En 2025, la inteligencia artificial se convirtió en el tema de conversación principal. Aunque hablar de ella resulte sencillo, valorar a las empresas del sector resulta mucho más complejo. Este año, la IA generó una enorme fuente de riqueza para los emprendedores que desarrollaron modelos, infraestructura y apps que ya forman parte de la vida cotidiana. Ese avance impulsó la aparición de más de 50 nuevos multimillonarios. Sin embargo, dentro de este grupo selecto, hubo un gran ganador. Se trata de Edwin Chen, el hombre que, en menos de cinco años, transformó Surge AI, una empresa dedicada al etiquetado de datos, en uno de los grandes negocios privados vinculados a la IA.
Durante 2024, la compañía generó US$ 1.200 millones en ingresos sin que se haya registrado una inversión de capital de riesgo, un recorrido poco habitual en el sector tecnológico. Ese nivel de facturación derivó en una valuación estimada de US$ 24.000 millones, calculada únicamente en función de sus ingresos. Chen, director ejecutivo de la firma, posee una participación del 75%, valuada en US$ 18.000 millones. Ese patrimonio lo convirtió en el nuevo integrante más rico del ranking Forbes 400 de los estadounidenses más acaudalados de 2025. Con 37 años, además, resultó el miembro más joven de la lista.
Surge AI trabaja con compañías como Google, Meta y Microsoft, además de laboratorios de inteligencia artificial como Anthropic y Mistral. Su negocio se apoya en una tarea central para los grandes modelos de lenguaje: entrenar sistemas de IA a partir de datos cuidadosamente etiquetados y evaluados por personas.
El objetivo de Chen es que su empresa logre codificar la “riqueza de la humanidad”. Para eso, impulsó un esquema en el que personas altamente capacitadas entrenan a la inteligencia artificial y traducen su conocimiento especializado en unos y ceros que permiten el funcionamiento de estos modelos. En ese grupo figuran docentes de universidades como Stanford, Princeton y Harvard.

Ese trabajo académico se complementa con una red de más de un millón de trabajadores independientes distribuidos en más de 50 países. Ellos generan preguntas diseñadas para confundir a la IA, evalúan las respuestas que producen los modelos y redactan criterios que les permiten aprender a responder con mayor precisión.
De perfil prolijo y con una cuota de excentricidad, Chen construyó su empresa lejos del circuito tradicional del capital de riesgo. Científico de datos de formación, trabajó en Twitter, Google y Facebook antes de tomar distancia del mundo financiero del Área de la Bahía. Hace siete años eligió financiar Surge AI con recursos propios, a partir de “un par de millones” que ahorró durante su década en las grandes tecnológicas. Ese camino reservado terminó ubicándolo entre los mayores ganadores del auge de la IA.
La historia del genio que creció entre las sombras
Chen creció en Crystal River, Florida, una ciudad de 3.400 habitantes sobre la Costa del Golfo, más conocida por sus manatíes y su población de jubilados que por ser cuna de multimillonarios tecnológicos. Sus padres, inmigrantes taiwaneses, eran dueños de Peking Garden, un restaurante de comida china, tailandesa y estadounidense donde Chen trabajó durante su adolescencia.
Su verdadera pasión siempre fueron los idiomas y las matemáticas, pero pensadas en conjunto. En sus propias palabras: "Siempre me interesaron los fundamentos matemáticos del lenguaje". De chico, soñaba con aprender "como 20 idiomas" y se entusiasmaba con los concursos de ortografía. Hoy todavía habla algo de francés, además de un poco de español y mandarín (aunque reconoce que el hindi y el alemán ya los olvidó). Las matemáticas se le daban naturalmente, pero no lo atraparon del todo hasta que empezó a identificar patrones numéricos que aparecían en distintos lugares, "especialmente el número tres", desde los pétalos de las flores hasta las montañas.
Chen, que cursó cálculo en octavo grado, cuenta que recibió una beca completa para los dos últimos años de secundaria en Choate, un prestigioso internado de Connecticut por el que pasaron figuras como John F. Kennedy, John Dos Passos e Ivanka Trump. Después de agotar todo el programa de matemáticas del colegio, dedicó gran parte de su último año a investigar temas que le interesaban junto a profesores de Yale que también daban clases en Choate.
Más tarde ingresó al MIT, donde se especializó en matemáticas, cofundó una sociedad de lingüística y adoptó un esquema de sueño polifásico: dormía varias siestas breves a lo largo del día, como una de 30 minutos cada seis horas, en lugar de las clásicas ocho horas seguidas.
Tras tres años en el MIT, hizo una pasantía en el fondo de cobertura que Peter Thiel tenía en San Francisco. La experiencia le gustó tanto que no volvió a las aulas. Completó los cursos obligatorios, solicitó el título y lo recibió dos años después. Luego vinieron sus etapas en Twitter, Google y Facebook, donde ocupó distintos cargos vinculados a la moderación de contenido y a los algoritmos de recomendación. En todos esos trabajos se topaba con el mismo obstáculo: era difícil acceder a datos de calidad, bien etiquetados y a gran escala. Renunció a su último puesto en Twitter en 2020 para encarar ese problema por su cuenta. Ese mismo año fundó Surge. "Estuve desarrollando versiones preliminares de este sistema durante los últimos 10 años", afirma.

Todo lo que hace Chen parece estar pensado al detalle. Es vegano y camina 20.000 pasos casi todos los días. Asegura que sus mejores ideas surgen mientras recorre las calles de Nueva York. Una o dos veces por semana, va caminando hasta Times Square a medianoche. “Me encanta ver esta mini representación de la humanidad: actores de Broadway, turistas de todo el mundo, trabajadores del turno noche, artistas, rodeados de luces, tecnología e infraestructura”, enfatiza. Aunque es fanático de Eminem, en este caso elige citar una línea de Empire State of Mind, de Jay-Z y Alicia Keys: "Estas calles te harán sentir como nuevo, las grandes luces te inspirarán".
En cuanto al hermetismo que la rodea, Chen asegura que no es algo deliberado, sino una consecuencia de haber estado "demasiado ocupados como para hablar públicamente de lo que hacemos". Además, Surge opera bajo acuerdos de confidencialidad con sus clientes. Y contrata a anotadores a través de una subsidiaria de su propiedad exclusiva, llamada DataAnnotation Tech. Ni las ofertas laborales ni la plataforma que usan los anotadores mencionan el nombre Surge, por lo que es probable que muchos trabajadores ni siquiera sepan para quién están trabajando.
El año de la IA
El 2025 arrancó con un hecho que aceleró la carrera por la inteligencia artificial. En enero, el modelo de código abierto desarrollado por la startup china DeepSeek —entrenado con una fracción de la potencia computacional que utilizan las grandes empresas estadounidenses del sector— sacudió los mercados financieros y llevó a su fundador, Liang Wenfeng, a convertirse en multimillonario. Su patrimonio neto se estima en US$ 11.500 millones.
A comienzos de año, Anthropic —desarrolladora del modelo de IA Claude— consiguió US$ 3.500 millones en una ronda de financiación que la valoró en US$ 61.500 millones, y convirtió en multimillonarios a sus siete cofundadores. En total, la compañía recibió US$ 16.500 millones de inversores solo en este año, y en septiembre alcanzó una valoración de US$ 183.000 millones. Las rondas millonarias no fueron una excepción: durante 2025, los inversores colocaron más de US$ 200.000 millones en el sector, y las startups de inteligencia artificial concentraron el 50% de la financiación global, un 16% más que en 2024, según datos de Crunchbase.
Las startups no solo recaudaron fondos, también los destinaron a proyectos ambiciosos para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial. En enero, el presidente Donald Trump anunció que OpenAI, SoftBank y Oracle invertirían US$ 500.000 millones en un gigantesco centro de datos llamado Stargate. Ese anuncio dio inicio a una oleada de movimientos por parte de empresas tecnológicas como Meta, Alphabet y Microsoft, que comprometieron más de US$ 65.000 millones cada una para construir infraestructura de IA durante este año.

El interés cada vez mayor por los centros de datos impulsó la aparición de más de una docena de nuevos multimillonarios vinculados a compañías que fabrican los componentes clave de esta tecnología. Entre ellos, se destacan los cofundadores de la firma de redes de semiconductores Astera Labs; la desarrolladora de centros de datos Fermi; el fabricante coreano de chips ISU Petasys; el productor de transformadores eléctricos Sanil Electric, también de Corea del Sur; y la empresa de computación en la nube CoreWeave, entre otras.
La competencia por el desarrollo de la inteligencia artificial no se centró únicamente en modelos o centros de datos. También hubo una verdadera guerra por el talento entre las grandes tecnológicas, que ofrecieron cifras millonarias para atraer a los mejores especialistas en IA. Ese escenario tuvo un momento clave en junio, cuando Meta compró el 49% de la startup de etiquetado de datos Scale AI por más de US$ 14.000 millones. Como parte del acuerdo, Alexandr Wang, CEO y cofundador de la empresa, de 28 años, se sumó a Meta como director de IA. Wang ya era multimillonario desde 2022, gracias a su participación en Scale. El acuerdo valoró a la empresa en cerca de US$ 29.000 millones y, de forma momentánea, convirtió a Lucy Guo —cofundadora de Wang, de 31 años— en la multimillonaria más joven del mundo, con una fortuna estimada en US$ 1.400 millones. Guo dejó la empresa en 2018, pero mantuvo sus acciones.
La participación de Meta en Scale AI abrió la puerta para que otras startups dedicadas al etiquetado de datos ganaran visibilidad. La participación del 75% que tiene Edwin Chen, fundador de Surge AI —rival directa de Scale—, se estima en US$ 18.000 millones. Los ingresos de la empresa durante el año pasado, que alcanzaron los US$ 1.200 millones, la llevaron a una valoración de US$ 24.000 millones, según cálculos de Forbes. Otra firma del sector, Mercor, llegó a una valoración de US$ 10.000 millones en octubre, tras cerrar una ronda de financiación por US$ 250 millones. Ese salto convirtió a sus tres cofundadores, de apenas 22 años, en los multimillonarios autodidactas más jóvenes de la historia, con una fortuna estimada en US$ 2.200 millones cada uno.
En septiembre, el lanzamiento de Sora 2, de OpenAI, generó un fuerte impacto en las redes sociales gracias a las imágenes y videos creados con inteligencia artificial. Miles de millones de dólares en financiación fueron a parar a startups que desarrollan formatos de IA multimodal, como imagen, video y audio. Entre los casos destacados se encuentran Mati Staniszewski y Piotr Dabkowski, cofundadores de ElevenLabs, quienes se convirtieron en multimillonarios este año luego de que su empresa de generación de audio con IA recaudara US$ 100 millones en octubre. Esa ronda llevó la valoración de la compañía a US$ 6.600 millones.

El uso semanal de inteligencia artificial en el trabajo pasó del 11% en 2023 al 23% este año, según una encuesta de Gallup Workplace. Entre los desarrolladores, esa cifra es aún más alta. Este año, el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella —quien también se convirtió en multimillonario gracias a la IA—, afirmó que hasta el 30% del código de la empresa ya estaba siendo escrito por inteligencia artificial. Anysphere, la compañía que comercializa la herramienta de codificación con IA llamada Cursor —que cuenta con más de la mitad de las empresas del Fortune 500 entre sus clientes—, alcanzó una valoración de US$ 29.000 millones en noviembre, lo que convirtió en multimillonarios a sus cuatro cofundadores. Otras empresas que apostaron con fuerza por la inteligencia artificial, como la desarrolladora de videojuegos Paper Games, la firma de software de traducción TransPerfect y el fabricante chino de robots Orbbec, también hicieron que sus fundadores se sumaran a la lista de multimillonarios.
Fundadores de startups de IA que se convirtieron en multimillonarios en 2025
Edwin Chen
- Patrimonio neto: US$ 18.000 millones
- Origen de la riqueza: Surge AI
- Nacionalidad: Estados Unidos
Bret Taylor y Clay Bavor
- Patrimonio neto: US$ 2.500 millones (cada uno)
- Origen de la riqueza: Sierra
- Nacionalidad: Estados Unidos

Taylor y Bavor, dos figuras conocidas en Silicon Valley, se convirtieron en multimillonarios en septiembre, cuando su startup, Sierra, recaudó US$ 350 millones en una ronda de financiación que la valoró en US$ 10.000 millones. Fundada en 2023, la empresa reemplaza la atención al cliente con agentes de inteligencia artificial en grandes compañías como la minorista The North Face y el fabricante de autos eléctricos Rivian. Según datos de la propia firma, más de la mitad de sus clientes tienen ingresos superiores a los US$ 10.000 millones, y el 20% supera ampliamente ese monto. De acuerdo con estimaciones de Forbes, Taylor y Bavor poseen cerca del 25% de la compañía cada uno.
Brendan Foody, Adarsh Hiremath y Surya Midha
- Patrimonio neto: US$ 2.200 millones (cada uno)
- Origen de la riqueza: Mercor
- Nacionalidad: Estados Unidos

En octubre, Foody, Hiremath y Midha se convirtieron en los multimillonarios autodidactas más jóvenes de la historia, con 22 años, luego de que su startup Mercor recaudara US$ 350 millones, en una ronda que valoró la compañía en US$ 10.000 millones. Así superaron a Mark Zuckerberg, quien alcanzó esa categoría casi dos décadas atrás, cuando tenía 23 años. Fundada en 2023, Mercor colabora con algunos de los laboratorios de inteligencia artificial más importantes de Silicon Valley —como OpenAI, Anthropic y Meta—, ayudándolos a entrenar sus modelos mediante la contratación de expertos y doctores que evalúan y ajustan los datos. Forbes estima que cada cofundador posee cerca del 22% de la empresa.
Anton Osika y Fabian Hedin
- Patrimonio neto: US$ 1.600 millones (cada uno)
- Origen de la riqueza: Lovable
- Nacionalidad: Suecia

Los dos cofundadores de Lovable —la startup detrás de la herramienta de programación Vibe— se convirtieron en multimillonarios en diciembre, luego de recaudar US$ 330 millones en una ronda de financiación que valoró a la empresa en US$ 6.600 millones. La compañía se convirtió en la firma de software de mayor crecimiento de la historia, al superar los US$ 100 millones en ingresos anualizados en apenas ocho meses. Su plataforma permite que cualquier persona, incluso sin experiencia en programación, cree sitios web y apps con una simple instrucción escrita. Forbes estima que los cofundadores, Osika y Hedin, tienen cada uno una participación cercana al 24%.
Lucy Guo
- Patrimonio neto: US$ 1.400 millones
- Origen de la riqueza: Scale AI
- Nacionalidad: Estados Unidos

Con 31 años, Lucy Guo desplazó a Taylor Swift como la multimillonaria autodidacta más joven del mundo cuando Meta adquirió el 49% de Scale AI, la startup de etiquetado de datos que cofundó con Alexandr Wang en 2016. Aunque se alejó de la empresa dos años después, conservó una participación que hoy ronda el 3%. A eso se suma su segunda startup, Passes —una app similar a Patreon, pensada para creadores de contenido—, valorada en más de US$ 150 millones. Según estimaciones de Forbes, su patrimonio neto asciende a US$ 1.400 millones. Sin embargo, en diciembre perdió el título de la multimillonaria autodidacta más joven del mundo, que pasó a manos de Luana Lopes Lara, cofundadora de Kalshi, de 29 años.
Michael Truell, Aman Sanger, Sualeh Asif y Arvid Lunnemark
- Patrimonio neto: US$ 1.300 millones (cada uno)
- Origen de la riqueza: Cursor
- Nacionalidad: Estados Unidos, Pakistán, Suecia

Cursor, la herramienta de programación con inteligencia artificial, recaudó US$ 2.300 millones en noviembre, en una ronda que valoró a la startup —fundada hace apenas tres años— en US$ 29.300 millones. La empresa informó que superó los US$ 1.000 millones en ingresos anualizados, con una cartera de clientes que incluye a Nvidia, Adobe, Uber, Shopify y PayPal. Según estimaciones de Forbes, cada uno de los cuatro cofundadores posee cerca del 4% de la compañía.
Mati Staniszewski y Piotr Dabkowski
- Patrimonio neto: US$ 1.100 millones (cada uno)
- Origen de la riqueza: ElevenLabs
- Nacionalidad: Polonia

ElevenLabs, la empresa que desarrolla modelos de inteligencia artificial capaces de generar voces con sonido humano, alcanzó una valoración de US$ 6.600 millones en octubre, tras recaudar un total de US$ 300 millones, lo que convirtió a sus cofundadores en multimillonarios. La compañía, una de las startups más valiosas de Europa, generó cerca de US$ 200 millones en ingresos durante los últimos 12 meses. La mitad de ese monto provino de grandes corporaciones como Cisco y Twilio, que utilizan la herramienta para llamadas de atención al cliente o entrevistas laborales. El resto llegó de creadores independientes, como youtubers, podcasters y escritores, según datos de la empresa. Forbes estima que cada cofundador posee cerca del 17% de la firma.
*Con información de Forbes US.