cantidad de dinero podría volver a acelerar rápidamente los precios: “Si la cambiara, la inflación la tenemos a la vuelta de la esquina”.
Milei descartó un giro electoral en la economía
Más allá de los argumentos técnicos, el Presidente presentó la continuidad del programa como una cuestión de coherencia personal y política. Recordó que llegó a la Casa Rosada defendiendo durante años las mismas ideas y aseguró que no está dispuesto a abandonarlas para mejorar sus chances electorales.
“Yo acá entré por el bronce. Pasé toda mi vida predicando lo que había que hacer, no voy a usar este momento para borrar con el codo lo que escribí con la mano”, planteó.
En esa línea, Milei recordó que renunció a la jubilación de privilegio y señaló que, una vez terminada su etapa en la función pública, deberá regresar al sector privado. Según dijo, cambiar sus convicciones por conveniencia electoral dañaría incluso su credibilidad profesional futura.
El mensaje también incluyó una fuerte crítica a la oposición. El Presidente cuestionó a quienes reclaman una política monetaria menos restrictiva y los vinculó con el manejo económico de 2023, cuando, según afirmó, se emitieron recursos equivalentes a 13 puntos del PBI en un intento por sostener al entonces oficialismo antes de las elecciones.
Milei utilizó esa comparación para reforzar su mensaje hacia 2027. “No queremos volver a eso y no lo vamos a permitir”, aseguró, antes de pronosticar una nueva victoria del oficialismo y afirmar que duda de que los argentinos quieran “volver al pasado”.
También proyectó qué podría ocurrir si La Libertad Avanza consigue repetir una performance similar a la de las legislativas de 2025. Según sus cálculos, ese escenario podría darle al Gobierno mayoría en Diputados y dejarlo a pocos senadores del quórum propio en la Cámara alta.
“Abróchense los cinturones porque van a ver lo que es acelerar a fondo”, advirtió al anticipar una profundización de las reformas.
De Malvinas a las inversiones como herramienta geopolítica
La presentación en el IAEF fue la primera actividad pública de Milei luego de la cadena nacional del jueves, en la que defendió la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, anunció sanciones más duras para compañías que operen sin autorización argentina en el territorio y comunicó la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.
Ese eje reapareció también durante su exposición económica. Milei sostuvo que el fortalecimiento productivo y la llegada de inversiones son piezas necesarias para que la Argentina aumente su peso internacional y, desde una posición más sólida, pueda avanzar en sus objetivos geopolíticos.
Como ejemplo, destacó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que atribuyó proyectos por alrededor de US$200.000 millones para los próximos años.
El Presidente mencionó especialmente a la energía, la minería, la infraestructura, la tecnología y la siderurgia como sectores capaces de ampliar las exportaciones y fortalecer la posición económica del país.
Para Milei, ese proceso también tiene una dimensión estratégica: una Argentina con mayor volumen de inversión, producción y comercio exterior tendría más herramientas para ganar influencia internacional. En ese marco, volvió a conectar su programa económico con el mensaje pronunciado horas antes sobre el Atlántico Sur y sostuvo que ese crecimiento permitirá al país convertirse en un jugador geopolítico de mayor peso y reforzar el reclamo por la soberanía de Malvinas.