La industria y la construcción sufrieron un fuerte freno durante julio. La producción de las fábricas cayó 5% frente a junio, mientras que la actividad de las obras retrocedió 4,6%, de acuerdo con los datos publicados este martes por el INDEC.
El golpe fue generalizado. Las nueve grandes categorías industriales relevadas por el organismo produjeron menos que en junio. La construcción, en tanto, registró su segundo retroceso mensual consecutivo.
El resultado volvió a poner en duda la recuperación de dos sectores importantes para la economía argentina. Ambos alternaron avances y retrocesos durante los últimos meses, sin conseguir una mejora sostenida. La industria produjo 4,9% menos que un año atrás y acumula una baja de 2,6% en 2026.
Los datos sorprendieron negativamente al consenso de economistas que, si bien no esperaban grandes avances, tampoco retrocesos de esas magnitudes. “Muy feos los datos de industria y construcción de julio” fue la definición en la que coincidieron los economistas y analistas Gabriel Caamaño, Salvador Vitelli, Fernando Marull y Lucas Llach, quien incluso agregó: “Algo hay que cambiar”,
Los números son tan preocupantes que hasta el ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que “a algunos sectores les va a costar más” en una charla en la Universidad di Tella, en la que de todos modos volvió a ratificar el rumbo.
La construcción siguió un recorrido parecido. La actividad quedó 4,5% por debajo de julio de 2025, aunque todavía mantiene una mejora de 1,7% en los primeros siete meses del año gracias al crecimiento registrado durante marzo, mayo y junio.
La caída alcanzó a casi toda la industria
El deterioro industrial no quedó concentrado en una actividad puntual. Según el informe de producción industrial manufacturera del INDEC, 12 de los 16 sectores relevados produjeron menos que en julio del año pasado.
Los mayores problemas aparecieron entre los fabricantes de maquinaria, electrodomésticos, productos electrónicos, ropa y calzado. La producción de celulares y televisores quedó casi 50% por debajo del nivel del año anterior, mientras que la maquinaria agropecuaria retrocedió 46,6%.
En este último rubro se fabricaron menos tractores, cosechadoras y pulverizadoras. El organismo explicó que las empresas enfrentaron una menor demanda de equipos nacionales. Las ventas de tractores fabricados en el país, por ejemplo, habían bajado más de 34% durante el segundo trimestre.
Algo similar ocurrió con los electrodomésticos. La producción de heladeras y lavarropas disminuyó ante la caída de las ventas de artículos nacionales. También quedaron en terreno negativo la ropa y el calzado, dos actividades afectadas por un consumo interno más débil y una mayor presencia de productos importados.
El freno también alcanzó a los materiales vinculados a la construcción. La producción de artículos de arcilla y cerámica registró una fuerte caída, principalmente por la menor fabricación de ladrillos. Según el INDEC, las restricciones en la disponibilidad de gas afectaron la actividad de algunas plantas durante julio.
La industria automotriz mostró otra señal de alarma. La fabricación de vehículos bajó cerca del 10% y las ventas de automóviles y utilitarios nacionales a los concesionarios se redujeron casi a la mitad. Sin embargo, las exportaciones crecieron, impulsadas principalmente por los envíos hacia Brasil.
La producción de alimentos tuvo una caída mucho más moderada. La menor elaboración de panificados, pastas y vino fue compensada parcialmente por el crecimiento de la molienda de soja y girasol.
No todos los sectores cerraron en rojo. La refinación de petróleo, la industria del papel y la actividad de las empresas metalúrgicas básicas lograron producir más que un año atrás.
Las obras también perdieron impulso
La caída de la construcción se reflejó en el menor uso de la mayoría de los materiales relevados. Según el informe sobre la actividad de la construcción del INDEC, las bajas más fuertes se registraron en el asfalto y el yeso, cuyo consumo retrocedió más de 20% interanual.
También se utilizaron menos ladrillos, cales, hormigón elaborado y cemento. Este último registró una contracción de 8,1%, una señal del menor ritmo que tuvieron las obras durante julio.
A pesar del freno inmediato, algunos indicadores que anticipan el movimiento futuro mostraron resultados positivos. Los últimos datos disponibles sobre empleo y permisos corresponden a junio, ya que se publican con un mes de retraso. La superficie autorizada alcanzó entonces los 1,57 millones de metros cuadrados, 31,6% más que un año atrás. El empleo formal también mejoró levemente y alcanzó los 376.374 puestos de trabajo.
Las expectativas empresariales, sin embargo, continúan marcadas por la cautela. La mayoría de las constructoras no espera grandes cambios durante los próximos tres meses. Entre las compañías vinculadas a la obra pública, una de cada cuatro cree que la actividad disminuirá, principalmente debido a la caída de la economía y a los atrasos en la cadena de pagos.