Bancos argentinos: el mercado castiga, pero J.P. Morgan apuesta a la recuperación
Con rezago frente a la región y a otros activos locales, el informe señala valuaciones históricamente atractivas y espera que la mora toque techo entre fines de 2025 y comienzos de 2026. Macro y Galicia quedan como favoritos, con precios objetivo a diciembre de 2026.

Pese a un arranque de año adverso en el mercado, uno de los principales bancos de inversión globales considera que las acciones de los bancos argentinos podrían estar cerca de un punto de inflexión. En un informe difundido el 19 de febrero, J.P. Morgan sostiene que el sector financiero local está “posicionándose para una recuperación de varios años” y recomienda aprovechar las caídas para tomar posición.

En lo que va del año, las entidades financieras argentinas muestran un desempeño inferior tanto frente a sus pares regionales como frente a otros activos domésticos, como los bonos soberanos a 10 años o incluso el peso argentino.

Sin embargo, para el banco de inversión esta debilidad no responde únicamente a factores fundamentales. Señala que la ausencia de Argentina en los índices MSCI limita el ingreso de flujos pasivos hacia las acciones locales, lo que explica parte del rezago.

A precios actuales, las valuaciones lucen atractivas en términos históricos: Grupo Financiero Galicia y Banco Macro cotizan en torno a 1,5x y 1,6x su valor libro, respectivamente. Para el informe, esos múltiplos ofrecen un punto de entrada interesante si se concreta una normalización gradual de la rentabilidad.

El diagnóstico no ignora el presente. La entidad advierte que el cuarto trimestre de 2025 seguirá siendo desafiante para el sistema financiero. La morosidad, especialmente en préstamos al consumo y tarjetas de crédito, continuó deteriorándose hacia fines del año pasado, según datos oficiales citados en el reporte.

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De acuerdo con las estimaciones del banco, los niveles de préstamos en mora podrían alcanzar un pico entre fines de 2025 y comienzos de 2026, antes de iniciar una trayectoria descendente. El informe reconoce que anticipar el punto máximo de deterioro crediticio siempre implica riesgos, pero sostiene que el escenario base contempla una mejora gradual durante 2026.

En términos de rentabilidad, la expectativa es que los retornos sobre el patrimonio (ROE) comiencen a recuperarse desde niveles deprimidos hacia valores de un dígito alto o incluso de “teens” medios a lo largo del próximo año. En la historia reciente del sector, el paso de resultados “muy malos” a simplemente “malos” ha sido suficiente para disparar una revalorización bursátil.

Uno de los factores clave detrás de la posible mejora es la evolución de las tasas de interés. Tras picos superiores al 60% durante episodios de tensión electoral, las tasas de corto plazo se han moderado hacia la zona del 30%, lo que podría aliviar el costo de fondeo de los bancos.

El informe también menciona cambios regulatorios del Banco Central que flexibilizan parcialmente los encajes y permiten cierto uso de activos para cumplir con requerimientos de liquidez. Si bien el esquema sigue siendo exigente, el banco interpreta estas medidas como un giro hacia una postura más amigable con la rentabilidad y el crecimiento del crédito.

Más allá del ciclo inmediato, la tesis central descansa en el bajísimo nivel de penetración del crédito en la economía argentina. El ratio préstamos/PBI ronda actualmente el 14%, muy por debajo de los niveles históricos de fines de los 90 y principios de los 2000 (22%-24%) y también lejos de los estándares regionales, donde países como Brasil o Perú superan ampliamente ese registro.

Para el banco de inversión, si el entorno macroeconómico se estabiliza y la inflación continúa descendiendo, Argentina podría atravesar varios años de expansión crediticia. De hecho, tras el desplome de 2023, el crédito mostró cierta recuperación en 2024 y 2025, aunque a un ritmo más moderado. @@FIGURE@@

El reporte advierte, no obstante, que para sostener esa expansión será clave fortalecer el fondeo en pesos y la generación orgánica de capital.

Entre los factores que podrían acelerar el crecimiento del crédito, el informe destaca la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Si logra reducir la informalidad (actualmente cercana al 45% de la fuerza laboral) y formalizar entre 5% y 25% de esos trabajadores, el volumen de préstamos al consumo podría aumentar entre 4% y 19%, según cálculos del propio banco.

Una mayor formalización implicaría más cuentas sueldo, mayor estabilidad en los depósitos y oportunidades de venta cruzada, además de un aumento en el uso de tarjetas y servicios financieros.

En términos de valuación, J.P. Morgan considera que, si la recuperación del ROE se materializa y el riesgo país continúa descendiendo (el EMBI Argentina acumula una baja en lo que va del año), las acciones bancarias podrían volver a negociar en un rango de entre 2,0x y 2,5x valor libro.

Para Banco Macro fija un precio objetivo de US$120 a diciembre de 2026, y para Galicia, US$72, manteniendo recomendación de sobreponderar en ambos casos. En cambio, mantiene una postura más cauta sobre Supervielle, con recomendación neutral.

El escenario no está exento de riesgos: un deterioro político, demoras en la salida de controles cambiarios o una recuperación más lenta del crédito podrían frustrar la tesis. Aun así, el mensaje central del informe es claro: tras años de volatilidad y crisis recurrentes, el sistema financiero argentino podría estar ante el inicio de un ciclo más largo de normalización. Y, para quienes toleren la incertidumbre, las caídas actuales podrían representar una ventana de oportunidad.