Cómo sigue la hoja de ruta para salir del cepo luego de los últimos cambios al Impuesto País
La hoja de ruta del Palacio de Hacienda contempla ir desarmando el cepo cambiario. Mientras tanto, el Gobierno analiza cómo atraer inversiones y se mantiene firme con el cumplimiento de compromisos con el FMI.

Desde el primer día de su gestión, el ministro de Economía Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, tienen bajo un control estricto todo lo que ocurre en el mercado cambiario. Y a juzgar por los resultados parciales alcanzados, por el momento la cosa no les viene saliendo mal.

Durante la semana pasada el Banco Central compró 407 millones de dólares y ya acumula adquisiciones por 15.029 millones de dólares desde el 11 de diciembre. La política de compras diarias es uno de los pilares de la gestión del Central y, en los casi cinco meses de gobierno, sólo en cuatro días terminó en terreno vendedor, mientras que en una sola jornada fue neutro. Todas las demás terminaron con saldo positivo.

Pese a ello, las reservas brutas subieron “apenas” 6.561 millones de dólares en los últimos cinco meses, desde el cambio de Gobierno, según datos oficiales del Banco Central al 30 de abril pasado, el último registro disponible. El resto se fue en vencimientos con acreedores internacionales y pago de importaciones, que a partir de febrero tienen un nuevo cronograma de pagos para la deuda nueva, no así para el llamado stock que el Gobierno heredó de la gestión Fernández.

Entre tanto, la brecha cambiaria entre el dólar paralelo y el mayorista bajó de niveles cercanos al 53% a mediados de enero a menos del 19% en la actualidad. Esto explica, en parte, la relativa quietud en la cotización del dólar y también la tendencia bajista de la inflación.

Pero el dólar sigue siendo un recurso escaso en la Argentina y por eso el Gobierno continúa monitoreando día a día las cotizaciones, sin perderle pisada al mercado.

Cepo relajado

En este contexto, este lunes se publicó en el Boletín Oficial el decreto 385/2024, con las firmas del presidente Javier Milei y el ministro Caputo, estableciendo un cambio en el Impuesto PAIS (Para una Argentina Inclusiva y Solidaria), con el fin de “continuar profundizando los incentivos a la inversión nacional que estimulen la producción”, según se desprende de la normativa.

El decreto establece la aplicación del impuesto PAIS a la compra de divisas para el pago de dividendos, giro de utilidades y la suscripción de títulos Bopreal (Bono para la Reconstrucción de una Argentina Libre) en pesos. También se aplicará a la repatriación de inversiones de portafolio de no residentes.

En estos casos se determinó una alícuota de 17,5%, en línea con la que pagan algunos importadores de insumos, pero menor a la alícuota general del 30%, que rige para la compra de dólar ahorro, turismo en el exterior y gastos en moneda extranjera con tarjeta de crédito, tanto sea por turismo como contratación de servicios de plataforma.

Si bien es un tributo que hasta el momento no se pagaba para esas operaciones, lo cierto es que el mercado lee la medida como una cierta flexibilización del cepo cambiario, porque hasta el momento no estaba permitido girar utilidades ni dividendos, o el resto de las acciones previstas en el decreto 385/24.

Un reciente informe de la consultora Biglobal, que dirige Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación, destaca que el Impuesto PAIS “gana posición, participando en un 9% en la recaudación de marzo, superando en proporción a los derechos de exportación e importación que suman un 7%”. Y agrega que en el primer trimestre del año este impuesto recaudó $1.923 mil millones, un crecimiento del 306% en términos interanuales.

Hoja de ruta

La orden del presidente Javier Milei es muy clara, mantener a raya al dólar para dar consistencia al plan de fuerte reducción de la inflación, tras el salto inicial por recomposición de precios relativos tras la devaluación del 54% del peso en diciembre.

El segundo eje de Milei es cumplir con los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, que incluye entre las metas para este año sumar al menos 10.000 millones de dólares a las reservas internacionales.

En tercer lugar, levantar el cepo cambiario para que la economía se mueva según los parámetros internacionales, a partir de la oferta y la demanda y sin intervención del Estado. Pero con una economía descalibrada como la recibió Milei, lo peor que se puede hacer es no considerar la realidad. Y la realidad impone mantener el cepo hasta que estén dadas las condiciones para levantarlo.

Todo esto se da en un escenario en el que empiezan a crecer las dudas sobre el atraso del tipo de cambio. “A pesar de la devaluación en diciembre de 2023, el tipo de cambio real retoma los niveles previos a la gestión de Milei”, asegura el informe de Biglobal. 

Hoy los exportadores pueden liquidar al llamado “dólar blend” (80% oficial y 20% CCL), que según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires al viernes 3 de mayo cotizaba a $923,08, mientras que el dólar que deben pagar los importadores ronda los $1021. “El programa de Facilidades Extendidas del FMI establece como objetivo eliminar el dólar blend para junio”, explicaron en Biglobal.

Para el organismo financiero internacional es clave la acumulación de reservas internacionales porque contribuye a reforzar la capacidad de pago del país. Tras tocar un piso de -11.500 millones de dólares al momento del cambio de gobierno, las Reservas Netas Internacionales (RIN) cambiaron la tendencia. Según datos de la consultora Equilibra al 2 de mayo se ubicaban en US$ -1557 millones. 

Con este panorama al Banco Central “le alcanzaría con no perder reservas netas en lo que  resta del año para cumplir la meta del FMI para fin de 2024”, analizó Equilibra. El estudio coordinado por los economistas Lorenzo Sigaut Gravina y Lorena Giorgio, advierte, sin embargo, sobre tres factores que amenazan la continuidad de esta tendencia.

Por un lado, el ahorro de divisas no será posible en el nuevo esquema de pagos de importaciones, a lo que se suma que “la profundización del atraso cambiario tenderá a desincentivar las exportaciones e incentivar las importaciones”. Por último, en un contexto de recuperación económica, se requerirá importar más insumos y bienes intermedios para la producción.

El documento aclara que el Gobierno necesitará que sigan entrando dólares por cuenta capital (inversiones) y financiera para seguir acumulando RIN “sin recurrir a una colección cambiaria”.

“La pregunta es si puede haber un ingreso masivo de capitales sin antes remover todas las restricciones cambiarias existentes”, se preguntan los economistas de Equilibra. El blanqueo de capitales y el RIGI, incluidos en la Ley Bases, pueden dar una respuesta.