La nueva calculadora de los impuestos: uno por uno, los tributos que bajaron y los que subieron con Milei
Desde 2024, el Gobierno eliminó o redujo ocho tasas impostivas con un costo fiscal de 4,5% del PBI. Los tres impuestos que aumentaron la recaudación

Desde su llegada a la Casa Rosada a fines de 2023, el presidente Javier Milei impulsó una serie de reformas tributarias que, en conjunto, implican una pérdida de recaudación equivalente al 3% del PBI en los primeros tres años de gestión. Un informe elaborado por Nadin Argañaraz, director del IARAF, detalla que, de mantenerse la tendencia, el costo fiscal acumulado alcanzará el 4,7% del PBI hacia fines de 2027. Eso a raíz de medidas ya anunciadas que se implementarán en los próximos meses. Por ejemplo, la implementación del Fondo de Asistencia Laboral para el pago de indemziaciones que, si bien no es una baja directa de impuestos para las empresas, sí funciona como tal particularmente para el Estado dado sus costi fiscal. Hacia atrás, en tanto, los siguientes son los principales tributos eliminados y rebajados por la actual administración.

El fin del impuesto PAIS

La medida más significativa fue la eliminación del impuesto PAIS, que había sido incrementado en 2024 y luego perdió vigencia a fines de ese mismo año. Su desaparición representó una resignación de recursos equivalente a 1,1% del PBI anual. Este tributo, que gravaba operaciones de compra de divisas y pagos al exterior, se convirtió en el principal factor de caída de la recaudación en el período analizado, explicando el 43% de la merma total.

Derechos de exportación e importación

Otro capítulo relevante fue la reducción de los derechos de exportación, tanto permanentes como temporales. En 2025, el costo fiscal de esta medida fue de 0,35% del PBI, y en 2026 se amplió hasta 0,52%. En paralelo, los derechos de importación también se redujeron, aunque con un impacto menor: 0,05% del PBI por año. En conjunto, ambos tributos explican cerca del 21% de la caída de ingresos fiscales.

Bienes Personales

La baja del impuesto a los Bienes Personales fue otro de los cambios de peso. En 2024, el costo fiscal fue de 0,12% del PBI, que se amplió a 0,30% en 2025 y a 0,36% en 2026. En total, la merma acumulada por este tributo alcanza el 0,78% del PBI, convirtiéndose en el tercer factor más relevante dentro de las reducciones.

IVA y certificados de exclusión

El retorno de los certificados de exclusión de percepciones de IVA y Ganancias en Aduana también generó un fuerte impacto negativo en la recaudación. En 2025, la pérdida fue de 0,42% del PBI, mientras que en 2026 se redujo a 0,08% por la desaparición del efecto inicial. En términos acumulados, la merma por este concepto llega a 0,50% del PBI.

Internos coparticipados

Los impuestos internos coparticipados también fueron recortados. En 2025, el costo fiscal fue de 0,07% del PBI y en 2026 se amplió a 0,17%. En total, la pérdida acumulada alcanza el 0,24% del PBI. Aunque su peso relativo es menor, se suma a la lista de tributos que redujeron la recaudación.

Transferencia de inmuebles

La eliminación del impuesto a la transferencia de inmuebles tuvo un impacto más acotado, pero igualmente significativo en el marco de la política de reducción tributaria. En 2025 y 2026, el costo fiscal fue de 0,02% del PBI por año, acumulando una merma de 0,03% del PBI.

Fondo de Asistencia Laboral

Finalmente, en 2026 se creó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con una disminución de las contribuciones patronales. Su impacto fiscal se estima en una reducción de 0,06% del PBI, que se ampliará en 2027 con la plena implementación del esquema.

Balance

En total, los ocho tributos que bajaron entre 2024 y 2026 generaron una pérdida de recaudación de 4,5% del PBI. Frente a ellos, solo tres impuestos aumentaron la recaudación: combustibles, ganancias de personas humanas y monotributo, con un aporte conjunto de 1,5% del PBI. El resultado neto es una caída de 3% del PBI en los primeros tres años de gestión. 

La estrategia del gobierno de Milei se inscribe en una lógica de alivio fiscal para el sector privado, con el objetivo de dinamizar la economía y reducir la presión tributaria. Sin embargo, el costo para las arcas públicas es evidente: menos recursos disponibles para financiar gasto e inversión. El desafío hacia adelante será sostener la estabilidad fiscal en un contexto de menor recaudación y creciente necesidad de financiamiento.