Punta del Este bajo la lupa: cómo cambia la demanda, el urbanismo y el real estate en un nuevo modelo de ciudad
Alejandra Covello y Gabriela Pallares coincidieron en que el balneario atraviesa una transformación que redefine su exclusividad, basada en infraestructura, planificación y calidad de vida, en un modelo urbano pensado para todo el año.

En la tercera edición del Forbes Real Estate Summit, realizada en Punta del Este, el espacio “En foco: Expansión y exclusividad” puso sobre la mesa una idea central: el principal destino premium de Uruguay atraviesa una transformación estructural que lo aleja del modelo puramente estacional y lo acerca, cada vez más, al de una ciudad pensada para vivir todo el año.

Del debate participaron Alejandra Covello, presidenta de Covello Propiedades y Covello International, y la arquitecta Gabriela Pallares, quienes coincidieron en que la exclusividad de Punta del Este ya no se define solo por ubicación o lujo, sino por infraestructura, planificación y calidad de vida.

Covello sostuvo que el margen de crecimiento todavía es amplio. “Punta del Este tiene hoy una cantidad de operaciones que representan más del 10% de todo lo que se genera en Uruguay, y aún así hay mucho espacio para seguir desarrollándose”, afirmó. 

Según explicó, el atractivo del destino funciona como un “imán” que combina arquitectura ecléctica, diversidad de tickets y públicos, y una expansión territorial que ya se extiende hacia Rocha, el aeropuerto y el eje que conecta con Montevideo.

Esa dinámica, señaló, responde a un cambio profundo en la demanda. “Hay una mirada puesta en Uruguay desde hace años. Personas que buscan vivir en un lugar sin conflictos, con deporte, educación, servicios y costos más bajos que en otras ciudades globales, pero con estándares muy altos”, explicó. En ese contexto, los edificios con amenities dejan de ser solo un producto inmobiliario para convertirse en comunidades estables.

Los números acompañan esa lectura. Covello detalló que entre 2020 y 2025 las ventas crecieron todos los años entre 5% y 10%, incluso durante la pandemia, y que el año pasado se alcanzaron casi 8.000 operaciones. 

“Lo más notorio hoy no es solo la cantidad, sino los tickets: valores de uno o dos millones de dólares se volvieron habituales para un comprador que prioriza pertenencia, prestigio y calidad de vida”, remarcó.

Sin embargo, también advirtió sobre la necesidad de escuchar mejor a la demanda. Desde productos pensados para adultos mayores hasta proyectos que integren paisajismo, mascotas, niños y espacios comunes, Covello planteó que el desafío es diseñar soluciones acordes a una población cada vez más diversa y permanente. “Punta del Este ya no es solo vacaciones, eso se nota en todas las actividades durante todo el año”, resumió.

Florencia Radici, Alejandra Covello y Gabriela Pallares. Foto: Florencia Umpiérrez.

Desde una mirada más estructural, Pallares llevó la discusión al plano del urbanismo. “El futuro no es solo más metros cuadrados, sino mejores decisiones”, sostuvo. 

Para la arquitecta, el gran desafío pasa por tres ejes: visión de largo plazo, gobernanza y gestión de activos públicos. “Hay que definir qué ciudad se quiere de acá a 20 años y alinear al sector público, privado y a los desarrolladores en función de esa visión, no de excepciones coyunturales”, afirmó.

Pallares advirtió sobre los riesgos de crecer sin planificación: procesos lentos de aprobación, conflictos de interés y desarrollos que tensionan el discurso de sostenibilidad. 

También señaló oportunidades desaprovechadas, como el uso estratégico de centros de convenciones, la agenda de eventos o la puesta en valor de áreas centrales y patrimoniales, especialmente en Montevideo, que hoy emerge como un escenario fértil para la innovación urbana y los usos mixtos.

El consenso del panel fue claro: extender la temporada ya no es un objetivo aislado, sino la consecuencia natural de un proceso más amplio. Punta del Este y Montevideo aparecen como piezas complementarias de un mismo sistema urbano, donde la exclusividad futura dependerá menos del brillo estacional y más de la capacidad de construir ciudades vivas, integradas y sostenibles en el tiempo.

* Imagen principal: Leonardo Mainé.